"carnal me gusta el alma y con alma la carne", lezama lima

27 de agosto de 2008

Lamento kurdo

ella: Aynur
canción: Ahmedo
peli: Crossing the bridge

Lichiambulescas

v.
Hija de distraída y andariego, nací caminante y peatonal.

Mi mamá tuvo 2 vochos en su vida; a los 19 y por a'i de los 41. Ninguno le duró más de 3 meses; con ambos chocó porque se distrajo. De lo que recuperó del primero, se fue a Francia. Del cadaver segundo sacó una videocasetera.

Mi papá casi que llegó caminando al D.F. Jamás tuvo ni la más remota pretensión de comprar un auto o aprender a manejar. Es hombre de a pie. Se conoce la ciudad re-bien, y la anda más por aceras y banquetas que sobre ruedas.

Así, soy andariega. Me gusta hacer largas caminatas y prefiero el metro a casi cualquier otro transporte público.

Comencé a salir sola de casa a los 9 años, cuando me entró la necesidad mística y la devoción religiosa se me subió a la cabeza. Todos los días iba solita a misa de 7 p.m., a la Iglesia del Divino Redentor que estaba a 5 cuadras de mi casa, frente a la Plaza Grijalva. Tuve mi primera decepción metafísica antes de acabar el catecismo (terminé en cama, verdiamarilla del dolor en el alma), y renuncié a la feligresía y a ser parte de la fe regulada por la institución.

Pero me gustó lo de andar por la calle, y comencé a irme y regresarme sola de la escuela, que estaba en Río Duero.

Todos los días encontré, además, un pretexto para salir en la tarde: conseguir algo necesarísimo en la papelería, ir por chuchulucos a la dulcería o mis fanzines infantiles al puesto de periódicos, jugar con la vecinada en el parque, hacer parada en la heladería; visitar a mis amigas en sus casas; a Claudia, en Río Tigris y a Elizabeth, en Río Lerma. Acompañaba a Betty al trabajo de su mamá --el IMSS y hacía mandados en el Superama de Río Sena. Desde quinto de primaria, comencé a pasar horas enteras en la Biblioteca Pública que está allá por Sullivan y Parque Vía, junto a la escuela primaria Padre Mier.

Ya en sexto, atravesaba el puente de Circuito Interior, caminaba por Gutenberg y Ejército Nacional para llegar a casa de la Paloa (Paola era muy alta y flaca), en la Anzures.

A los 12 años mi límite para llegar sola a casa eran las 6 p.m.; a los 13, conseguí una hora más, y a los 14, otra. A los quince ya era yo una vagales, pata de perro, con la que mis papás tenían que luchar cada vez por las salidas y horas de llegada.

En la era secundariana, mis límites de deambulantaje en la ciudad eran, al sur, Copilco y Ciudad Universitaria (aunque alguna veces me escapé a Tlalpan y a Tepepan); al norte, pasando el Toreo, me iba con la Rochini hasta Villas de la Hacienda, a visitar a Jonás; al oriente, Aragón, en su límite con Ciudad Neza y la Impulsora (llegábamos en las micros que salían de Oceanía o Moctezuma, no había metro). El poniente sí era desconocido, quizá lo más lejos que llegué fue la 3a. Sección de Chapultepec. Aunque llegué con Rocío a hacer viajes a la casa de Selene, en Colinas del Sur.

Cuando estábamos en tercero, nos fuimos solitas a un concierto de Silvio en el Palacio de los Rebotes. Como nos quedamos a la otra, otra, otra y otra, salimos cuando se había ido el último metro. Anduvimos menseando por Pantitlán hasta las 2 de la mañana; sin dinero, y sin saber qué hacer. Quedamos la una con la otra en fingir seguridad y prestancia, y caminábamos como si fueran las 4 de la tarde en nuestro barrio. Tomamos un taxi, al que le hicimos la plática como si juéramos unas doñas, para que nos lo pagara Herlinda al llegar a casa. La experiencia de ese día nos inauguró en el caminaje aventurero nocturno.

Para cuando entré al Cedart, en 1992, yo ya me sentía la muy chingona andando por las calles. Tiro por viaje agarrábamos la pinta en banda o con el novio. ¡Ah!, sí, resulta que a mi novio, hijo y nieto de mecánicos, le prestaban una camionetota para los días y noches de paseo. A la prepa iba en un bocho gris, bellísimo, de 1967, cuidadísimo, con el que me traía a la casa. Ahí comenzó a gustarme la paseada en coche. Con ese bocho intenté mis primeras manejadas, pero me daba temor estropear el autecito. Por entonces fue que mi mamá comprose un vocho usado, como del 82, con el que comencé mis lecciones de manejo. No me fue difícil, pero más rápido murió el carrito que las ganas de seguir.

Total, no aprendí a manejar, y creció en mí un espíritu caminero que ha redundado en militancia peatonal.

...continuaré....

26 de agosto de 2008

Amigo lindo del alma

Esta canción de Eduardo Mateo (uruguayo), grabada en 1976 va dedicada a Leonardo Toledo Garibaldi y a Anabel Cucagna Chagas

The knife, una de mis rolas del momento

La segunda versión de "The knife" que más me gusta, con Zach Condon y Sidi Ali, a la salida de una borrachera, en París.

Mi favorita es la que también se grabó a capella, pero cantada por sus autores, los brooklyneses, Grizzly Bear, en los Take Away Shows de La Blogoteque (que postié +++ abajo).

Hay muchas más versiones originales y covers, pero estas 2 se me han hecho las más lindas, quizás por la magia de la calle, la enjundia festiva y la improvisación.

Notas lichiambulescas...

iv.
La familia pequeña vive mejor; pocos hijos para darles mucho. Familia acomodada. De buena familia, familia funcional. Familia nuclear burguesa. Casa, perro, coche. Vacaciones . Normalidad. Superarse; crecer, tener éxito; obtener reconocimiento social, prestigio, status. Méritos, alto desempeño, alto nivel académico. Stablishment. No meterse en problemas. Respetar la ley. Acudir a las obligaciones: escuela, trabajo. Sacar una cartilla militar. Nacer, crecer, reproducirse, morirse en paz. Trabajar, comprar, triunfar. Colgar los diplomas, exhibir los éxitos. Ser alguien en la vida. Echarle ganas. Pagar los servicios, comprar, pagar. Arribar, subir, ascender. Tener un mejor puesto, un mejor salario, a costa de lo que sea, a costa de quien sea. Avanzar a punta de codazos y puntapiés. Tener valores. Ser un gandalla. Sentar cabeza. Virtudes públicas, vicios privados. Mi abuelo emborrachándose hasta el amanecer encerrado en su cuarto, ocultando su vulnerabilidad ante sus hijos, sometiendo a mi abuela. Mi abuela apechugando, siempre apechugando. La mujer mexicana es entrona, abnegada, luchona. Madre sólo hay una. Mi abuela humillada por su esposo por las tonterías en la cabeza de su esposo, por las tonterías en el corazón de un pueblo hipócrita y conservador. Mi abuela más de 20 años de su vida embarazada, respetando la ley de dios. Mi abuelo, de traje, en inglés y en alemán, viajando por el mundo, decidiendo sobre el destino de cada uno de sus hijos, de 'su mujer'. La propiedad privada y el amor. La propiedad privada y el sexo. Sexo y amor disasociados por principio. Coger para reproducirse, reproducirse para.. ¿para qué? Ejercicio del poder en la casa, en la alcoba. Asesinato del alma, suicidio colectivo disfrazado de condiciones materiales y simbólicas para la reproducción de la existencia social. Educación, formación, socialización a punta de reglazos, cuerazos, amenazas, balazos al aire. Valores familiares. Patrimonio, Iglesia, Estado. Mi madre torturada por las monjas. Mi abuela amarrada a una cama por loca. Mi tía envenanada en el corazón por su tía, a sus 4 años. Mi abuelo muerto de alcohólico, mi abuela acusada por todos desde el pueblo. Mi abuela, suertuda, viuda. A los 36 años, viuda, con 8 hijos. La sociedad organizada. Mi abuela musical. Mi tío mayor huyendo a las montañas con los huicholes. Mi tía mayor casándose a los 18, con un grigo predicador cristiano, para luego tener un hijo, para luego salir huyendo de regreso. Mis tíos menores en la escuela pública, acometiendo la hazaña musical, haciendo teatro y canto popular y de protesta en las calles. Mi mamá aventurándose en Francia. Roto un saco, muerto un padre, descargada de patrón-dueño-hombre-marido una mujer cargada de hijos. Mi mamá tiene un novio-prospecto de patrón-dueño-hombre-marido a los 21 años. Se embaraza, como tantas y tantas y tantas mujeres, en los tiempos en que no era legal (eso fue mucho mucho tiempo), y decide libremente abortar, pero el cabrón no la quiere acompañar. Sale, de entre los restos de un reventón bohemio, un cuate del novio-prospecto que se propone a acompañarla, y la acompaña. Aparece en la historia, pues, mi papá.

Mi papá, ¿hijo bastardo, ilegítimo o huérfano? Una muchacha hermosa, en un pueblo cristero es cogida por un hombre a caballo, que viene de otro pueblo. Esta muchacha hermosa es ya de por sí hija de otra mujer hermosa --ignorante y pobre-- cogida por otro hombre de a caballo del dicho pueblo. Esta muchacha hermosa, bastarda o ilegítima, a sus 16 años pare a mi padre, bastardo o ilegítimo. Llega 3 años después otro hombre, citadino, liberal, más ilustrado que el hombre a caballo, un vendedor de medicamentos y ve a esta hermosa madre soltera de 19 años, y le dice que si se va con él, a otra ciudad, donde nadie los conozca, se casa con ella y le da dignidad como mujer. Pero que deje a su hijo, le dice. Y mi abuela, se va a una ciudad, deja a mi padre con la abuela (lo deja, lo deja), y se va a ser mujer de un hombre que la mantiene embarazada por los próximos 20 años. Los valores, la sagrada familia. Mi abuela tiene 10 hijos después de abandonar a mi padre.
De mi lado materno, León, Guanajuato. La familia entera llega a colonizar un pedacito del sur de la Ciudad de México. Con el sudor de la frente de mi abuelo, estudian todos en colegios privados. De mi lado paterno, Lagos de Moreno, Jalisco. Después de vivir, como cola de papalote de la familia de la tía (muerta la abuela), mi padre hace la prepa en Guadalajara y, a los 18 años, llega a vivir a la Ciudad de México. Mis papás abortan juntos, se enamoran, se descubren primos terceros (ambas mis abuelas resultaron primas segundas), se embarazan, se casan, nazco (en la colonia Portales). Somos chilangos. Es 1977. Y durante casi 12 años no nace nadie más. Luego llega mi hermano (a la colonia Cuauhtémoc) . Si yo fui una pastilla anticonceptiva olvidada; mi hermano, un condón con hoyito. Afortunadamente, hijos de la búsqueda y la fe en el amor, hijos amados.

25 de agosto de 2008



PRIMERAS NOTAS LICHIAMBULESCAS

Las que siguen son notas sobre la (mi) vida en esta ciudad, con lo que le contiene --tanto mi vida como la (mi) ciudad . Más que una pretensión literaria, tienen una intención medio auto-antropológica (¿se puede ser antropología de unx mismx?), un objetivo filosófico (en el mejor sentido del ejercicio). Pero, sobre todo, quieren purgar algo. Algo que no sé qué es.


i.
De un lado, provengo de una familia muégano, solidaria y amorosa, musical y jolgoriosa,
que organizó sus propias reglas, de alimentación, limpieza y llanto, después de la muerte del padre alcohólico, duro, autoritario.

Presiento que, como cuando nació mi hermano, mis padres dormían a pierna suelta hasta que mi mamá se dio cuenta de que se le había reventado la fuente; entonces hicieron en chinga una maleta, tomaron un taxi, presentaron su carnet, obedecieron órdenes de gente en blanco; mi papá esperó afuera, a sus 27 años, fumando; mi mamá pujó 2 o 3 horas , y nomás nací.

Enfrente del hospital del IMSS en que nací, había un parque con árboles, juegos, fuentes, heladería, tren y caballitos de verdad.

Así que cuando inauguré mi vida fuera del útero afuera ya había muchas cosas organizadas, para empezar una familia; también un poco una ciudad. Desde entonces soy un ser de departamento. Hasta mis cuatro años vivimos en la calle de Monrovia. A los 45 días entré a las filas de la guardería del IMSS, pues mi mamá trabajaba como secretaria, para alimentarme, vestirme, calzarme, y mi papá redactaba y corregía artículos en el Unomasuno.

Llegué hasta acá, con familia, ciudad y seguridad social.

ii. Sé de una amiga que nació con partera, en la casa de la mamá de su mamá, en un pueblo oaxaqueño. Sé de un amigo que nació en las alturas del Hospital Humana (ahora el Ángeles), después de 24 horas de trabajo de parto. Una amiga tuvo a su bebé en una tina de baño, como cualquiera, en el baño de una casa, acondicionada como clínica particular, a unos metros de la Clazada de Tlalpan, con una doctora, una enfermera y sin tanta parafernalia. Ambos se veían tranquilos y rozagantes.

Me pregunto, y la cabeza me da muchas vueltas, ¿cómo se va haciendo tan singular la vida de cada persona, según su particular nacimiento? Me pregunto esto porque por cada ventanta, por cada puerta que veo en esta ciudad, considero que ahí hay una historia. Después, por cada persona, por cada rostro, por cada ser. En las calles, me fijo mucho en la cara de las personas, en sus ropas, sus zapatos, sus gestos, su dentadura, sus manos, su mirada. Me imagino a la gente naciendo, muriendo. Cuando voy en el metro pongo cara de pókar, pero husmeo en los demás. Me hago la que vendo palmeras pero mescojo a uno o dos y voy intuyendo, inventando una historia.

A veces imagino a todos desnudos. Utilizo este ejercicio para pensar cómo podríamos ser más iguales. Nos imagino hambrientos o varados por un gran apagón. Juego a pensar cómo sería una fiesta con toda la gente del vagón, ¿quién pondría la música?, ¿quiénes bailarían?, ¿quiénes serían los borrachos y quiénes los recatados?; a mí con quién me gustaría bailar o platicar... Luego, a veces, me imagino que estamos todos en un curso, en una escuela, aprendiendo algo que nadie de nosotros sabe hacer y que todos podemos aprender, a pesar de nuestra edad, nuestro consancio, nuestro interés. Y me pregunto, ¿quién sería el ñoño que quisiera hablar con el amestro todo el tiempo?, ¿quiénes serían solidario y podrían trabajar en equipo?, ¿quién sería el egoísta? Y así.

iii.
Esta ciudad me avasalla. Me distrae porque me fascina y me espeluzna. Siento como que me traga y me empequeñece. Lucho con ella. Quiero ganarle. Y no sé si hacerlo a punta de gestos amorosos o sí declararle una guerra sin cuartel. No sé cómo luchar con ella. Ni siquiera entiendo cómo es que la sustantivizo tanto. Por qué me la creo que ella es una, única, o que ella es, un ente femenino, devorador, sórdido, cruel. En veces la siento linda y generosa, sobre todo cuando está limpia, vacía, cuando no es como es siempre. La conozco poco. No sé si quiero conocerla más. Pero me atrae la idea. Hay el plan de conocer todos sus parques. Al menos, son los espacios públicos más amables. Las grandes avenidas son terribles. Pero las que tienen camellones me recuerdan la dignidad de una ciudad. He viajado tan pocas veces sobre el segundo piso y los grandes puentes; no tengo auto, y extraño, necesito, una ciudad para peatones, para caminantes y andariegos como yo.

23 de agosto de 2008

...lichiambulando...
No conozco audaz que llore mientras está en acción; si acaso, en la derrota, pero su llanto tiene entonces tanto significado como la sangre que en nuestras venas y arterias nos alienta.

José María Guelbenzu
Caminé sin dudas de Alzate y Sabino hasta Balderas.
Vi las libretitas que venden a 3 pesos, los discos pirata, los sacos de pana y las bolsas de piel, y luego las mascadas sobre ganchos agarradas con los prendedores con que se cuelga la ropa húmeda en los tendederos.
Leí chismes sobre la vida de Pablo Neruda.
Fui a correr a la Ciudad Universitaria; escogí una nueva ruta, y terminé sin darme cuenta en los adentros de la Facultad de Ingeniería; vi muchos muchachos guapos, jovencitos.
Acaricié a la gata Ágata.
Caminé de Viveros a Concepción Beistegui, por Adolfo Prieto.
Comí un helado de arándanos.
Pude observar un cielo brillante, de muchos azules, con destellos de luz maravillosos. (Gracias a las lluvias y al aire límpido.)
De regreso, por Martín Mendalde, su camellón lleno de palmas, arbustos, flores y árboles.
Lo de después fueron las guindas del pastel: comí un sandwich de atún con aguacate, una cucharada de nutella, un vaso de agua... y me senté a ver una película de Bertolucci con mi abue, en la que aparecieron muchachos guapos, jovencitos ¡y desnudos!.

Tengo la sangre caliente.
Tengo la certeza de que no es necesario tener a nadie ni nada;
sentimientos, personas, situaciones, cosas, animales y plantas,
como el aire que respiramos
y el agua que bebemos
son buenos para la salud circulando,
en movimiento.
Lo poseído, lo retenido, pronto suelta su tufo.
No me caigo.
Tierra y Cielo me sostienen.

20 de agosto de 2008

Naim Amor en Tap Room:

Disfruten

Amor

¿Qué siento cuando digo amor?
No sé. Pero no es igual
que cuando digo administración
o cartílago.


¿Qué digo cuando siento amor?
A veces digo que lo siento;
a veces digo sólo amor;
a veces no sé lo que siento.

Por ejemplo, cuando digo enamorada,
¿qué digo?;
¿qué digo ahí, a quién, cómo y por qué?
No sé.
Pero no es lo mismo cuando escóndolo,
porque escondo el amor,
¿por qué el amor lo escondo?
Me confundo.

Me confunde también la palabra amor,
y el amor me confunde.
Porque ha sido y no;
porque a veces se fue de bruces con las demás otras palabras;
porque los gestos del amor se hicieron vanos
o vagos.

Aunque ayer sentí amor, por la tarde,
una de compañerxs;
aunque ayer sentí amor, en la noche,
una noche solitaria recreando tactos, besos, caricias carnales,
y también sentí amor el domingo, con mis padres;
y cuando me trajeron los amigos, ese día... por la noche;
sentí amor hoy que un compañero me miró a los ojos
con sus ojos de pocas veces;
y cuando grité las vocales con la frente recargada
en la carita de Emiliano;
sentí amor hoy que un mi Camilo peleó conmigo a la hora de comer: su arroz, su carne, su árbol...
y cuando el otro mi Camilo me pidió una noche, un ratito, un quedarme, un jugarnos sin miedo;
sentí amor después de la chela y los tacos con Perry;
también amor sentí en la mirada de un platónico de antaño,
y cuando mi abue me trajo el collar de piedras de colores que me envió mi prima Dianshen.

Hago el amor, de vez en cuando, y lo siento.

Las palabras y los pensamientos me estorban
o me hace falta organizarlas,
o sólo vomitarlas,
injuriarlas
--o asustar de risa a mis fantasmas--.

Yo ya no iba a escribir de esto porque Rainer había dicho que no lo hiciéramos,
y también porque me lo recomendó Benjamín,
y porque cierto dolor
--bien adentro--
hizo que mi corazón se tense duramente
cuando algo adentro mío
quiere proferir la palabra
que ahora solamente escribo:
amor.

Yo escribo
y digo amor,
contra mí misma,
contra mis defensas,
mis guaridas y
mis paisajes.

He sentido a través de los abrazos recién dados
que la vida no se expone así,
que temer no es más seguro que salir a buscar;
que amar es mi razón de vivir, de crear, de investigar, de andar
y si no ¿para qué seguir?,
¿con qué o cómo?

Pero es que hay que conjugar amor,
--el verbo amar,
la acción amorosa--
con la palabra
amante
amado,
amada;
con el sujeto parlante que nos ama,
con los que no nos llaman,
los que nos rechazan
y olvidan...

O sea que hay que organizar la palabra amor
con otras palabras dolorosas
--error,
pasión,
abandono,
malentendido,
infierno,
luto,
bruma,
árido desierto del olvido,
qué jodido--,
pero
¿y qué?

También la palabra amor
con la palabra amigo,
gesto,
caricia,
entrega,
apertura,
dotación de abrazos,
brisna,
lluvia de besos sobre hierbas y arbustos.

Conjugar amor con ella,
aquél,
contigo;
hacer amor persuasivo, convencitivo:
aquí y ahora,
donde tienes las cosquillas,
juguemos a las escondidas,
a las vocales gritadas,
cántame mi corazón;
adverbiar el amor:
sobremanera,
linda y prfundamente;
adjetivarlo: cercano, lejano,
ajeno, distante,
obscuro.

¡Ay, mi amor!,
el amor sustantivo,
sustancioso;
el amor morado,
el viejo,
el atado,
amoratado,
mordido,
amordazado,
sórdido,
corroído,
dado,
ido...


El amor ¿tuyo o
mío?


El dormido.

¡Dormir junto a tí, mi amor!

Lo tibiamente compartido,
lo rústicamente hablado,
lo cercado,
lo partido;
amor de puro día domingo,
de amanecer lluvioso y frío,
de cálido atardecer,
de límpida noche,
de cielo traslúcido,
amor cuesta arriba la montaña,
amor que regresa a casa,
que llega,
que toca la puerta,
que sí es,
que sí me das,
te doy,
te abro la puerta,
la ventana...

Caigo,
desfallezco,
no sé,
aprieto,
guardo,
atesoro,
cierro.

El amor es sagrado;
bello, si erguido.

Temo,
dosifico,
no soy quién era.

Pero discurriéndolo así,
así debatiéndolo,
batiéndolo:
    amorete,
      amorrortu,
amorido
amorioso
amariego
amareado
amaringo
amarítico
dis - per - sán - do - lo,
inventándolo;
así, así lo siento,
me llena,
es,
está,
vive,
lo siento,
me alegra,
me calienta,
me atierna.

Soy,
vivo,
danzo,
canto,
estoy plena:
me he atrevido.





Mundo Abierto

Chida revista electrónica en la que colabora
mi querido amigo Manuel Ulloa Colonia

19 de agosto de 2008


la paz: amar y crear en silencio.
pero hay que saber tener paciencia;
esperar aún a que el sol selle las bocas.

camus

Ningún hombre puede decir lo que él es. Pero ocurre que sí puede decir lo que no es. En general, se pretende que aquel que aún busca haya llegado a una conclusión. Mil voces le anuncian ya lo que ha encontrado y, sin embargo, el que busca bien lo sabe, no es eso. ¿Hay que seguir buscando entonces y dejar que digan lo que quieran? Desde luego. Pero de cuando en cuando es menester defenderse. Yo no sé lo que busco. Lo nombro con prudencia, me desdigo, me repito, avanzo y retrocedo. Se me exige empero que diga los nombres, o el nombre, de una vez por todas. Entonces me encabrono. ¿Es que acaso no queda ya perdido lo que se ha encontrado? He aquí al menos lo que puedo intentar decir.

Albert Camus, 1950

18 de agosto de 2008

OTROS BICHOS EN LA TIERRA - 1

Que la gente se diera cuenta de lo asqueroso que es vivir entre ruido de claxon y humo;

de lo barato que saldría hacer decenas de decenas de carriles para bicicletas, triciclos y monopatines que irían hacia distintos destinos, con sus distintas terracerías y texturas caminiles, para sus distintas necesidades de velocidad. Los cruces, avenidas y puentes podrían ser aún más juguetones y artísticos. No habría problemas para la gente que anda en silla de ruedas. Todo esto combinado con canales, chinampas y canoas.

Agua y tierra por todas partes. Vegetación. Muchos árboles.

Los urbanitas no tendríamos temor de los bichos, los insectos. Los ratones y las ratas serían menos, y más campiranos. Las casas, por ejemplo, podrían ser autoconstruidas entre todos los varios miembros de una tribu o clan urbano. Quiero decir, con base en la vieja, hermosa y práctica tradición del tequio, todos a construir la casa de Juancho, luego todos la de Lola; Juancho, Lola y los demás, la de Tuki; Juancho, Tuki y Lola, las otras casa… y así sucesivamente (¿sí se entiende? ¿por qué actúan como si no?). Además, en las casas podrían habitar los árboles, morar las moras. Sin macetas, hartas plantas. Y ya se ve que de todos modos podría haber edificios, como los que propone Hundertwasser; sólo que edificios verdes, ecológicamente sustentables.

Lo sustentable sería barato, y no un privilegio de los ricos. ¡Qué estúpida manía la de creerse ecológicos y orgánicos y limpios y verdes cuando viven amurallados, distantes del mundo, encapsulados, con sus lindas y lujosas casas rústicas sin importarles siquiera por qué los vecinos de la colonia de al lado tienen techos de lámina, suelos solo de colado! ¡Brutos!

No tendríamos que acumular cosas. Podríamos hacerlas circular siempre. Si me sobran unas sábanas, las regalo; que alguien más las use. Si tu ropa dejó de quedarte, se la pasas a tus primos, al de a lado. Si tienes muchos libros, los llevas a una zona que pueda convertirse en biblioteca, en librería comunitaria, gratuita.

Las computadoras y demás juguetes tecnológicos podrían aprovecharse más si los compartiéramos. ¡Cuántos de nosotros los subutilizamos por no tener tiempo o conocimiento para usarlos! ¡Cuánta gente con tantas buenas ideas y talentos ni se imagina lo que podría hacer con una computadora porque no le alcanza el dinero para tener una supermáquina! ¡Todos podríamos hacer películas!

¡Ja, ja, ja! Terminaría el monopolio de Hollywood sobre nuestros cerebros. Es preferible que haya una mar inmensa de películas caseras, independientes, personales, intimistas, sórdidas, absurdas, ilógicas, malhechas, porque de entre ese juego y re-juego de producción y circulación de imágenes, discursos, músicas, actuaciones y animaciones saldrían experimentos personales y colectivos bellísimos. ¡Lo sé por que vivo en el mundo, y conozco a la gente! No necesitamos que nos den discursos gerber sobre el amor, la guerra y la muerte. La gente sabe vivir.

La gente planta flores y árboles en sus casas, donde se puede, donde les llega un rayito de sol; detrás de las tarjas, a un lado de las lavadoras, en cubetas, frascos y hasta latas de cerveza; la gente siembra.

Sembrar es la cosa más bella. Cuando uno siembra y cultiva, uno cosecha. Lo que sea. Todo lo que hacemos con gusto y constancia produce frutos.

Podríamos ir a escuelas que tuvieran menos arpías y más personas sensibles responsables del hecho de trabajar con niñas y niños. La chamacaza podría aprender que lo que se aprende es para vivir el mundo y reproducirlo, respetándolo. Habría, entonces, más conocimiento aplicado y menos choros, menos teorías, menos planas, menos mecanizaciones, menos disciplinamientos estúpidos; de hecho, habría menos gente estúpida (porque otros seres serían los ejemplos).

Se aprenderían más danzas, más ejercicios con el cuerpo; saltos largos, cabriolas y machincuepas; los que quisiéramos podríamos dar vueltas de carro y saltos mortales, porque también enseñarían artes circenses en las escuelas. Habría música, y desde el comienzo uno conocería los timbales, las marimbas, los tambores, el saxofón, el clarinete y el acordeón. ¡Como odio el hecho de que me tuvieran toda la primaria y secundaria jodiéndome con que aprendiera con una flauta dulce marca yamaha! ¡Tampoco habría monopolio instrumentales.

En las escuelas habría ríos o estanques. Podríamos aprender música con el paso del viento sobre la superficie del agua, los graznidos de los patos y el silbar de los pájaros. Sabríamos a qué suena el chapuzón de un ganso, y cómo hacen las hierbas cuando respiran juntas al amanecer.

En lugar de sufrir y padecer, iríamos a los centros de aprendizaje a crecer.

La lectura y la escritura serían herramientas para comunicarnos, para ser y hacer con otros; para hacernos entender, para recibir cartas de cariño y afecto. Venenosas ideas de que las calificaciones y los méritos son los que cifran la dignidad de las personas serían impensables.

Las personas valemos porque nacimos, independientemente de los papelitos que nos acompañan.

Somos personas tod@s, y la persona humana es sagrada, como la vida, como la salud, como el aire, el agua, la tierra.

La vida sería más buena si las personas pudiéramos comprender que solamente somos otros bichos en la tierra.

Lich & Dares

Cigánycsárdás

A esto llamo diversión

Cigány tánc

Quiero bailar como él (o con él)


A minha casa é concha. Como os bichos
Segreguei-a de mim com paciência:
Fachada de marés, a sonho e lixos,
O horto e os muros só areia e ausência.

Minha casa sou eu e os meus caprichos.
O orgulho carregado de inocência
Se às vezes dá uma varanda, vence-a
O sal que os santos esboroou nos nichos.

E telhados de vidro, e escadarias
Frágeis, cobertas de hera, oh bronze falso!
Lareira aberta ao vento, as salas frias.

A minha casa. . . Mas é outra a história:
Sou eu ao vento e à chuva, aqui descalço,
Sentado numa pedra de memória.

Vitorino Nemésio

Mi casa es concha. Como los bichos
la segregué de mí con paciencia:
fachada de mareas, con sueño y basuras,
el huerto y los muros sólo arena y ausencia.

Mi casa soy yo y mis caprichos.
El orgullo cargado de inocencia.
Si a veces da a un balcón, la vence
la sal que los santos esparcieron en los nichos.

Y tejados de vidrio, y escalinatas
frágiles, cubiertas de hiedra, ¡oh, bronce falso!
Hogares abiertos al viento, las alas frías.

Mi casa... Pero esa es otra historia:
Soy yo al viento y a la lluvia, aquí descalzo,
sentado sobre una piedra de memoria.

13 de agosto de 2008

No a todo alcanza Amor pues que no puede
romper el gajo con que Muerte toca.
Mas poco Muerte logra
si en corazón de amor su miedo muere.
Mas poco Muerte logra, pues no puede
entrar su miedo en pecho donde Amor.
Que Muerte rige a Vida; Amor a Muerte.

Macedonio Fernández

6 de agosto de 2008

Una orquesta pequeña metida en un elevador; una rola muy linda: Arcade Fire. Un experimento artístico: los Take Away Shows de La Blogoteque



Gabriela y Rodrigo, mexicanos residentes en Irlanda que tocan la guitarra que se te agranda la lengua, se te estira, se te entiesa y se te cae al suelo...



Y una buena interpretación de un buen blues, con My Brightest Diamond


Ando precisando claridad (y no soy la única);
demen una lucecita,
manque sea punk,
ándenles

TU LUZ PUNK


Así que aún escondes tu luz punk, según cómo enfoques tu champú del menú del luch de atún en ese club tan plus donde la esclavitud es una virtud. ¡Qué patatus esa actitud de tu lentitud, que
estás ahí comiendo tu yogurt, paseando en tour por tu juventud, con esa actitud de divertirnos-al-borde-del-abismo! A mí me pasa lo mismo. Así que estás gastada de las palabras cansada; es por eso que te pones a tirar patadas. Pero tienes las manos atadas y,, además lo que deseabas resulta que tampoco eran enchiladas. Aunque desconfiabas de las teorías uniformadas,con eso que creíste que volabas pero puras habas.Y tarde despiertas y acabas sin nada, mientras la vida pasaba zumbando tu oído. Yo también lo he sentido. Y aunque ahora metes los hombros entre los escombros ya no te causa asombro que sólo eres un adorno de la publicidad porno, ya que el mundo es un soborno en el que giras en torno a un sueño falso y redondo, en el que estás tocando fondo, porque la gente que quieres va desapareciendo de tu lado. ¡Eso ya lo había notado! ¡Intenta darte vuelta! Y es que el sopor del confort al mejor postor es el formol que te hace un robot de los dueños del dinero y la razón, sin ninguna oración que te de la salvación, que te quite esa sensación de que todo es en vano. ¡Intenta darte vuelta! El tiempo también se va de mi mano. Arañas, tallarines, autobuses propios. Veracruz que antiguo ceño de tu status, cuando guiñen los cienpiés, sin saber qué intentan la uvas; yo sano líder; tú jabón sin límites.(¡¡¡INTENTA DARTE VUELTA!!!)




tiritas de frita
chin chin si no
tas como al principio
y desde siempre: anudada,

¡echa la bola, lichiámbula hechabola!

otra vez harás lo que te venga en gana
otra vez escribirás para bailar jueras de la pista
para pulirte, para salirte,
tramposa que transas
transosa, ¿qué trampas pones, opones?

sálele, hácesela a la vida, carnala
¡chiale!
si sos entrosa, por dios, ¡por diosa!

¿a qué te niegas, a quién, por qué
por qué a tí misma y para qué?
la ruedita ratonera
rueda que rueda
la ratona, ratita de ciudad, al ratito vas a apechugar nomás;
nomás vas enfrentarte con la frente amplia, flequitita
actuando, fingiendo, impostando la voz;
si pa' mentiras mejor la ficción, la fricción,
no sé, los títeres, la literatura, la titeratura...

¡ah, pero no, naranjas dulces y tu limón partido
a darte de topes con la realidá!
¡tu realidad! ¿Para qué te lees Al Poeta Gringo
si te faltan los ovarios de una tu abuelita en domingo!
¿Para que te asesinas de a poco, a fewcito, como con el tabaco,
como con ese aventarte hasta tus límites?

te sientes la muy muycita, pero necesitas la vocecita
a'istás, dale que dale con las mismas chingaderas,
volvés a lo mismo, che, no podés
¡joder!, coñomarica, conchatumadre,
en qué vaivén te metes
quedas mal
siempre quedas mal
siempre quedas mal con alguien;
vales verga
puro choro

--¡te hacés apapachar,
ijaeputa, gonorrea, cabrona, comemielda!--
akí sos el cúmulo
el vendaval
el andar a tumbos
el andamiaje sin amarrar
la que se azota
la que se revuelca en la cama
la que retoza sin gana
la que fuma ansiosa
la que camina sobre los pisos rotos de la angustia
la que da de sí
la que no lucha
la que se cansa
aquí vales verga
y te cargas la verga ajena
y te emputas
y sales a embadurnarte de la pinche mierda de esta ciudad
que no te hagas
te acobarda
te avasalla
te mata
y no dejás que te mate bien rematada
estampada, enlodada, mojada, atropellada, gritada
de un vez
de un vez
total, sino pa' qué
¿por qué mejor no juiyirse ya
a otro sitio a pescar?
¿por qué no largarse y romper todos los compromisos?
¿por qué no agarrarte de valor y llegar mañana
y decir, soltar la neta así sin más
sin artificios, sin medidas extremas,
la puritita verdad, sana y salva,
tú que te crees que ella es mejor
que los montoncitos de mentiras,
tú que te das a beber el sorbo de la vida como es?
¿qué latigo tenés?

¡caramba, preciosa!
¿dormirás toda la noche, todo el día?
¿te desvelarás en la nimiedad?
¿te seguirás haciendo pendeja, por qué
y hasta cuándo?

una bomba de tiempo
pero bien bombacha,
grande, aguada
lánguida,
licuada,
toda desparramada
desactivida
¡pum! nada, nada en agua
en baba
baba de perico
pura baba de perico
pura baba

ah, pero el acordeón vendrá
y nos hará libres,
la jarana,
la zapateada,
la cantada,
la iguana, uy, uy, uy, debajo del agua;

calle callejereada,
son tus perjúmenes, mujer, los que me sulibellan

al final, ya lo sé,
darás la batalla;
serán cuarto para las doce,
amarás como a nadie
el salto mortal hacia adentro
hacia ti misma;

esta noche de rondas estúpidas
la olvidarás

necearás
por qué eres resiliente
qué importa si mientes

andá, boluda, ponete la pila
ponete en la vida
a ful
a plenitú
con tu luz punk
y tus amigos lindos del alma
dale a la rascadera
¡lánzateme a la pista, pero si
yastás,
vazquéz montalbán,
corres que vuelas
o qué!




4 de agosto de 2008

...Estoy satisfecha, veo, danzo, río, canto;

cuando el compañero de lecho, que me abraza y ama, duerme a mi lado toda la noche
y se retira al apuntar el alba con pasos furtivos dejándome cestillos cubiertos de blancos paños que llenan la casa con su abundancia,

¿he de posponer mi aceptación y realización, y gritar a mis ojos que cesen de seguir escrutando arriba y abajo el camino, y al punto calculen y muestren hasta el céntimo exactamente
el valor de uno y exactamente el valor de dos, y cuál de ellos vale más?...

Whitman, de Song of Myself
Versión de Mauro Mariño
UNA HOJA DE HIERBA

Creo que una hoja de hierba, no es menos
que el día de trabajo de las estrellas,
y que una hormiga es perfecta,
y un grano de arena,
y el huevo del régulo,
son igualmente perfectos,
y que la rana es una obra maestra,
digna de los señalados,
y que la zarzamora podría adornar,
los salones del paraíso,
y que la articulación más pequeña de mi mano,
avergüenza a las máquinas,
y que la vaca que pasta, con su cabeza gacha,
supera todas las estatuas,
y que un ratón es milagro suficiente,
como para hacer dudar,
a seis trillones de infieles.

Descubro que en mí,
se incorporaron, el gneiss y el carbón,
el musgo de largos filamentos, frutas, granos y raíces.
Que estoy estucado totalmente
con los cuadrúpedos y los pájaros,
que hubo motivos para lo que he dejado allá lejos
y que puedo hacerlo volver atrás,
y hacia mí, cuando quiera.
Es vano acelerar la vergüenza,
es vano que las plutónicas rocas,
me envíen su calor al acercarme,
es vano que el mastodonte se retrase,
y se oculte detrás del polvo de sus huesos,
es vano que se alejen los objetos muchas leguas
y asuman formas multitudinales,
es vano que el océano esculpa calaveras
y se oculten en ellas los monstruos marinos,
es vano que el aguilucho
use de morada el cielo,
es vano que la serpiente se deslice
entre lianas y troncos,
es vano que el reno huya
refugiándose en lo recóndito del bosque,
es vano que las morsas se dirijan al norte
al Labrador.
Yo les sigo velozmente, yo asciendo hasta el nido
en la fisura del peñasco.

Versión de León Felipe

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