Nosotros no nos realizamos nunca.
Somos un abismo que va hacia otro abismo,
un pozo que mira al Cielo.
Pessoa

29.1.04

'tas viendo y no ves, ira

23.1.04

AUTOSECUESTRO 1
Por loco y reventado, Novo Pírez se sube a su taxi y se autosecuestra. Nomás que no le alcanza para el rescate. Sigue con miedo, pero conforme pasan los días se relaja. Nadie lo espera en el fondo.

15.1.04

POR LO MENOS AGUANIEVE.
Tea escucha que va a nevar. Se forra de pies a cabeza, y sale a caminar. Las calles de esa ciudad no le dicen nada. Él frío penetra la tela de los guantes, y los dedos de las manos se entumen. Así tiene entumidasl a mirada y la gana.
Un día caminó por una ruta distinta; se sentó en un diferente café, y pidió lo que no pedía. Y algo pasó. Desde entonces espera la nieve, como quien espera la vida. Su vida es un hueco de grises, un dolor de coyunturas. A veces siente que no hay regreso, que hay sólo piedras. Así que espera a que caiga, por lo menos, aguanieve. A ver si algo la mueve.

13.1.04

NO HAY ECO NI RESPUESTAS
Cierro los ojos ¿y qué ves mientras lees mis pupilas, Eduardo?
Cierro los ojos y un surco saca espuma de mi espalda. Tiemblo de fríos viejos
por más sol que me bebí, me unté, me tragué y me refregué.
Dime qué dolor tienes en las sienes, Aurora.
Si sientes las yemas si te toco, Octavio.
Regálame dos minutos para pasearme por tu lengua-anguila,
quiero cerrar los ojos en el fondo del mar, Arturo.
¿Tú a dónde te vas cuando no estás?
Sorbo un poco de café y me entristece
este bosque sin remedio, porque está hecho de purititas mentiras;
sus hojas caídas en la tierra, inasibles, como estos charcos frondosos.
¿Qué mentira estás diciendo ora que estás callando?
Abro los ojos, Jaqueline, y ¿qué ves mientras lees mi llanto?
¿O más bien estoy queriendo sonreírme?
No me digas nada. No tengo miedo.
Dejáme poner este mi dedo en tu boca violeta.
Te veo muerto. Yo no me veo.
Palíndromas

1. Al río oir. Y le doy yo. Hoy yo delirio. Oírla.
2. Hada, rózale azorada.
Hada, tósale azotada.
3. Eva se ave; Eva es ave.
4. Amarás esa rama.
5. Hola, vaca; al obsceno, no, nones. ¡Bola!, ¡acábalo!
6. PARA LA TROPA DEL EJÉRCITO DE CORAZONES REBELDES:
-¿Sed? ¡Leve, rebeldes!
7.--¿Sabes, Ema? Ana me emana...
--¡Ah!, me cebas.
8. Sereis si eres res.
Ser. Sereis si eres.
9. Abad la cal daba. Abad allá caldaba.
10. TELEFONEMA
--¿Haló?... ¿Cala-cola?...
--Aloca la casa;
-- haz acá la cola; alócala, caza;
-- ¡ah!, saca la cola
--¿Haló?... ¿Cala-cola?...
11. Oso, Roma: azaroso.
Oso, raza: amoroso.
12. Oda, zar, oca: acorazado.
13. Oda y fama: amafiado.
14. CHILANGO: > ¡eeese Niro, oríneseee!
15. Será palindroma amor d' ni la pares.
16. A Nú, drógalo; o la hago, Orduña.
17. son ese desaire/seria sed de senos
18. Sí, cómo no, ¿o no, Moquis?
19. Eso: bese, sobe, bese.
Ese bebo se sebó.
Es.
20. CARTA:
Alá gime, amiga.
¡Ah!, gima Emy.
Gala.
21. So, Memo cose. Eso comemos.
22. Honor. O dale helado. Oro no.
23. LOS CHUPACABRAS:
--¿'tá cómo taco? ¿o como cat?
--'tá como Coca; tomo Kat.
24. ¡Sopas, Esopo!, posé sapos.
25. O rama o mar a rama; amar a ramo; amarro.
26. La navaja, aja, vanal. (o La navaja aja vanal.)
27. TIEMPOS DE LIMPIEZA MILITAR: Lavan a la naval.
28. Opaco yo le sonrío. Oír; no se lo capo.
29. TRIÁNGULO AMOROSO: Amé a Ana; Ana a Ema.
30. Yo olido, o dilo hoy.
31. O dilo osado o da sólido.
32. ELEGÍA: Oso velo. Oslo vió. Oí bolso. ¡Oh!, levoso.
33. Apalabra la larva, lapa.
34. O Coloso solo o lo soso, loco.
35. A la voz sóbala.
36. ALEGRÍA DESPUÉS DEL PASÓN: ¡Eeeeeh!, mota matóme.
37. Rata a morir: ir o matar.
38. A Ema mea.
39. alicia.
laica y lacia; hacia Lía y cal
¡ay, sí, la alicia!

Autoría de exquisitez de cadáver: Rimka, Guelo y Lich.

12.1.04

BATALLAS DE NOVO Y PULPO MILENARIO.
Batalla VIII.

Acecha desde el rincón más húmedo del baño. Escucha los pasos adormilados que se acercan sin sospecha. Despliega sus tentáculos en posición de ataque.
Novo Pírez enciende la luz y observa con sorna su cara de almohadazo. Bosteza, estira los brazos.
Pulpo Milenario se contrae, conteniendo la fuerza.
Novo jala la cortina del baño, apenas un poco, y abre la llave de la regadera.
Pulpo acecha.
Sale un chorro de agua potente, pues recién ayer Novo cambió la salida de la regadera. Regresa al cuarto desvistiéndose. Se calza unas chanclas. Coge la toalla.
Pulpo Milenario se impacienta, pero sonríe de emociones.
Novo mete la mano al chorro de agua, todavía con ojos y cortina cerrados. El agua está fría. Deja correr el agua, y va corriendo a revisar el calentador.
Está apagado. Novo desiste. Regresa al baño y cierra la llave. Se lava la cara y la nuca en el lavabo. Se restriega duro la cara con la toalla. Regresa a su cuarto.
Pulpo Milenario cae rendido. ¡No puede ser!, otra batalla no librada. Ya será mañana.

11.1.04

LICHFRIDA HACE SU PLAN DE VIDA

Todo estaba guardado en bolsas de plástico y de papel de cera. Miles de bolsitas eran. Las de los tickets del OXXO (para algún dìa hacer cuentas); las de los boletos de camión y entradas a conciertos; las de las ideas nacidas de estancia en parques o estaciones de metro, las de los mensajes cotidianos del amor y la estancia acompañada. Claro, estaban también las que desbordaban teléfonos y direcciones de gente olvidada. Todo en papelitos. Todo en bolsas.

Lichfrida Carles decidió que tenía que comenzar a pensar en la mejor estrategia para organizar su vida. La decisión fue producto de una larga caminata, la lectura del diario, tres cafés americanos sin azúcar, un dolor de cabeza tremendo, y una tristeza feliz que le recorría el ojo izquierdo de cabo a rabo.

Sacó un lápiz y tomó una servilleta. Hizo la lista de cosas que tenía que hacer ese día para darle espacio, en algún momento, a la compra de una libreta y una pluma nueva. Ir a la papelería, escribió. Le gustaba ir a las papelerías; los cuadernos nuevos, las plumas fuente, los artìculos de oficina, las cajas archivadoras.

Después de un breve recorrido mental por los pasillos de la papelería, se enfiló hacia allá para hincarle el diente. En el trayecto escogió cambiar de planes. Se sentó en la banqueta, sacó la servilleta y tachó Recoger carpeta de copias en Copilco, Hablar con Juan Arnuldo Avilés, Comer con abuelitos, Comenzar traducción y escribió Organizar futuro.

Pasó a su casa, para recoger la bolsa que contenía las bolsitas varias. Se forró con guantes, mayas, gorro y bufanda. Se peinó y se embarró un poco de lápiz labial en las mejillas. Se fue a la papelería grande, a la de autoservicio.

Tomó una cartulina para el plan anual; una, para el mensual, pero de otro color. Escogió también un juego de marcadores de colores, para los subrayados de las próximas lecturas. Escogió el cuaderno más gordo, de cuadrícula grande y pasta dura, para la poesía, los apuntes, los miles de proyectos. Luego, una libreta pequeña que fungiría como agenda y directorio. Una par de plumas, desas que pintan rico. Y ya. Presta para iniciar, pagó y salió contenta. Se sentía una enjundiosa emprendedora.

Regresó al café de la glorieta; saludó de nueva cuenta al mesero y a los perros sin dueño. Con un separador y un plumón comenzó a dibujar las líneas del futuro. Luego, aparecieron los cuadritos de los días, los números que indicarían con precisión cuántos ayeres, cuántos mañanas. Lichfrida sonreía emocionada ante la vastedad del porvenir.

Enrolló los calendarios todavía calientitos. Pasó todo los telefónos de personas reconocibles al nuevo directorio. Los demás permanecieron en la bolsita que los albergaba; a Lichfrida le da un pavor terrible tirar a la basura el gesto de algún --poco, pero-- conocido.

La bolsita de tickets pudo irse enterita a la basura. Lichfrida sumó todas las cantidades, y en algún rincón de la primera página del cuaderno gordo asentó: $ 1,200.00 No sabía para qué le serviría ese dato; pero escribirlo ahí era un mínimo, pero importante, rito de paso a otra vida de la bolsa histórica de los gastos domésticos y cotidianos.

Pidió un express para comenzar a convertir las ideas de los papelitos en proyectos de futuro. Reacomodó la mesa. Se puso el suéter, porque el viento frío comenzó a arreciar. Le dió un sorbó a la taza, y escribió, con su mejor caligrafía: Proyectos para el año que entra.

Sacó los papelitos de la bolsa, y los organizó, en orden de varias importancias (profesional, amorística, vital, económica, familiar). El futuro estratégico de Lichfrida estaba ahí, en aquella mínuscula mesita circular, de aquella cafetería al aire libre. No cabìa de contenta. Sacó un cigarrito para rematar el placer del inicio, y una súbita ráfaga de viento helado voló los papelitos hacia todos lados. Algunos cayeron en el charco de la fuente.


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5.1.04

El fin del año que pasó

me eché casi todos los estrenos de cine a los que había que ir; me puse al corriente con los sitcoms gringos más entretenidos; comí rojas, blancas y creo que hasta amarillas, todas las carnes; hubo varios tipos de pavo, tamales, guisos, drogas y alcoholes; me metí en un par de jacuzzis; tuve reencuentros intensos y hermosos: Rocío, Santiago, Alberto....

caminé sola largos ratos por largas calles solitarias -quizás con algunas ratas-; disfruté la claridad de una ciudad vacía; vi constelaciones de estrellas.

el año nuevo empieza en cinco minutos.
mi abuelita está en el hospital; mi amor, efraín, , en otro país.

exorcismo consuetudinario para el dosmilcuatro
"Sal güeva maldita de este cuerpo chambeador".


Café Victoria

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de la Coopertiva Eskina Victoria

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