"carnal me gusta el alma y con alma la carne", lezama lima

8 de julio de 2009

Las lecciones de Honduras



Se cuenta un revelador chiste entre los presidentes latinoamericanos:

"- ¿Sabes por qué no hay golpes de Estado en Estados Unidos?
- ¡No!
- Porque en EE.UU. no hay embajada de EE.UU."

Además, sabemos que los golpes en Estados Unidos se dan a través del asesinato, puro y simple de sus presidentes (como en el caso de John Kennedy) o con la ayuda de la Suprema Corte para impedir el recuento de los votos (como en el caso de Bush).

A pesar de estos y muchos otros precedentes, vemos ahora a los líderes del Partido Demócrata indignarse con la negativa a recontar los votos en Irán, acusado de ser una tremenda dictadura.

¿Pero cual es la lección de Honduras? Por primera vez en la historia, los Estados Unidos apoyan la condena de un golpe de Estado en América Latina permitiendo que se realice una condena unánime de un acto de fuerza militar en todas organizaciones internacionales.

¿Esto quiere decir que de esta vez la embajada americana no participó del acto de fuerza? Desgraciadamente no. De manera indiscreta, un diputado de la derecha hondureña reveló públicamente la conspiración que mantenían los golpistas con la embajada de EE.UU.

Él lo hizo en la memorable sección de primitivo disfraz democrático en la cual se realizó la "elección" del "sucesor" del presidente Zelaya, que había renunciado según la carta falsa leída por este bisoño "sucesor", que se olvidó de forjar una carta de renuncia del vice-presidente, a quien cabría suceder al presidente secuestrado. Esta sesión fue transmitida por la Radio Globo de Honduras, última en ser silenciada por los "demócratas" del "gobierno provisorio".

Según este diputado, el embajador de Estados Unidos, que aprobaba la movilización golpista, había estado en contra de realizar el golpe antes de la consulta popular no vinculante, llamada "referéndum" por la Corte Suprema hondureña y por la gran prensa internacional que busca desesperadamente justificar el golpe.

Sería muy difícil creer que el gobierno de Estados Unidos estuviera ausente de la conspiración en un país que sirvió de base a sus organizaciones militares mercenarias que desestabilizaron al gobierno legítimo de los sandinistas. En este mundo de contra información en el cual vivemos, escuché al locutor de la TV Globo News en Brasil decir que las organizaciones militares de los "contras" hondureños luchaban contra los "guerrilleros" nicaragüenses.

Sabemos todos los altos costos de estas operaciones de guerra de baja intensidad, las cuales pueden servir de modelo de corrupción para las organizaciones de defensa de los derechos humanos y transparencia. El Congreso de Estados Unidos se ocupó de revelarnos los detalles tenebrosos de la operación triangular en contra del gobierno sandinista, comandada por el entonces vice-presidente de Estados Unidos, George Bush: El gobierno de Estados Unidos expandió las operaciones del narcotráfico a partir de Colombia a través de los "contras" asentados de Honduras, Costa Rica y El Salvador. Sus ganancias servían para financiar sus operaciones y, al mismo tiempo, para comprar armas para el eterno "enemigo" público de EE.UU.: el gobierno del Irán.

A pesar de sus diferencias, los líderes religiosos iraníes habían acordado con el entonces candidato George Bush prolongar el secuestro de los norteamericanos prisioneros en su embajada en Teherán para desmoralizar a Carter y permitir la victoria electoral de Reagan a cambio de esta ayuda militar secreta.

Inmediatamente surgen las acusaciones de que este tipo de información hace parte de teorías "conspirativas". Sin embargo, nos estamos refiriendo a los hechos revelados por las investigaciones del Congreso de Estados Unidos, el que, todo indica, sí cree en las conspiraciones, exitosas o fracasadas.

Estas conclusiones se refuerzan con los planteamientos de Ramsey Clark y el Obispo Filipe Teixeira de la Diócesis de San Francisco de Asís, en su mensaje urgente al Presidente de Estados Unidos:

"Tomando en consideración:

"1. La cercana colaboración de los militares de Estados Unidos con el ejército hondureño manifestado por el entrenamiento y los ejercicios comunes;

"2. El papel de la base militar Soto Cano, ahora bajo el comando del coronel Richard A. Juergens, quien era Director de Operaciones Especiales durante el secuestro en febrero del 2004 del Presidente haitiano Jean-Bertrand Aristide;

"3. Que el jefe del Estado Mayor del ejército hondureño, general Romeo Vásquez, fue entrenado en la Escuela de las Américas de los EE.UU.;

"4. Que el Secretario Adjunto de Estado Thomas A. Shannon Jr. y el Embajador de los EE.UU. en Honduras, Hugo Llorens estaban plenamente enterados de los conflictos que conducían al golpe militar,

"Concluimos que el gobierno de Estados Unidos tiene responsabilidad del golpe y está obligado a exigir que el ejército hondureño regrese al orden constitucional y evite acciones criminales contra el pueblo hondureño.

"Por lo tanto insistimos, por de la paz en la región, que el presidente Barack Obama corte inmediatamente toda la ayuda y las relaciones con el ejército de Honduras y suspenda todas las relaciones con el gobierno de Honduras hasta que el Presidente constitucional regrese a su puesto".

En resumen, el currículo estadounidense en Honduras muestra la dificultad de confiar en sus designios democráticos en la región. Quizás la vuelta de los sandinistas y de los revolucionarios salvadoreños al gobierno después de años de brutal represión en sus países haya enseñado algo a la diplomacia estadounidense, aún vacilante en condenar definitivamente el golpe de Estado hondureño.

La prensa internacional expresa estas vacilaciones al llamar a Zelaya Presidente "depuesto" y al golpista Roberto Micheletti Presidente "interino"; al llamar a la consulta no vinculante, propuesta por Zelaya para crear una Constituyente, "referéndum" para perpetuarse en el poder. Cosas que no se ha podido escuchar sobre el presidente asesino de Colombia que busca el tercer período presidencial, ni se escuchaba sobre las pretensiones reeleccionistas de Fujimori, Menen o Fernando Henrique Cardoso.

Es también revelador entre sus motivaciones la ausencia de referencia en la prensa a la falsa carta de renuncia del presidente Zelaya leída en el parlamento para justificar la elección de su sucesor. Es cómico que se afirme que este señor fue elegido por unanimidad cuando no comparecieron a esa sesión los diputados gobiernistas amenazados con prisión. Por fin, entre otras insidiosas tergiversaciones, se pretende que hay una confrontación más o menos igual entre los defensores armados del golpe y los desarmados manifestantes en contra del mismo.

Todo esto y las declaraciones de la secretaria Hilary Clinton sobre el necesario respecto de las instituciones hondureñas que tienen acuerdos con EE.UU. nos muestran que hay divergencias dentro del gobierno de EE.UU. Con el fantástico apoyo internacional con el cual cuenta el presidente Zelaya, se está buscando obligarlo a una negociación espuria con los golpistas. Hasta hoy la justicia venezolana no acepta definir como un golpe de Estado lo que realizaron sus gorilas locales en 2002. Imagínese lo que van a proponer en Honduras...

Zelaya y el pueblo hondureño tienen muchas dificultades por delante pero no deben acobardarse frente a ellas. No tiene porque bajar la cabeza frente a los mercenarios y sus jefes, ni frente a los golpistas que son despreciados por toda la humanidad, a pesar de los apoyos abiertos o incluso disfrazados de los grandes medios de comunicación.

- Theotonio Dos Santos es Presidente de la Cátedra y Red sobre Economía Mundial y Desarrollo Sostenible de la UNESCO y la UNU. Profesor emérito de la Universidad Federal Fluminense (UFF) de Río de Janeiro. http://theotoniodossantos.blogspot.com
 

Honduras en clave de capital, José Steinsleger

Honduras en clave de capital
José Steinsleger
 

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, otorgó legitimidad a un gobierno latinoamericano derrocado por un golpe de Estado, y contrario a sus intereses. El presidente de Honduras, Manuel Zelaya, líder máximo de este gobierno, fue recibido por el Departamento de Estado en Washington. Y una organización desacreditada por su rancia tradición golpista, la Organización de Estados Americanos (OEA), condenó el cuartelazo, pronunciándose a favor de Zelaya.

Algo no cierra. ¿A cuento de qué tanto frenesí democrático? Leer para creer: en Moscú, frente a un grupo de universitarios, Obama afirmó que su gobierno no señala a otros países quiénes deben ser sus gobernantes, y que no apoya a Zelaya por estar de acuerdo con él. "Lo hacemos –dijo– porque respetamos el principio universal de que los pueblos deben elegir sus propios líderes, coincidamos con ellos o no." ¡Ay!…

Con argumentos muy bien documentados, varios comentaristas centraron sus análisis en el ethos por antonomasia: Estados Unidos urdió el golpe del 28 de junio en Tegucigalpa. La lectura simultánea de las luchas políticas internas de Washington, y las de Honduras, permiten concluir que, en efecto, los gringos sabían.

El economista hondureño Miguel Cáceres Rivera da cuenta de una reunión en la embajada de Estados Unidos en Tegucigalpa, celebrada la noche del 21 de junio, y auspiciada por el anfitrión Hugo Llorens (La Prensa, Tegucigalpa, 22/6/09).

¿Quién es el embajador Llorens? Nombrado por el gobierno de George W. Bush (abril de 2008), fue consejero para asuntos económicos en Honduras y Bolivia, agregado comercial en Paraguay, coordinador de asuntos para el narcotráfico en El Salvador y funcionario consular en Filipinas.

Cáceres apunta: "De 2002 a 2003, años del golpe de estado y golpe petrolero en Venezuela, el embajador Llorens ostentó el cargo de Asuntos Andinos del Consejo Nacional de Seguridad, siendo el principal asistente del presidente Bush y del director del Consejo sobre asuntos relacionados con Colombia, Venezuela, Bolivia, Perú y Ecuador".

En la reunión de marras participaron el presidente Zelaya, el actual monigote golpista Roberto Micheletti, el liberal Elvin Santos, el ex candidato presidencial Porfirio Lobo Sosa (conservador) y el general Romeo Vásquez Velásquez, jefe del Estado Mayor Conjunto.

Punto único de la agenda: que Zelaya desistiera de la encuesta destinada a indagar entre los hondureños la modificación de algunas leyes constitucionales calificadas de "pétreas". Zelaya se negó. Como es sabido, el general Vásquez secuestró las urnas, y el jueves 25 el presidente convocó al pueblo y recuperó el material electoral de una base militar.

Abortado el "golpe técnico", el diario El Tiempo de Honduras publicó la noticia con un titular maravilloso: "Militares y hasta Hillary Clinton habrían evitado el golpe a Mel" (apodo popular de Zelaya). Es decir, que el golpe se iba a efectuar el jueves 25, no el domingo 28. Un golpe que, al parecer, habría sido causa de agrias disputas en Washington.

¿Qué sectores intervinieron en el golpe? Desde su conversión en enclave de la United Fruit Company (UFC, 1899-1970), Honduras y las naciones de América Central merecieron el despectivo mote de "repúblicas bananeras", expresión acuñada por O. Henry (seudónimo del popular escritor William Sydney Porter, 1862-1910) en el libro de relatos Cabbages and Kings, ambientados en el puerto hondureño de Trujillo.

La primera importación de banano hondureño a Estados Unidos (1902) se dio en un marco jurídico semicolonial, administrado por una suerte de "burguesía consular", ligada al sector terrateniente. El sociólogo brasileño Helio Jaguaribe diferenciaba esta burguesía de la "nacional" (empresarial, industrial, urbana).

En la segunda mitad del siglo pasado, la economía hondureña dejó de ser meramente bananera, y la minería cobró cierto auge. La UFC fue comprada en 1969 por Zapata Corporation (empresa petrolera de los Bush) y en 1984 cambió su desprestigiado nombre por United Brands, conocida hoy como Chiquita Brands.

Sin una burguesía propiamente dicha, Honduras apenas consigue sostenerse con el sector de maquila y el agroindustrial, las remesas de los inmigrantes, la cooperación externa, la ayuda financiera, y el arrendamiento del territorio para bases militares del Pentágono. Mas poco y nada se habla del lavado de dinero, así como de los empresarios, políticos y militares coludidos con el narcotráfico.

¿Qué otro sector de una nación paupérrima podría tener un poder económico y político capaz de desafiar a Wahington, las Naciones Unidas, el Vaticano, la Unión Europea, y el conjunto de los países de la OEA? ¿Un régimen narcomilitar como el de Myanmar en América Central?

Es una hipótesis. Aunque sin ella, el súbito desgarre de vestiduras made in USA por la democracia hondureña, a más de la tenaz obcecación de los golpistas "ofendidos" por la "incomprensión" internacional, se tornan inexplicables.



5 de julio de 2009

El ejército hondureño reprimió en el aeropuerto internacional de Tegucigalpa

 
 

Empresarios retiran apoyo al gobierno golpista. El único sostén de Micheletti es la Fuerza Armada



Portada :: Mundo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-07-2009

Empresarios retiran apoyo al gobierno golpista. El único sostén de Micheletti es la Fuerza Armada

Yvke

Luis Galdámez, de Radio Globo Honduras confirmó que los empresariosn Ricardo Maduro, Rafael Ferrari y Carlos Flores Facussé sostuvieron la madrugada de este domingo una reunión con el gobierno de facto y le retiraron su apoyo. El ex presidente Carlos Flores habría salido de Honduras con su familia rumbo a Washinton.


 
Luis Galdámez, director del programa "Tras la Verdad" de la emisora independiente Radio Globo Honduras, confirmó en comunicación telefónica con YVKE Mundial que el sector empresarial hondureño que había venido apoyando el golpe de estado, se ha separado del gobierno de facto encabezado por Roberto Micheletti, por su intransigencia y su negativa a una salida negociada de la crisis institucional del país.

Galdámez informó que los empresarios Ricardo Maduro, Rafael Ferrari y Carlos Flores Facussé se reunieron hasta las 5 a.m. de este domingo con representantes del gobierno de facto y decidieron retirarle su apoyo por su negativa a buscar una salida diplomática que permitiera el regreso del presidente Manuel Zelaya al país.

"Los empresarios le tienen miedo al pueblo", concluyó Galdámez, quien informó que el ex presidente Carlos Flores Facussé, propietario del diario "La Tribuna" y señalado como uno de los principales ideólogos y promotores del golpe, ha salido del país rumbo a Washington con su familia. Recordemos que Flores se había reunido en 2008 con John Negroponte, cuando era Secretario Adjunto de los Estados Unidos para Asuntos Hemisféricos del Gobierno de George W.Bush, y había sido una de las puntas de lanza en la campaña que en el último año ha promovido el Departamento de Estado contra el presidente Manuel Zelaya. Flores ha sido señalado por el movimiento popular de Honduras como uno de los principales ideólogos detrás del golpe de Estado.




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4 de julio de 2009

El guión de Washington: el golpe se repite, ahora Honduras, según la abogada Eva Golinger

04-07-2009
El guión de Washington: el golpe se repite, ahora Honduras


Revisado por Caty R.


Todos los que vivimos los sucesos del 11 abril 2002 en Venezuela hemos revivido los acontecimientos en Honduras durante los últimos días. Un presidente secuestrado a punta de armas de fuego, unos medios de comunicación que manipulan los sucesos y luego un empresario que se autoproclama "presidente" en una ceremonia aplaudida por la llamada "sociedad civil". Pero mucho más allá de los obvios puntos en común entre el golpe de Estado en Venezuela en 2002 y el golpe de Honduras del pasado 28 de junio, hay profundos paralelismos que evidencian –sin duda– la reactivación del manual del golpe "made in USA".

Tanto como en el caso de Venezuela, detrás del golpe en Honduras hay una serie de actores que han estado creando las condiciones para ejecutar el acto final y lograr el derrocamiento del presidente Manuel Zelaya. Vemos que el guión se repite casi al detalle:

El embajador de Estados Unidos:

  • En el caso de Venezuela, durante los meses previos al golpe de abril, Washington envió un nuevo embajador al país en sustitución de su embajadora, Donna Hrinak, quien apenas llevaba un año en el cargo. La decisión de cambiar a los embajadores se tomó cinco meses antes del golpe, en diciembre 2001, cuando la oposición al presidente Chávez se consolidaba y mostraba posibilidades, aunque evidentemente necesitaba orientación y apoyo experimentados. Entonces, se envió un experto en golpes de Estado, el embajador Charles Shapiro, quien había sido asesor militar de la embajada estadounidense en Chile durante el golpe contra Allende y además había trabajado cinco años en la Embajada de EEUU en El Salvador durante la guerra sucia conducida por Washington en los años ochenta.
  • En el caso de Honduras, ocurrió un cambio muy interesante con respecto al embajador de Estados Unidos. Se envió al embajador Hugo Llorens en septiembre 2008 para reemplazar a Charles Ford, quien había estado en el cargo desde que fue elegido el presidente Zelaya en 2005. Ford, un veterano de la diplomacia estadounidense, había trabajado anteriormente en la embajada de Estados Unidos en Venezuela, entre otros cargos. En junio de 2006, empezaba a ponerse difícil la relación entre Washington y Honduras cuando el embajador Ford declaró a la prensa que el gobierno de Manuel Zelaya estaba entrando en "reuniones secretas" con una delegación de la empresa estatal petrolera de Venezuela, PDVSA, sobre la venta de gas a la nación centroamericana. Según Ford, la reunión era "un negocio sucio" para dar a Venezuela una ventaja en el proceso de negociaciones para el suministro de gas al país. Ford ya había asegurado que unas empresas estadounidenses lograrían el lucrativo negocio. Mientras el presidente Zelaya, quien respondiendo a las declaraciones del embajador Ford dijo que Honduras "no era colonia de nadie", se acercaba más a Venezuela y los países del ALBA, más Washington comenzaba sus preparativos para desestabilizar el gobierno. En el 2008, cuando el presidente Zelaya anunció que había recibido un fondo del ALBA para construir un terminal civil en la base militar de Soto Cano, ocupada por el ejército estadounidense, y convertirla en un aeropuerto internacional, las cosas se caldearon. Se envió al embajador Ford al Comando Sur, para que asumiera el cargo de "asesor diplomático", colocándolo en una posición sumamente estratégica para orientar el mando del control militar que mantenía el Pentágono sobre las fuerzas armadas hondureñas. Y se envió al embajador Hugo Llorens a Honduras para reemplazar a Ford. Llorens se graduó en la Universidad Nacional de Guerra de Estados Unidos y fue el principal asesor del presidente de Estados Unidos y Asesor de Seguridad Nacional sobre Venezuela durante los años 2002 a 2003, justo cuando ocurrió el golpe de Estado contra el presidente Chávez.

    Debido a sus altas credenciales y experiencia en golpes de Estado, no sorprende cuando el Departamento de Estado admite que su embajador en Honduras "ha estado conversando" con los sectores involucrados en el golpe contra el presidente Zelaya durante los días previos al suceso.

La sociedad civil:

  • En Venezuela, durante los meses antes del golpe de abril 2002, diferentes sectores políticos y sociales empezaron a conformar una coalición de oposición al presidente Chávez. Se unieron grupos empresariales, la cámara de comercio Fedecámaras, medios de comunicación, organizaciones no gubernamentales, la confederación de trabajadores (CTV), la iglesia católica y los partidos políticos tradicionales, para formar un conjunto que luego se denominó "coordinadora democrática". Se referían a si mismos como "la sociedad civil", intentando crear una distinción clasista y racista entre aquellos, principalmente de la clase popular, que apoyaban al presidente Chávez, calificándolos como "las turbas chavistas." Su único objetivo era salir de Chávez. Fue esta coalición, financiada por agencias de Washington como la National Endowment for Democracy (NED) y luego la USAID, la que perpetró el golpe de Estado de abril 2002, utilizando como excusa "el rescate de la democracia" que veían amenazada por los cambios sociales y políticos que estaba implementando el gobierno del presidente Chávez. Exclusivamente de clase media y clase alta, la llamada "sociedad civil" violó todas las normas democráticas para impedir que los pobres tuvieran voz y representación en el país.
  • En Honduras, justo en el mes previo al golpe contra el Presidente Zelaya, se conformó una coalición entre diferentes organizaciones no gubernamentales, empresarios, partidos políticos, la iglesia católica y los medios de comunicación, denominada "unión cívica democrática". Su único propósito era derrocar al presidente Zelaya para impedir que abriera el camino a una Asamblea Constituyente que permitiría al pueblo alzar su voz y participar en el proceso político. La "unión cívica democrática" de Honduras está compuesta por organizaciones como el Consejo Nacional Anticorrupción, el Arzobispado de Tegucigalpa, el Consejo Hondureño de la Empresa Privada (COHEP), el Consejo de Rectores de Universidades, la Confederación de Trabajadores de Honduras (CTH), el Foro Nacional de Convergencia, la Federación Nacional de Comercio e Industrias de Honduras (FEDECAMARA) y la Asociación de Medios de Comunicación (AMC), el Grupo Paz y Democracia, además del grupo estudiantil, Generación X Cambio. La mayoría de éstas organizaciones han sido beneficiarias de los más de 50 millones de dólares que anualmente invierten la USAID y la NED en el "desarrollo democrático" en Honduras. De hecho, un informe de la USAID sobre su financiación y trabajo con COHEP, destaca que "el perfil bajo de la USAID en este proyecto ayudó asegurar la credibilidad de COHEP como una organización hondureña y no un brazo de la USAID."

    Los voceros de la unión cívica democrática de Honduras, representando, según ellos, a la "sociedad civil", declararon a la prensa hondureña el 23 de junio -cinco días antes del golpe contra el presidente Zelaya– que "confían en que las fuerzas armadas cumplan con su deber de defender la Constitución, el Estado de Derecho, la paz y la democracia." Cuando ocurrió el golpe el día 28 de junio, fueron los primeros que salieron a decir que no hubo un golpe de Estado sino que habían "rescatado su democracia" de las manos del presidente Zelaya, cuyo crimen fue querer dar al pueblo voz, visibilidad y participación. También representando a los sectores de clase media y clase alta, la unión cívica democrática ha clasificado a los sectores que apoyan al presidente Zelaya como "turbas".

    Los militares:

  • En Venezuela, la misión militar de Estados Unidos estaba ubicada en Fuerte Tiuna, la gran base militar de Caracas. Incluso, los militares estadounidenses mantenían sus oficinas dentro de la comandancia del ejército venezolano. Cuando sucedió el golpe en abril 2002, los militares estadounidenses estaban desplegándose por la base militar, reuniéndose con sus contrapartes venezolanos que acababan de secuestrar al presidente Chávez, dando órdenes de los próximos pasos de seguir. Al no disponer de una base militar dentro de Venezuela, el Pentágono había enviado helicópteros Black Hawk, barcos de guerra llenos de equipos y hasta un submarino para apoyar las operaciones militares antes y durante el golpe. Los militares de la misión de Estados Unidos en Caracas mantenían una relación muy estrecha con los militares golpistas en Venezuela. Por eso, tres días antes del golpe, durante una recepción de diferentes agregados militares en el país, el capitán de la marina estadounidense David Cáceres, le preguntó al general González del ejército venezolano, "¿Por qué no han contactado con los barcos que tenemos en la costa y el submarino sumergido en La Guaira?" Pero el oficial estadounidense se confundió de general, y en lugar de dirigir su pregunta al general González González, actor principal en el golpe, cometió el error de interrogar al general González Cárdenas, quien luego divulgó los planes golpistas. Los principales militares venezolanos involucrados en el golpe de abril 2002, como el general Néstor González González, el general Efraín Vásquez Velasco y el contralmirante Molina Tamayo, habían recibido instrucciones y entrenamiento en instituciones militares estadounidenses, y mantenían relaciones muy estrechas con la misión militar estadounidense en Venezuela. Y fue el general González González, que públicamente desobedeció a su comandante en jefe, el presidente Chávez, un día antes del golpe, cuando compareció en la televisión nacional y demandó la renuncia del presidente "o ya verán".
  • En Honduras, Estados Unidos mantiene una base militar estratégica y muy grande en Soto Cano (Palmerola), en las afueras de Tegucigalpa. Está operativa desde el año 1981, cuando fue activada por el gobierno de Estados Unidos durante la administración de Ronald Reagan. En los años ochenta, Soto Cano fue utilizada por el coronel estadounidense Oliver North, como una base de operaciones para la "Contra", las fuerzas paramilitares entrenadas y financiadas por la Agencia Central de Inteligencia (CIA), encargadas de ejecutar la guerra contra los movimientos izquierdistas en Centroamérica, y particularmente contra el gobierno sandinista de Nicaragua. Desde Soto Cano, la "Contra" lanzaba sus ataques terroristas, escuadrones de muerte y misiones especiales que dieron como resultado miles de asesinatos, desaparecidos, torturados, lisiados y aterrorizados en Centroamérica. La base de Soto Cano es la sede de la Fuerza de Tarea Conjunta "Bravo" (JTF-B) de Estados Unidos, compuesta por efectivos del ejército, las fuerzas aéreas, fuerzas de seguridad conjuntas y el primer batallón-regimiento número 228 de la Aviación estadounidense. Hay aproximadamente 600 personas y 18 aviones de combate, incluyendo helicópteros UH-60 BlackHawk y CH-47 Chinook. Soto Cano también es la sede de la Academia de la Aviación de Honduras.

    Estados Unidos también tiene un grupo militar que opera desde una sede cercana al aeropuerto internacional de Colonia Las Torres. Depende directamente del Comando Sur. El grupo militar es el enlace principal con las fuerzas armadas hondureñas y conduce alrededor de 55 maniobras conjuntas cada año con más de 600 efectivos de Honduras. También financia con unos 2 millones de dólares anuales los programas de formación y entrenamiento de las fuerzas armadas hondureñas. Los dos principales actores militares en el golpe contra el presidente Zelaya son dos generales entrenados en la Escuela de las Américas, la famosa escuela militar estadounidense responsable por entrenar a la mayoría de los dictadores y represores en América Latina: el comandante de la Aviación de Honduras, general Luis Javier Prince Suazo, y el jefe del estado mayor conjunto el General Romeo Vásquez. El general Romeo Vásquez fue destituido por el presidente Zelaya el 24 de junio por desobedecer sus órdenes, y luego se convirtió en actor principal en el golpe militar pocos días después. Los dos altos oficiales hondureños mantienen relaciones muy estrechas con el Pentágono y las fuerzas militares estadounidenses del grupo militar y las que están en la base de Soto Cano.

El Departamento de Estado:

Aunque en el caso de Venezuela, la Casa Blanca salió de inmediato a reconocer a los golpistas como un gobierno "legítimo" y en el caso de Honduras, el presidente Obama ha dicho que las acciones contra el presidente Zelaya constituyen un "golpe ilegal", sin embargo, existen similitudes en la reacción oficial del Departamento de Estado.

Una guía de prensa del Departamento de Estado, de fecha 16 de abril de 2002, dos días después del retorno al poder del presidente Chávez, decía lo siguiente:

"Los funcionarios estadounidenses se han reunido con un amplio espectro de venezolanos durante los últimos meses, tanto en Caracas, como en Washington… Nuestro mensaje a todos los venezolanos con los que nos reunimos ha sido consecuente. La situación política en Venezuela es algo que compete a los venezolanos resolver por medios pacíficos, democráticos y constitucionales. Hemos afirmado categóricamente a todos nuestros interlocutores venezolanos en varias ocasiones y en muchos niveles, que bajo ningún concepto Estados Unidos apoyaría una acción antidemocrática y anticonstitucional, como es un golpe de Estado."

Luego, el mismo documento instruye a los voceros del Departamento de Estado para que si los periodistas preguntan, "¿Participó Estados Unidos en el intento de derrocar al presidente venezolano Chávez del poder?" La respuesta sea: "De ninguna manera".

 

El miércoles 1 de julio de 2009, tres días después del golpe de Estado contra el presidente Zelaya, los voceros del Departamento de Estado declararon lo siguiente:

"Han sido semanas muy difíciles y tensas, con mucha desconfianza entre los actores políticos, y la creciente confrontación política había encendido un fuego en Honduras que era extremadamente peligroso. Nuestra propuesta y la de nuestros socios con quienes estábamos trabajando era intentar reducir las tensiones, facilitar la comunicación y asegurar que las instituciones hondureñas encontraran una manera pacífica y constitucional para resolver el conflicto. Estábamos obviamente preocupados por las posibles actividades extra-constitucionales, y por eso, fuimos muy claros en nuestra comunicación con todos los actores políticos, Estados Unidos no apoyaría ninguna acción extra-constitucional."

En declaraciones a la prensa, el asesor presidencial para América Latina, Dan Restrepo, dijo que "algunas personas han querido vincular al gobierno de Estados Unidos con la situación actual en Honduras", pero el diplomático aclaró que "estos hechos pertenecen a un pasado que ahora está 'congelado'".

O sea, lo mismo que decir, "de ninguna manera".

¿Parecen similares las declaraciones del Departamento de Estado de abril de 2002 y junio 2009? Mientras que en abril, Washington precipitó su aceptación pública del golpe de Estado contra el Presidente Chávez, esta vez el gobierno de Obama está respondiendo con más cautela, más mesurado. Pero no existe duda ninguna de que hasta los voceros estadounidenses siguen el mismo guión al pie de la letra.

En fin, las evidencias demuestran que el plan golpista perpetrado en Honduras esta semana se ha fabricado y financiado desde Washington. Cuando el golpe de Estado contra el presidente Chávez fue derrotado por el pueblo venezolano y las fuerzas armadas leales, Estados Unidos declaró a la prensa que "Nuestra respuesta a la situación en Venezuela el 12 de abril fue exponer los hechos a medida que los conocimos, en un momento de mucha confusión… Nuestra posición fue que esta situación debía resolverse pacífica y democráticamente, y de conformidad con la Carta Democrática Interamericana… Con ese objetivo, nuestro representante ante la OEA expresó claramente que el llamado "gobierno provisional" todavía tenía que demostrar que ellos eran la "autoridad civil legalmente constituida". Pero eso fue una gran mentira. Los voceros de Washington simplemente estaban buscando la forma de salvar su imagen pública luego de haber avalado el golpe y reconocido al gobierno golpista apenas se instaló.

Esta vez, Washington sigue mintiendo, pero con más inteligencia. La primera respuesta del Departamento de Estado el día del golpe fue emitida en una declaración de la Secretaria de Estado, Hilliary Clinton, que decía: "Esta acción perpetrada contra el presidente hondureño Mel Zelaya viola los principios de la Carta Democrática Interamericana y por lo tanto debe ser condenada por todos. Llamamos a todas las partes en Honduras a respetar el orden constitucional y el Estado de derecho, a reafirmar su vocación democrática y comprometerse a resolver las disputas políticas de manera pacífica y a través del diálogo."

Primero, la nota hace referencia a "todas las partes", implicando que el presidente Zelaya había violado de alguna forma el orden constitucional. Y segundo, no hace ninguna referencia a que haya ocurrido un golpe de Estado. Durante los días siguientes, comienzan a hacer referencia a los sucesos del 28 de junio como un "golpe" pero que no había sido determinado "legalmente" por los abogados del Departamento de Estado como un "golpe militar". El miércoles 1 de julio, los voceros de Washington declararon sobre el asunto: "En referencia al golpe mismo, lo mejor sería decir que fue un esfuerzo coordinado entre los militares y algunos actores políticos civiles. Obviamente, los militares fueron quienes condujeron la remoción forzosa del presidente y han actuado para asegurar el orden público durante este proceso. Pero para que el golpe sea más que una insurrección o una rebelión, hay que ver una transferencia del poder a los militares. Y en ese sentido, el congreso –la decisión del congreso de juramentar a su presidente Micheletti, como presidente de Honduras-, indican que el congreso y miembros claves del mismo han jugado un papel importante en esta situación."

Lo que significa esa declaración es que Washington no va a clasificar lo que sucedió en Honduras como un "golpe de Estado" bajo sus conceptos legales, porque el poder no lo retuvieron los militares sino que lo asumieron los civiles. Esto permite a Estados Unidos continuar con su relación diplomática en Honduras y no suspender su importante paquete de millones de dólares en ayuda económica y militar al país centroamericano. Tampoco obliga al Pentágono a retirar su inmensa y estratégica presencia militar en el país.

Obviamente, los medios de comunicación jugaron un papel fundamental en este golpe, y el cerco mediático y la censura que han impuesto desde que se perpetró el golpe contra el presidente Zelaya, han sido fundamentales para mantener al pueblo hondureño sin información veraz y oportuna. También, la falsa carta de renuncia que presentó el congreso hondureño a la prensa el día del golpe, mintiendo descaradamente y diciendo que fue enviada "vía correo" por el presidente Zelaya, nunca se ha explicado. Lo mismo sucedió en Venezuela, cuando el canal de televisión Venevisión presentó una supuesta carta de renuncia del presidente Chávez, que luego fue desmentida por éste mismo, y nunca fue explicada por los golpistas. En los dos golpes, acosaron a los embajadores y sedes diplomáticas de los países amigos, como en Venezuela fue el acoso contra la embajada de Cuba en Caracas, y en Honduras fue el secuestro y la violencia física contra los embajadores de Cuba, Nicaragua y Venezuela. En ambos casos, también han culpado al presidente de las razones subyacentes del golpe para intentar justificarlo. Por eso, en Honduras, dicen que fue el presidente Zelaya quien "violó" la constitución por insistir en convocar una encuesta no vinculante para que el pueblo expresara su voz. Los golpistas hondureños también utilizan la relación con Venezuela y Cuba para justificar sus acciones, diciendo que Zelaya quería implementar el "castro-comunismo" en el país. En Venezuela, los golpistas decían que el presidente Chávez era responsable por todas las divisiones y problemas en el país y que estaba intentando "cubanizarlo". Sus acciones, según ellos, eran para "recuperar la democracia".

En Venezuela, el pueblo y las fuerzas armadas revolucionarias resistieron y derrotaron el golpe de Estado en un tiempo breve, rescatando su democracia, su constitución y a su presidente. En Honduras, hoy, el pueblo está resistiendo al estado dictatorial que están imponiendo los golpistas con su brutalidad y violencia. El pueblo está en las calles, no solamente en Honduras, sino en toda América Latina, para derrotar al guión golpista de Washington y demostrar no solamente la unión del pueblo hondureño, sino la fuerza de la integración latinoamericana y el poder de la solidaridad internacional.

*Eva Golinger, estadounidense-venezolana, es Doctora en Derecho Internacional, escritora e investigadora, y autora de los libros El Código Chávez; Bush vs. Chávez: La Guerra de Washington Contra Venezuela; La Telaraña Imperial: Enciclopedia de Injerencia y Subversión; y La Mirada del Imperio Sobre el 4F: Los Documentos Desclasificados de Washington Sobre la Rebelión Militar del 4 de Febrero de 1992.

Artículos anteriores sobre el golpe de estado en Honduras:

"La base militar de EEUU en Honduras en el centro del golpe" http://www.rebelion.org/noticia.php?id=87944

"Obama no condenó ni reconoció que hubo un golpe de Estado en Honduras" http://www.aporrea.org/internacionales/a81004.html

"La prueba para Obama: El Pentágono esta detrás del golpe de estado en Honduras, ¿con o sin la aprobación de la Casa Blanca?"

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=87834

Atilio Borón sobre golpe de Estado en Honduras

EE.UU, Honduras: la futilidad del golpe

Atilio A. Boron /Alai

La historia se repite, y muy probablemente concluya de la misma manera. El golpe de estado en Honduras es una re-edición del que se perpetrara en Abril del 2002 en Venezuela y del que fuera abortado ante la fulminante reacción de varios gobiernos de la región en Bolivia el año pasado. Un presidente violentamente secuestrado en horas de la madrugada por militares encapuchados, siguiendo al pie de la letra lo indicado por el Manual de Operaciones de la CIA y la Escuela de las Américas para los escuadrones de la muerte; una carta de renuncia apócrifa que se dio a conocer con el propósito de engañar y desmovilizar a la población y que fue de inmediato retransmitida a todo el mundo por la CNN sin antes confirmar la veracidad de la noticia; la reacción del pueblo que conciente de la maniobra sale a la calle a detener los tanques y los vehículos del Ejército a mano limpia y a exigir el retorno de Zelaya a la presidencia; el corte de la energía eléctrica para impedir el funcionamiento de la radio y la televisión y sembrar la confusión y el desánimo. Como en Venezuela, ni bien encarcelaron a Hugo Chávez los golpistas instalaron un nuevo presidente: Pedro Francisco Carmona, a quien la inventiva popular lo rebautizó como "el efímero." Quien desempeña su rol en Honduras es el presidente del Congreso unicameral de ese país, Roberto Micheletti, quien juró este domingo como mandatario provisional y sólo un milagro le impediría correr la misma suerte que su predecesor venezolano.

Lo ocurrido en Honduras pone de manifiesto la resistencia que provoca en las estructuras tradicionales de poder cualquier tentativa de profundizar la vida democrática. Bastó que el Presidente Zelaya decidiera llamar a una consulta popular -apoyada con la firma de más de 400.000 ciudadanos- sobre una futura convocatoria a una Asamblea Constitucional para que los distintos dispositivos institucionales del estado se movilizaran para impedirlo, desmintiendo de ese modo su supuesto carácter democrático: el Congreso ordenó la destitución del presidente y un fallo de la Corte Suprema convalidó el golpe de estado. Fue nada menos que este tribunal quien emitió la orden de secuestro y expulsión del país del Presidente Zelaya, prohijando como lo hizo a lo largo de toda la semana la conducta sediciosa de las Fuerzas Armadas.

Zelaya no ha renunciado ni ha solicitado asilo político en Costa Rica. Fue secuestrado y expatriado, y el pueblo ha salido a la calle a defender a su gobierno. Las declaraciones que logran salir de Honduras son clarísimas en ese sentido, especialmente la del líder mundial de Vía Campesina, Rafael Alegría. Los gobiernos de la región han repudiado al golpismo y en el mismo sentido se ha manifestado Barack Obama al decir que Zelaya "es el único presidente de Honduras que reconozco y quiero dejarlo muy claro". La OEA se expresó en los mismos términos y desde la Argentina la Presidenta Cristina Fernández declaró que "vamos a impulsar una reunión de Unasur, aunque Honduras no forma parte de ese organismo, y vamos a exigir a la OEA el respeto de la institucionalidad y la reposición de Zelaya, además garantías para su vida, su integridad física y la de su familia, porque eso es fundamental, porque es un acto de respeto a la democracia y a todos los ciudadanos."

La brutalidad de todo el operativo lleva la marca indeleble de la CIA y la Escuela de las Américas: desde el secuestro del Presidente, enviado en pijama a Costa Rica, y el insólito secuestro y la golpiza propinada a tres embajadores de países amigos: Nicaragua, Cuba y Venezuela, que se habían acercado hasta la residencia de la Ministra de Relaciones Exteriores de Honduras, Patricia Rodas, para expresarle la solidaridad de sus países, pasando por el ostentoso despliegue de fuerza hecha por los militares en las principales ciudades del país con el claro propósito de aterrorizar a la población. A última hora de la tarde impusieron el toque de queda y existe una estricta censura de prensa, pese a lo cual no se conoce declaración alguna de la Sociedad Interamericana de Prensa (siempre tan atenta ante la situación de los medios en Venezuela, Bolivia y Ecuador) condenando este atentado contra la libertad de prensa.

No está demás recordar que las fuerzas armadas de Honduras fueron completamente reestructuradas y "re-educadas" durante los años ochentas cuando el Embajador de EEUU en Honduras era nada menos que John Negroponte, cuya carrera "diplomática" lo llevó a cubrir destinos tan distintos como Vietnam, Honduras, México, Irak para, posteriormente, hacerse cargo del super-organismo de inteligencia llamado Consejo Nacional de Inteligencia de su país. Desde Tegucigalpa monitoreó personalmente las operaciones terroristas realizadas contra el gobierno Sandinista y promovió la creación del escuadrón de la muerte mejor conocido como el Batallón 316 que secuestró, torturó y asesinó a centenares de personas dentro de Honduras mientras en sus informes a Washington negaba que hubiera violaciones de los derechos humanos en ese país. En su momento el Senador estadounidense John Kerry demostró que el Departamento de Estado había pagado 800 mil dólares a cuatro compañías de aviones de carga pertenecientes a grandes narcos colombianos para que transportasen armas para los grupos que Negroponte organizaba y apoyaba en Honduras. Estos pilotos testificaron bajo juramento confirmando las declaraciones de Kerry. La propia prensa estadounidense informó que Negroponte estuvo ligado al tráfico de armas y de drogas entre 1981 a 1985 con el objeto de armar a los escuadrones de la muerte, pero nada interrumpió su carrera. Esas fuerzas armadas son las que hoy depusieron a Zelaya. Pero la correlación de fuerzas en el plano interno e internacional es tan desfavorable que la derrota de los golpistas es sólo cuestión de (muy poco) tiempo.

Adolfo Pérez Esquivel sobre Honduras

lunes 29 de junio de 2009

Adolfo Pérez Esquivel sobre Honduras

Al secretario General de la OEA
A las Iglesias, Movimientos y organizaciones populares.

Nuevamente surgen en el continente los golpes militares apoyados por el Pentágono y la CIA y los grupos de poder económico, eclesiástico y político que no quieren cambio alguno y están dispuestos a imponer nuevamente gobiernos dictatoriales en los países que intenten cambios estructurales y la conquista de la soberanía y autodeterminación de los pueblos.

Lo estamos viviendo en la República hermana de Honduras, víctima de un golpe de Estado por las fuerzas armadas y sus aliados contra el gobierno del Presidente Manuel Zelaya, a quien detuvieron y expulsaron del país, encontrándose actualmente en Costa Rica.

El Presidente de Costa Rica, Oscar Arias asumió su responsabilidad en defensa del gobierno democrático hondureño al decir "que el golpe de Estado contra el gobierno hondureño es un gran retroceso", y expresando su solidaridad con el pueblo hermano, reclamando la restitución de Presidente Zelaya en su función presidencial.

Rechazamos el golpe de Estado contra el presidente Manuel Zelaya y reclamamos acciones urgentes de la OEA, y de los gobiernos en el continente para respetar y restituir en sus funciones de gobierno al mandatario depuesto, sin imposición alguna. Se debe juzgar y condenar a los militares golpistas y sus cómplices. No pueden quedar en la impunidad; son criminales que atentan contra la democracia y los derechos humanos del pueblo hondureño y dañan a todos los pueblos del continente y el mundo.

Reclamamos al Presidente de los EE.UU. Barack Obama, intervenir urgentemente para que se respete al pueblo hondureño y su Presidente electo democráticamente.

Que repudie el golpe de Estado llevado a cabo por las fuerzas armadas hondureñas y sus secuaces.

Es hora que el gobierno de los EE.UU. cambie su política intervencionista en el continente latinoamericano y sepa respetar la voluntad de los pueblos. Las fuerzas armadas no actúan sin el consentimiento del Pentágono y de la CIA y la complicidad de empresarios, sectores eclesiásticos y políticos que siempre usaron y abusaron del poder para dominar al pueblo.

Esos sectores antidemocráticos pretenden imponer conflictos y guerras de baja intensidad en la región para defender sus intereses y evitar la soberanía y autodeterminación de los pueblos.

Reclamamos a la OEA, desconocer el gobierno golpista impuesto en Honduras. Desconocer al gobierno de facto y restituir en su cargo al Presidente elegido por el pueblo, Manuel Zelaya.

Pedimos a los movimientos y organizaciones populares del continente y de otros países solidarios:

  • Repudiar el golpe de estado en Honduras
  • Reclamar el restablecimiento en sus funciones del presidente Manuel Zelaya, sin condicionamiento alguno.
  • Reclamamos sancionar a los militares y sus cómplices; parlamentarios, magistrados, empresarios y eclesiásticos,que no pueden quedar en la impunidad

No podemos olvidar que quedan en el continente remanentes de fuerzas armadas golpistas, impregnadas de la Doctrina de Seguridad Nacional y con añoranza de las dictaduras que, en lugar de estar al servicio del pueblo, se han transformado en tropas de ocupación de sus propios pueblos, violando los derechos democráticos y los derechos humanos

No podemos olvidar que sectores antidemocráticos y golpistas intentaron imponer un golpe de Estado, contra el gobierno legítimo del Presidente Hugo Chávez, de la República Bolivariana de Venezuela y gracias a la acción y apoyo del pueblo venezolano y la solidaridad internacional, fue restituido al gobierno y se logró derrotar a los golpistas.

Los magistrados del Tribunal Electoral, la Corte y el Congreso, deben actuar de acuerdo a la Constitución Nacional y respetar el llamado a la consulta popular sobre la Reforma Constitucional y las decisiones democráticas del gobierno.

No pueden avalar y apoyar un golpe militar contra un gobierno constitucional, se ilegitiman por sus acciones y ponen en peligro todas las democracias en el continente, al apoyar un gobierno de facto, inmoral e ilegítimo.
Por el derecho de los pueblos a su soberanía y autodeterminación decimos:

¡¡¡¡¡¡ No a los golpes militares. Basta ya!!!!!!!

Los pueblos son los constructores de su propia vida y de su propia historia.


Adolfo Pérez Esquivel
Premio Nóbel de la Paz


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"Dejémoslo todo nuevamente"

3 de julio de 2009

Honduras no está sola

 
Videos sobre el Golpe de Estado en Honduras
 
24 horas de seguimiento, en tele, en vivo, por TeleSur:
 

Fotos de la Resistencia del Pueblo Hondureño al Golpe de Estado



Estas son fotos de la Resistencia del Pueblo Hondureño al Golpe de Estado pepetrado el día 28 de junio. La gente de todo el país se esta movilizando, las acciones de resistencia pacífica se multiplican, al tiempo que la represión por parte del ejército y demás cuerpos de seguridad desencadenan arestos y secuestros masivos. La resistencia social y la acción y solidaridad de la comunidad internacional evitarán que el actual gobierno de facto se perpetúe en el poder.
 

 

Acceso a la casa presidencial tomada por la resistencia popular Honduras:

 

 

 

 

 

 

 

Asambleas populares en Occidente de Honduras

 

Decenas de heridos por el ejercito y la policia hondureña

 

 

Detención de campesinos en la zona occidental de Honduras

 

 

El pueblo Hondureño en las calles resistiendo el golpe de estado:

 

 

 

 

 

 

 

Honduras: Revertir el golpe

3 07 2009

Honduras: Revertir el golpe
Por: Amy Goodman

Democracy Now

Hoy, a casi 30 años del asesinato de Romero, en un país vecino a su patria salvadoreña, EE. UU. tiene la oportunidad de cambiar el rumbo y apoyar las instituciones democráticas de Honduras.

El domingo se produjo en Honduras el primer golpe de Estado en América Central en más de un cuarto de siglo. En horas de la madrugada, el Ejército hondureño irrumpió en la residencia presidencial, secuestró al presidente constitucional Manuel Zelaya y lo trasladó en avión a un exilio forzado en Costa Rica.

El golpe, liderado por el general hondureño Romeo Vásquez, ha sido condenado por Estados Unidos, la Unión Europea, las Naciones Unidas, la Organización de Estados Americanos y por todos los países vecinos de Honduras. La población reaccionó con manifestaciones masivas en las calles hondureñas y hay rumores de que sectores militares leales a Zelaya se estarían rebelando contra los golpistas.

Estados Unidos tiene una larga historia de dominación en el hemisferio. El Presidente Barack Obama y la Secretaria de Estado Hillary Clinton tienen la oportunidad de cambiar el curso de esta historia y apartarse de una tradición oscura de dictaduras militares, represión y muerte. Obama esbozó ese rumbo en su discurso en la Cumbre de las Américas en abril de este año: "Sé que en el pasado las promesas de asociación no han sido cumplidas y que la confianza se gana con el tiempo. Si bien Estados Unidos ha hecho mucho para promover la paz y la prosperidad en el hemisferio, ha habido veces en las que hemos sido omisos y otras en las que hemos querido imponer nuestras condiciones. Pero yo les aseguro que lo que buscamos ahora es forjar una asociación en pie de igualdad. En nuestras relaciones no hay un socio mayoritario y otro minoritario", afirmó Obama.

Dos figuras que conocen bien la tradición estadounidense de imponer sus condiciones son el Dr. Juan Almendares, médico hondureño premiado por su actividad en defensa de los derechos humanos y que también fue candidato en las elecciones presidenciales en las que resultó electo Zelaya, y el religioso estadounidense Roy Bourgeois, un sacerdote que lucha desde hace años por el cierre de la Escuela de las Américas (SOA, por sus siglas en inglés), institución con sede en Fort Benning, Georgia, Estados Unidos. Ambos vinculan el golpe en Honduras con la Escuela de las Américas.

La SOA–que en el año 2000 fue rebautizada con el nombre de Instituto del Hemisferio Occidental para la Cooperación en Seguridad (WHINSEC, por sus siglas en inglés)–es un establecimiento militar estadounidense dedicado a entrenar a miembros de los Ejércitos latinoamericanos. Más de 60.000 militares han pasado por las aulas de la Escuela de las Américas. Muchos de ellos al retornar a sus países han cometido violaciones de los derechos humanos y ejecuciones extrajudiciales y torturado y masacrado a sus compatriotas.

Almendares, perseguido por el ejército y los escuadrones de la muerte hondureños, ha sufrido en carne propia esa capacitación. Almendares conversó conmigo desde la capital hondureña, Tegucigalpa: "Es mentira que el pueblo está apoyando el golpe. Eso no es verdad. Los que están apoyando son en su mayoría miembros de los cuerpos de reserva militares, alguna gente de la clase dominante y alguna gente que está a favor de reprimir al pueblo. De manera que el golpe no tiene apoyo. Tiene el apoyo de los torturadores, de los mismos golpistas y de alguna gente que está a la cabeza de este proceso y que fue entrenada en la Escuela de las Américas. Tenemos que hacer hincapié en eso. ¿Qué necesidad de dar un golpe si se tiene el apoyo del pueblo? ¿Por qué se oponen a que se realice una simple encuesta legal para preguntarle a la gente si está de acuerdo o no en tener una nueva constitución? No quieren darle nada al pueblo."

El padre Roy Bourgeois nació en Louisiana e ingresó a la Iglesia Católica como sacerdote en 1972. Trabajó en Bolivia hasta que fue expulsado por el dictador de ese país, el general Hugo Banzer, un ex alumno de la SOA. Ante el asesinato del Arzobispo Oscar Romero y el homicidio de cuatro religiosas católicas estadounidenses en El Salvador en 1980, Bourgeois denunció que algunos de los asesinos habían sido entrenados en la Escuela de las Américas de Fort Benning. Luego de que en 1989 fueran asesinados en El Salvador seis sacerdotes jesuitas, su casera y la hija adolescente de esta, Bourgeois fundó la organización SOA Watch (el Observatorio de la Escuela de las Américas) desde donde ha gestado un movimiento mundial para cerrar la institución.

El general Vásquez, quien encabezó el golpe hondureño, asistió en dos oportunidades a la SOA: en 1976 y 1984. El general de la Fuerza Aérea Luis Javier Prince Suazo, quien también participó en el golpe, recibió entrenamiento en la Escuela de las Américas en 1996.

La oficina del Observatorio de la Escuela de las Américas en la que trabaja Bourgeois está ubicada a pocos metros de las puertas de Fort Benning. En los últimos años, la labor de Bourgeois se ha visto frustrada por el creciente hermetismo de la SOA/WHINSEC. Bourgeois me dijo: "Es bien sabido en América Latina que esta institución es un escuela de entrenamiento para golpistas. (…) o­nce dictadores pasaron por sus aulas. Cada vez que en las últimas décadas ha habido un golpe, como el que ocurrió ahora en Honduras, se ha comprobado que existía una conexión directa a esta Escuela. (…) Pretenden darle una imagen de institución democrática y transparente, pero hace más de cinco años que no nos brindan información sobre la identidad de los que se entrenan allí.

La semana pasada, sin embargo, tuvimos un pequeño destello de esperanza cuando la Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó una enmienda al proyecto de la Ley de Autorización en Materia de Defensa, por la cual se obligaría al Pentágono a divulgar los nombres, grados militares, cursos tomados y país de origen de todos los que se entrenan en la institución. (…) Hablan de transparencia y democracia, pero esta Escuela es un impedimento a la democracia y a la gran transformación que se está dando en América Latina."

La enmienda aún debe pasar por el comité conjunto de las dos cámaras.
El padre Bourgeois habla con la misma urgencia que lo ha caracterizado desde que comenzó su labor hace casi tres décadas. No es ningún desconocido para las autoridades de Fort Benning, donde fue arrestado por primera vez hace más de 25 años. En aquella oportunidad lo encontraron trepado una noche a un árbol cercano a los cuarteles donde se alojaban los soldados salvadoreños que estaban recibiendo entrenamiento en la SOA.

Desde su puesto en el árbol, Bourgeois trasmitía a todo volumen una grabación de la última homilía pronunciada por el Arzobispo Romero justo antes de ser asesinado. Sus palabras estaban dirigidas directamente a los soldados salvadoreños: "En el nombre de Dios, en el nombre de nuestro pueblo atormentado, que ha sufrido tanto y que eleva su lamento al Cielo, les urjo, les suplico, les ordeno: paren la matanza".

Hoy, a casi 30 años del asesinato de Romero, en un país vecino a su patria salvadoreña, Estados Unidos tiene la oportunidad de cambiar el rumbo y apoyar las instituciones democráticas de Honduras. Tiene la oportunidad de revertir el golpe.

Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.
Texto en inglés traducido por Laura Perez Carrara y Democracy Now! en español,

spanish@democracynow.org


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"Dejémoslo todo nuevamente"

2 de julio de 2009

Recuperemos la política

"El peor analfabeto es el analfabeto político. No oye, no habla, no participa de los acontecimientos políticos. No sabe que el costo de la vida, el precio de los frijoles, del pan, de la harina, del vestido, del zapato y de los remedios, dependen de decisiones políticas. El analfabeto político es tan burro que se enorgullece y ensancha el pecho diciendo que odia la política. No sabe que de su ignorancia política nace la prostituta, el menor abandonado y el peor de todos los bandidos que es el político corrupto, mequetrefe y lacayo de las empresas nacionales y multinacionales". Brecht

Preguntas


Esta fotografía, ¿qué representa para tí?, y si no estás de ánimos para este tipo de preguntas, a'i te va otra: ¿dónde es, cuándo?

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