"carnal me gusta el alma y con alma la carne", lezama lima

10 de octubre de 2006

Democracy is inconceivable without organization

A few words will suffice to demonstrate this proposition.


A class which unfurls in the face of society the banner of certain definite claims,

and which aspires to the realization of a complex of ideal aims deriving from the

economic functions which that class fulfils, needs an organization. Be the claims

economic or be they political, organization appears the only means for the creation

of a collective will. Organization, based as it is upon the principle of least effort, that

is to say, upon the greatest possible economy of energy, is the weapon of the weak

in their struggle with the strong.


The chances of success in any struggle will depend upon the degree to which this

struggle is carried out upon a basis of solidarity between individuals whose interests

are identical. In objecting, therefore, to the theories of the individualist anarchists

that nothing could please the employers better than the dispersion and disaggregation

of the forces of the workers, the socialists, the most fanatical of all the partisans of

the idea of organization, enunciate an argument which harmonizes well with the

results of scientific study of the nature of parties.


We live in a time in which the idea of cooperation has become so firmly established

that even millionaires perceive the necessity of common action. It is easy to

understand, then, that organization has become a vital principle of the working class,

for in default of it their success is a priori impossible. The refusal of the worker to

participate in the collective life of his class cannot fail to entail disastrous consequences.

In respect of culture and of economic, physical, and physiological

conditions, the proletarian is the weakest element of our society. In fact, the isolated

member of the working classes is defenseless in the hands of those who are

economically stronger. It is only by combination to form a structural aggregate that

the proletarians can acquire the faculty of political resistance and attain to a social

dignity. The importance and the influence of the working class are directly

proportional to its numerical strength. But for the representation of that numerical

strength organization and coordination are indispensable. The principle of organization is an absolutely essential condition for the political struggle of the

masses.


Yet this politically necessary principle of organization, while it overcomes that

disorganization of forces which would be favorable to the adversary, brings other

dangers in its train. We escape Scylla only to dash ourselves on Charybdis.

Organization is, in fact, the source from which the conservative currents flow over

the plain of democracy, occasioning there disastrous floods and rendering the plain

unrecognizable.


Robert Michels, in Political Parties: A Sociological Study of the Oligarchical Tendencies of Modern Democracy, 1911.

29 de septiembre de 2006

Lo que no es privado es público.

Lo público es de todos, de nadie es.
Es como el aire, el sol, que está clarito que no son de nadie, aunque a todos nos hacen vivir. Igual que el agua y la tierra. Gracias también a ellas que tenemos alimentos para comer y estar fuertes y vivir. La agua y la tierra --y lo que ellas son junto con las plantas y los minerales y los bichos y las piedras-- no las hizo nadie, pero se trabajan para dar el alimento a los seres que para ser necesitan estar vivos, o sea comer bien. Aunque ya hay unos ue venden botellas y recipientos con agua o cercas y fronteras que adentro hay tierra, pues de todos modos lo que está adentro de esos recipientes pues no son de nadie; sirven a todos, pero de nadie son. Lo que te venden y te compras es la botella o la frontera --y varias ideas pegadas en ellas--, pero no, el agua y la tierra no son de nadie. O podemos decir, para entendernos mejor, si de alguien son, pues de quienes las trabajan, trabajan con ellas.

Entonces, quedamos que la tierra y el agua, como el aire y el sol son públicos porque no son de alguien, sino de nadie, sirven a todos.

Está difícil vender el aire y el sol. Más fácil es apropiarse de la tierra y el agua, que sirven a la vida y supervivencia de todos --humanos y bichos y plantas--, y acapararla (siempre esto ha sido por la vía de la fuerza, la violencia, la conquista, la guerra, la represión, el fuego, la bala, las armas, la cárcel, la tortura, la mentira, el engaño, la infamia). Ya después de acapararla, contarla, dividirla, racionarla entonces las reparten.

Primero se acaparó la tierra y luego el agua, porque las gentes hicieron sus primeras casas cerca de donde hubiera o pasara o cayera agua.

Luego se acaparó el agua, más que nada la limpia, porque la otra se contaminó con varias cosas, entre ellas caca, pañales desechables, latas, químicos y hasta una cosa muy terrible como la radioactividad (no sé si es muy científico mi término, pero me quiero referir a la que da cáncer y enfermedad).

Entonces ya acaparando unos poquitos --que tenían las armas (y sus amigos, aunque no las tuvieran, igual sabían mentir y engañar y traicionar y tratar mal a los demás)-- la tierra y la agua, pues los ponen de rodillas a suplicar porque les den, porque son tan necesarias a la vida, como cualquiera sabe. Y ya de rodillas pues no hay mucho margen de maniobra, la verdad. Te pones a trabajar como esclavo o siervo o te buscar el modo de pagar por ellas. Las consigues, racionadas, dejándote explotar y maltratar --o con dinero.

Pero no todos tienen dinero. Precisamente porque tienen el dinero los que acaparan la agua y la tierra, porque ellos explotan y cobran por ella. Y entre más tierra y más agua, pues más dinero. Y entre menos dinero, pues menos tierra y menos agua.

Y aunque trabajes, no es que te puedas poner a descansar e irte de vacaciones. Porque resulta que la tierra y el agua requieren muchos trabajos para dar los frutos y estar limpias y seguir viviendo y dando vida. No es fácil. La naturaleza no se cuida, no se conserva sola. Si tu pones agua, pero no le das viada, salida... se estanca y se echa a perder, ya no te la puedes tomar. Si tu pones tierra pero la maltratas, no le das agua, aire, y la conoces bien y qué te da y qué necesita (minerales y eso), pues también se enferma, y ya no quiere dar el alimento, y hasta parece que ni quiere vivir.

¿Por qué no se mueren el sol, ni la tierra, ni la agua, ni el viento?

Entonces venía diciendo yo que pues los que trabajan la tierra trabajan muchísimo, lo mismo los que siembran y cosechan peces, que les llaman pescadores, pero no solo pescan, sino que también conocen y respetan al mar, y no le quitan lo que le hace falta, o sea también siembran, por decirlo de algún modo.

La agricultura y la acuacultura son los modos en que las comunidades de humanos que viven juntas aprenden a conocer y trabajar la tierra y la agua, para vivir.

Por todo esto del acaparamiento de unos y del trabajal que implica mantener viva la la tierra se dice que la tierra es de quien la trabaja. Porque siempre son un chingo los que trabajan la tierra (les llaman, principalmente, campesinos, porque están en el campo) y bien poquitos los que viven del trabajo los campesinos sin hacer nada, sólo meter bala y exigir dinero.

La tierra no es de nosotros, pero de nadie es entonces. O si es de alguien, pues de quien trabaja en ella para alimentarnos a todos, ¿no? Pero de quien trabaja en serio. No de quien cobra, a punta de sangre y bala. Eso no es serio, ni congruente, ni bueno, es bien pinche culero.

Los que no trabjamos la tierra tenemos la responsabilidad de retribuir a los que sí la trabajan, los campesinos, por el alimento que nos dan. Además, no sólo nos dan alimento en forma de comida, también nos dan alimento en forma de materiales para construir las casas, hilos para hacer los pantalones y los vestidos, los pinceles y las brochas.... uuuuuuuuuuf! Un chorro de cosas muy básicas, muy necesarias. Entre ellas, la más importante, después de la pura comida, pues los remedios y curas para la enfermedad (desde el té de cebolla o de hoja de coca hasta las pomadas y cápsulas con extractos de hierbas y así).

Los remedios y las curas conforman lo que ahora se llama medicina. Además, así como hay tantas acgriculturas y acuaculturas hay modos de curar, es como si fuera curacultura o sana-sana-colita-de-rana-cultura. O sea, cada comunidad tiene una su agri, su acua y su sanacultura, todas son para lo mismo, pero se diferencian según donde vivas, si es montaña, playa, desierto, callejón, selva... y la cantidad de calor o frío y agua que haya.

Entonces, volvemos. De entre los que trabajan la tierra y el agua tenemos también a los que aprenden a curar, a cuidar a los bichos y las plantas (para que siga habiendo más bichos y más plantas); los que cuidan de los ganados, los que la limpian, los que enseñan a conocerla y trabajarla sin contaminarla, a la tierra y la agua.

Decía que de los que la trabajan hay de muchos tipos, no sólo como agricultores. También médicos. Y están los que trabajan con y por los que trabajan la tierra. Uy, de ahí hay varios... por mencionar unos cuantos, los fabricantes de objetos, las parteras, los maestros, los que cuidan a los enfermos y a los viejos, etc.

Acá en la ciudad habemos muchos que ya estamos tan lejos y tan perdidos que luego se nos olvida cuál era nuestra relación con el agua y la tierra y los trabajadores directos de ella, y todos los demás... y nomás trabajo o dinero, por una maceta o una botella, un pedazo de piso, una renta.

Pues es algo que está haciendo falta recordar y poner en claro en estos tiempos. Si nuestra memoria del corazón y la mente se conectan y sí prenden, o sea sí funcionan, me parece que está claro que mientras nos queda claro tenemos ya la responsabilidad de estar con o cuidar o retribuir o acompañar o luchar con o como se diga o se vea, los que trabajan la agua y la tierra.

El dinero no es la única vía. El dinero no es imprescindible. Se pueden pagar muchas cosas, se puede retribuir, se puede estar con, se puede intercambiar, sin que sea necesario el dinero. Para eso hay mucho en qué ponerse de acuerdo, porque ya ahora es el tiempo en que están instaladísimos los acaparadores, y tienen harto, y nosotros poco, pero nos han convencido y obligado (con las palabras engañosas y la bala) a que es todo con el puro dinero. Ni madres. Claro. Hay mucho que inventar con respecto a esto.

Pero, por ejemplo, la tierra nos llama, como nos llama el cuerpo. Los síntomas es el modo que tiene el cuerpo de avisarnos que está mal. La enfermedad es cuando de plano ya se instaló el mal/malestar en el cuerpo. Uno puede no atender los síntomas, no querer ver la enfermedad, pero eso no la hace desaparecer, nomás la invisibiliza. Y pues uno se puede hacer pendejo, pero haciéndose pendejo uno no se cura nomás. A veces sí, como con unas gripitas que nos dan en este tipo de ciudades, pero muy pocas veces. Es igual con la tierra, uno se puede hacer pendejo con ella, pero eso no la salva, sino todo lo contrario.

Invariablemente, aunque uno no la haya querido ver, atender a la enfermedad, llega el momento en que la enfermedad lo hae a uno sentirse y verse muy mal; está uno trise, débil, alicaído, ya con mucho dolor y ganas de llorar. Todos lo sabemos: la enfermedad no se quita con la imaginación, la pura palabrería o la mente. No se puede cambiar el estado de la materia, del cuerpo, de lo orgánico o de lo que está vivo sólo con las ideas o las intenciones. No. A como es la vida, hasta el día de hoy, para transformar la circunstancia o el estado de las cosas: es preciso hacer algo.

Si me permite el lector unas cuantas explicaciones de qué es HACER:

La palabra viene del latín facĕre. En nuestro idioma y nuestra cultura significa muchas cosas: Producir algo, darle el primer ser. Fabricar, formar algo dándole la forma, norma y trazo que debe tener. Poner por obra una acción o trabajo. Realizar o ejecutar la acción expresada por un verbo enunciado previamente. Formar algo con la imaginación o concebirlo en ella. Causar, ocasionar. Disponer, componer, aderezar. Componer, mejorar, perfeccionar. Dar un determinado aspecto. Juntar, convocar. Habituar, acostumbrar. Cumplir una determinada edad. Recorrer un camino o una distancia. Arreglar o embellecer... Entre jugadores, asegurar lo que paran y juegan, cuando tienen poco o ningún dinero delante. Conseguir, obtener, ganar. Proveer, suministrar, facilitar. Hacer a alguien con dinero, de libros. Representar o interpretar un papel. Dejar espacio para alguien o algo modificando la disposición de las personas o de las cosas. Cursar un estudio académico. Expeler los excrementos o la orina. Conseguir alcanzar una velocidad.
Obrar, actuar, proceder. Afectar. Corresponder, concordar, venir bien con otra. Desempeñar una función, representar un papel o servir de algo. Poner cuidado y diligencia para la ejecución de algo. Crecer, aumentarse, adelantarse para llegar al estado de perfección que cada cosa ha de tener. Llegar a ser. Abrazar un credo, una ideología, una corriente artística, etc., y entrar a formar parte del correspondiente grupo, partido, secta o club. Hacerse cristiano, comunista, surrealista. Hallarse, existir, estar situado. Apartarse. Dominar, controlar. Ir a parar, resultar, ocurrir. Volverse, transformarse.

Tenemos muchas opciones, como se puede recordar, al leer esta sugerente lista.

Siempre se HACE, se crea, se transforma, etcétera, A PARTIR DE ALGO. La cultura es ese "a partir de algo". Ese algo es todo el legado, la historia, la memoria, los recuerdos, los aprendizajes de los seres humanos con los que vivimos, convivimos y nacimos. O sea que es más bien un "a partir de muchas personas y circunstancias". Todas esas personas que estuvieron antes y que ya se murieron, o que viven con nosotros, cuando viven COMO nosotros es que compartimos modos de ser, de hacer... o sea una CULTURA.

Los modos de ser y hacer son lo que se llama hábitos y costumbres, tradiciones. Hay modos de ser y hacer siempre lo mismo y hay modos de convertir, subvertir, transformar las cosas. No siempre ha sido todo igual ni se han hecho las cosas igual, porque las personas y las culturas y las geografías y los ecosistemas y las ideas, y las costumbres cambian siempre, están siempre siendo otras. Entonces la CULTURA es más o menos el modo en que las comunidades aprenden a lidiar, desde su propio modo, con el cambio, con las circunstancias históricas. Es muy importante por eso la CULTURA, porque encierra claves, herramientas, secretos y trucos para que los que nacieron en un lugar y momento determinado, tú o yo, podamos lidiar con la existencia, estar en la realidad, conocerla, enfrentarla y también transformarla. La CULTURA es como la especie humana resuelve el problema de que se dio cuenta de que la realidad existe, y que se lidia con ella. Eso no nos hace superiores, dentro del ecosistema planetario, sólo nos trae un mayor y mejor problema, nos hace responsables.

Entonces somos responsables con el planeta, con el agua, la tierra, el aire, las otras especies, todas, animales y vegetales, con todos los otros. Nacemos siempre con otros, a partir de otros. Nacemos gracias a los frutos de la tierra. No nacemos solos por nuestros calzones. Ni podemos ni ocurre.

Tanto la cultura como la vida misma no puede decirse que sean hazañas personales, son colectivas, comunes. Todos somos comunes y corrientes. No hay seres extraordinarios bañados en dones divinos. Sólo hay personas que trabajan mucho, poco o nada. Pero el mérito nunca es exclusivamente personal. El conocimiento sobre las cosas del mundo y la humanidad es taaaaan viejo como las pinturas rupestres que se descubrieron en las cuevas, y aún más. Así que es muy difícil que realmente alguien pueda decir "yo sé cómo hacer esto, lo hice, lo logré solito". En mi rancho urbano y metafísico a quienes así hablan les llamamos presumidos, mentirosos, bloferos, fanfarrones, hipócritas, ladrones, cabrones, culeros, ingenuos o tontos, según si nomás lo dijeron, el tono que usaron o a quién se chingaron en el camino.

Así, pues, el conocimiento tampoco es privado. Claro, se usa que se le reconozca a los más chambeadores su talacha, su matadez, osea de que su trabajo. Pero eso es lo que se reconoce, el trabajo... no el talento nomás, no el puro carismo, no lo lindo que estás, ni lo simpático o lo rico o lo cabroncito. No, se reconoce el trabajo. El trabajo hace dignas a las personas en toooodas las culturas.

Lo que pasa es que luego se querido meter en la cabeza de muchos una gran mentira: se nos ha querido hacer creer que hay culturas o grupos humanos que valoran más el trabajo que otros. Eso es mentira. A lo mejor sí hay unas que dicen que existe el trabajo individual; o sea como que las personas estuvieran desligadas, solas y se partieran su madre nomás trabajando cual caballos y eso lo ven como que muy bueno, merecedor de un chorro de premios. Bueno, básicamente de dinero. Eso no es reconocer el trabajo, sino el dinero. Eso es tasar el trabajo en purito dinero. Claro, dinero es también prestigio, estatus, poder... poder es poder acaparar más y más.

Explica un maestro de Universidad que se llama Jaime Cockcroft: "El capitalismo es el sistema económico guiado por el motivo de la ganancia individual en el que los grandes bancos, fábricas, tierras de cultivo y minas son propiedad de los grandes capitalistas".
(Esto lo escribió en la página #30 de su libro 'América Latina y Estados Unidos. Historia y política país por país', editado en México, por los Siglo XXI Editores, en el 2001... aunque él lo escribió en inglés creo que desde el 96).

Me acordé del capitalismo porque es un modo de organización muy adecuado para las formas de ser y hacer y pensar que pretenden que hay conocimiento y ganancia individual nada más, que eso es lo importante. Se olvidan que lo importante es que no nacemos solos ni hacemos solos; que ni podemos ni ocurre.

Lo que no es de uno sino de todos pues a nadie se puede entregar. Se vende, sí. Últimamente vender es entregar. Pero puede ocurrir, como si ha ocurrido muchas veces en la historia, que hay unos que dicen que venden y unos que dicen que compran; usan bala, engaño y dinero para hacer la transacción. La transa a'istá. Eso son varios, entre que tontos, ingenuos, culeros, ladrones, mercenarios. Pero están los que tienen conciencia histórica (de lo que ha pasado en la historia de la comunidad), los que saben respetar y se responsabilizan con todos. Esos, además, como saben que no se puede entregar lo que a todos sirve y de nadie es, pues esos no están de acuerdo con vender y comprar lo que no se vende y compra.

Osea de que la operación de venta y compra es también mucha ilusión, palabra, política, acuerdo entre unos, sin todos. Eso es una parte de lo que es la política: acordar entre unos poquitos, como se vende-compra lo de todos, sin consultar más que a puros acaparadores de distinto tamaño, y a ladrones profesionales, gandallas, cabrones, ingenuos y tontos.

Otra parte de lo que es la política es la de acordar entre todos los más que se puede, que no se vende-compra lo que es de todos, consultando a todos los que se pueda también, pero con conciencia y responsabilidad. Esa política es más difícil porque los acaparadores, ya lo dijimos, tienen varias formas de garantizar el éxito de sus transacciones (privacidad, secretismo, bala, engaño, traición, ilegalidad, cárcel, medios de comunicación, y mucho dinero).

Mientras que los no acaparadores tienen que hacer política así: actuando en y desde el espacio público, siendo abiertos, pacíficos, leales, honestos, legales, libres, aunque medio o muy pobres. Entonces como no hay bala, dinero ni televisión de por medio, uuuuuuta es una buena chinga, más trabajo, eso de decir ESTA AGUA Y ESTA TIERRA Y LAS PLANTAS Y LOS PLANCTONS, como el sol y como el aire, NO SE VENDEN, porque son de todos... no de nadie, ni de ustedes.

Hay mucho riesgo y cansancio en esa lucha, y no se paga, de ningún modo, ni se premia, ni se paga, ni se vive de ella. Además, hay que trabajar. Es cansado. Se gasta cuerpo y salud. A veces hay enfermedad, porque hay desvelo y hambre y sueño.

Las primeras condiciones para la resistencia, entonces son:
1. Estar vivo.
2. Estar sano.
3. Trabajar.
4. Ser consciente de que uno mismo es con y por todos, aunque para su propia libertad de ser, para su propio ser libre.
5. Actuar responsablemente con todo y con todos. (O sea, compartir, no comprar-vender).
6. Poner límite, freno, zanja a la venta-compra de lo que es de todos (Unos le llaman 'luchar', tú llámale como quieras).

Lo más probable es que el mundo que soñamos no sea posible de construir, por lo pronto. Este mundo le contiene cambio climático, enfermedad, hambre, violencia, guerra, bala, cárcel y de todo eso. Está cabrón. Pero se puede resistir, defender lo que es fuente de vida.

Importan no sólo las razones y causas de los problemas. Urgen los cómo resolverlos. Hay que hacer mucho para ello. Mucho más que sólo vender-comprar lo que no es de uno.

Lo que de por sí es de nadie, no se vende. No es de nadie la agua ni el aire ni el sol ni la tierra.

Los acaparadores necesitan límites a su codicia.

Hay que evitar, de los modos en que nos sea posible a todos y cada uno de nosotros, en nuestros tiempos, y a nuestras maneras, de que los Acaparadores Culeros y Tontos Anexos, LTD., no conviertan lo público en privado.

La Tierra es la casa de todos.
Lo público es de todos, de nadie es.
Es como el aire, el sol, que está clarito que no son de nadie, aunque a todos nos hacen vivir. Igual que el agua y la tierra. Gracias también a ellas que tenemos alimentos para comer y estar fuertes y vivir. La agua y la tierra --y lo que ellas son junto con las plantas y los minerales y los bichos y las piedras-- no las hizo nadie, pero se trabajan para dar el alimento a los seres que para ser necesitan estar vivos, o sea comer bien. Aunque ya hay unos ue venden botellas y recipientos con agua o cercas y fronteras que adentro hay tierra, pues de todos modos lo que está adentro de esos recipientes pues no son de nadie; sirven a todos, pero de nadie son. Lo que te venden y te compras es la botella o la frontera --y varias ideas pegadas en ellas--, pero no, el agua y la tierra no son de nadie. O podemos decir, para entendernos mejor, si de alguien son, pues de quienes las trabajan, trabajan con ellas.

Entonces, quedamos que la tierra y el agua, como el aire y el sol son públicos porque no son de alguien, sino de nadie, sirven a todos.

Está difícil vender el aire y el sol. Más fácil es apropiarse de la tierra y el agua, que sirven a la vida y supervivencia de todos --humanos y bichos y plantas--, y acapararla (siempre esto ha sido por la vía de la fuerza, la violencia, la conquista, la guerra, la represión, el fuego, la bala, las armas, la cárcel, la tortura, la mentira, el engaño, la infamia). Ya después de acapararla, contarla, dividirla, racionarla entonces las reparten.

Primero se acaparó la tierra y luego el agua, porque las gentes hicieron sus primeras casas cerca de donde hubiera o pasara o cayera agua.

Luego se acaparó el agua, más que nada la limpia, porque la otra se contaminó con varias cosas, entre ellas caca, pañales desechables, latas, químicos y hasta una cosa muy terrible como la radioactividad (no sé si es muy científico mi término, pero me quiero referir a la que da cáncer y enfermedad).

Entonces ya acaparando unos poquitos --que tenían las armas (y sus amigos, aunque no las tuvieran, igual sabían mentir y engañar y traicionar y tratar mal a los demás)-- la tierra y la agua, pues los ponen de rodillas a suplicar porque les den, porque son tan necesarias a la vida, como cualquiera sabe. Y ya de rodillas pues no hay mucho margen de maniobra, la verdad. Te pones a trabajar como esclavo o siervo o te buscar el modo de pagar por ellas. Las consigues, racionadas, dejándote explotar y maltratar --o con dinero.

Pero no todos tienen dinero. Precisamente porque tienen el dinero los que acaparan la agua y la tierra, porque ellos explotan y cobran por ella. Y entre más tierra y más agua, pues más dinero. Y entre menos dinero, pues menos tierra y menos agua.

Y aunque trabajes, no es que te puedas poner a descansar e irte de vacaciones. Porque resulta que la tierra y el agua requieren muchos trabajos para dar los frutos y estar limpias y seguir viviendo y dando vida. No es fácil. La naturaleza no se cuida, no se conserva sola. Si tu pones agua, pero no le das viada, salida... se estanca y se echa a perder, ya no te la puedes tomar. Si tu pones tierra pero la maltratas, no le das agua, aire, y la conoces bien y qué te da y qué necesita (minerales y eso), pues también se enferma, y ya no quiere dar el alimento, y hasta parece que ni quiere vivir.

¿Por qué no se mueren el sol, ni la tierra, ni la agua, ni el viento?

Entonces venía diciendo yo que pues los que trabajan la tierra trabajan muchísimo, lo mismo los que siembran y cosechan peces, que les llaman pescadores, pero no solo pescan, sino que también conocen y respetan al mar, y no le quitan lo que le hace falta, o sea también siembran, por decirlo de algún modo.

La agricultura y la acuacultura son los modos en que las comunidades de humanos que viven juntas aprenden a conocer y trabajar la tierra y la agua, para vivir.

Por todo esto del acaparamiento de unos y del trabajal que implica mantener viva la la tierra se dice que la tierra es de quien la trabaja. Porque siempre son un chingo los que trabajan la tierra (les llaman, principalmente, campesinos, porque están en el campo) y bien poquitos los que viven del trabajo los campesinos sin hacer nada, sólo meter bala y exigir dinero.

La tierra no es de nosotros, pero de nadie es entonces. O si es de alguien, pues de quien trabaja en ella para alimentarnos a todos, ¿no? Pero de quien trabaja en serio. No de quien cobra, a punta de sangre y bala. Eso no es serio, ni congruente, ni bueno, es bien pinche culero.

Los que no trabjamos la tierra tenemos la responsabilidad de retribuir a los que sí la trabajan, los campesinos, por el alimento que nos dan. Además, no sólo nos dan alimento en forma de comida, también nos dan alimento en forma de materiales para construir las casas, hilos para hacer los pantalones y los vestidos, los pinceles y las brochas.... uuuuuuuuuuf! Un chorro de cosas muy básicas, muy necesarias. Entre ellas, la más importante, después de la pura comida, pues los remedios y curas para la enfermedad (desde el té de cebolla o de hoja de coca hasta las pomadas y cápsulas con extractos de hierbas y así).

Los remedios y las curas conforman lo que ahora se llama medicina. Además, así como hay tantas acgriculturas y acuaculturas hay modos de curar, es como si fuera curacultura o sana-sana-colita-de-rana-cultura. O sea, cada comunidad tiene una su agri, su acua y su sanacultura, todas son para lo mismo, pero se diferencian según donde vivas, si es montaña, playa, desierto, callejón, selva... y la cantidad de calor o frío y agua que haya.

Entonces, volvemos. De entre los que trabajan la tierra y el agua tenemos también a los que aprenden a curar, a cuidar a los bichos y las plantas (para que siga habiendo más bichos y más plantas); los que cuidan de los ganados, los que la limpian, los que enseñan a conocerla y trabajarla sin contaminarla, a la tierra y la agua.

Decía que de los que la trabajan hay de muchos tipos, no sólo como agricultores. También médicos. Y están los que trabajan con y por los que trabajan la tierra. Uy, de ahí hay varios... por mencionar unos cuantos, los fabricantes de objetos, las parteras, los maestros, los que cuidan a los enfermos y a los viejos, etc.

Acá en la ciudad habemos muchos que ya estamos tan lejos y tan perdidos que luego se nos olvida cuál era nuestra relación con el agua y la tierra y los trabajadores directos de ella, y todos los demás... y nomás trabajo o dinero, por una maceta o una botella, un pedazo de piso, una renta.

Pues es algo que está haciendo falta recordar y poner en claro en estos tiempos. Si nuestra memoria del corazón y la mente se conectan y sí prenden, o sea sí funcionan, me parece que está claro que mientras nos queda claro tenemos ya la responsabilidad de estar con o cuidar o retribuir o acompañar o luchar con o como se diga o se vea, los que trabajan la agua y la tierra.

El dinero no es la única vía. El dinero no es imprescindible. Se pueden pagar muchas cosas, se puede retribuir, se puede estar con, se puede intercambiar, sin que sea necesario el dinero. Para eso hay mucho en qué ponerse de acuerdo, porque ya ahora es el tiempo en que están instaladísimos los acaparadores, y tienen harto, y nosotros poco, pero nos han convencido y obligado (con las palabras engañosas y la bala) a que es todo con el puro dinero. Ni madres. Claro. Hay mucho que inventar con respecto a esto.

Pero, por ejemplo, la tierra nos llama, como nos llama el cuerpo. Los síntomas es el modo que tiene el cuerpo de avisarnos que está mal. La enfermedad es cuando de plano ya se instaló el mal/malestar en el cuerpo. Uno puede no atender los síntomas, no querer ver la enfermedad, pero eso no la hace desaparecer, nomás la invisibiliza. Y pues uno se puede hacer pendejo, pero haciéndose pendejo uno no se cura nomás. A veces sí, como con unas gripitas que nos dan en este tipo de ciudades, pero muy pocas veces. Es igual con la tierra, uno se puede hacer pendejo con ella, pero eso no la salva, sino todo lo contrario.

Invariablemente, aunque uno no la haya querido ver, atender a la enfermedad, llega el momento en que la enfermedad lo hae a uno sentirse y verse muy mal; está uno trise, débil, alicaído, ya con mucho dolor y ganas de llorar. Todos lo sabemos: la enfermedad no se quita con la imaginación, la pura palabrería o la mente. No se puede cambiar el estado de la materia, del cuerpo, de lo orgánico o de lo que está vivo sólo con las ideas o las intenciones. No. A como es la vida, hasta el día de hoy, para transformar la circunstancia o el estado de las cosas: es preciso hacer algo.

Si me permite el lector unas cuantas explicaciones de qué es HACER:

La palabra viene del latín facĕre. En nuestro idioma y nuestra cultura significa muchas cosas: Producir algo, darle el primer ser. Fabricar, formar algo dándole la forma, norma y trazo que debe tener. Poner por obra una acción o trabajo. Realizar o ejecutar la acción expresada por un verbo enunciado previamente. Formar algo con la imaginación o concebirlo en ella. Causar, ocasionar. Disponer, componer, aderezar. Componer, mejorar, perfeccionar. Dar un determinado aspecto. Juntar, convocar. Habituar, acostumbrar. Cumplir una determinada edad. Recorrer un camino o una distancia. Arreglar o embellecer... Entre jugadores, asegurar lo que paran y juegan, cuando tienen poco o ningún dinero delante. Conseguir, obtener, ganar. Proveer, suministrar, facilitar. Hacer a alguien con dinero, de libros. Representar o interpretar un papel. Dejar espacio para alguien o algo modificando la disposición de las personas o de las cosas. Cursar un estudio académico. Expeler los excrementos o la orina. Conseguir alcanzar una velocidad.
Obrar, actuar, proceder. Afectar. Corresponder, concordar, venir bien con otra. Desempeñar una función, representar un papel o servir de algo. Poner cuidado y diligencia para la ejecución de algo. Crecer, aumentarse, adelantarse para llegar al estado de perfección que cada cosa ha de tener. Llegar a ser. Abrazar un credo, una ideología, una corriente artística, etc., y entrar a formar parte del correspondiente grupo, partido, secta o club. Hacerse cristiano, comunista, surrealista. Hallarse, existir, estar situado. Apartarse. Dominar, controlar. Ir a parar, resultar, ocurrir. Volverse, transformarse.

Tenemos muchas opciones, como se puede recordar, al leer esta sugerente lista.

Siempre se HACE, se crea, se transforma, etcétera, A PARTIR DE ALGO. La cultura es ese "a partir de algo". Ese algo es todo el legado, la historia, la memoria, los recuerdos, los aprendizajes de los seres humanos con los que vivimos, convivimos y nacimos. O sea que es más bien un "a partir de muchas personas y circunstancias". Todas esas personas que estuvieron antes y que ya se murieron, o que viven con nosotros, cuando viven COMO nosotros es que compartimos modos de ser, de hacer... o sea una CULTURA.

Los modos de ser y hacer son lo que se llama hábitos y costumbres, tradiciones. Hay modos de ser y hacer siempre lo mismo y hay modos de convertir, subvertir, transformar las cosas. No siempre ha sido todo igual ni se han hecho las cosas igual, porque las personas y las culturas y las geografías y los ecosistemas y las ideas, y las costumbres cambian siempre, están siempre siendo otras. Entonces la CULTURA es más o menos el modo en que las comunidades aprenden a lidiar, desde su propio modo, con el cambio, con las circunstancias históricas. Es muy importante por eso la CULTURA, porque encierra claves, herramientas, secretos y trucos para que los que nacieron en un lugar y momento determinado, tú o yo, podamos lidiar con la existencia, estar en la realidad, conocerla, enfrentarla y también transformarla. La CULTURA es como la especie humana resuelve el problema de que se dio cuenta de que la realidad existe, y que se lidia con ella. Eso no nos hace superiores, dentro del ecosistema planetario, sólo nos trae un mayor y mejor problema, nos hace responsables.

Entonces somos responsables con el planeta, con el agua, la tierra, el aire, las otras especies, todas, animales y vegetales, con todos los otros. Nacemos siempre con otros, a partir de otros. Nacemos gracias a los frutos de la tierra. No nacemos solos por nuestros calzones. Ni podemos ni ocurre.

Tanto la cultura como la vida misma no puede decirse que sean hazañas personales, son colectivas, comunes. Todos somos comunes y corrientes. No hay seres extraordinarios bañados en dones divinos. Sólo hay personas que trabajan mucho, poco o nada. Pero el mérito nunca es exclusivamente personal. El conocimiento sobre las cosas del mundo y la humanidad es taaaaan viejo como las pinturas rupestres que se descubrieron en las cuevas, y aún más. Así que es muy difícil que realmente alguien pueda decir "yo sé cómo hacer esto, lo hice, lo logré solito". En mi rancho urbano y metafísico a quienes así hablan les llamamos presumidos, mentirosos, bloferos, fanfarrones, hipócritas, ladrones, cabrones, culeros, ingenuos o tontos, según si nomás lo dijeron, el tono que usaron o a quién se chingaron en el camino.

Así, pues, el conocimiento tampoco es privado. Claro, se usa que se le reconozca a los más chambeadores su talacha, su matadez, osea de que su trabajo. Pero eso es lo que se reconoce, el trabajo... no el talento nomás, no el puro carismo, no lo lindo que estás, ni lo simpático o lo rico o lo cabroncito. No, se reconoce el trabajo. El trabajo hace dignas a las personas en toooodas las culturas.

Lo que pasa es que luego se querido meter en la cabeza de muchos una gran mentira: se nos ha querido hacer creer que hay culturas o grupos humanos que valoran más el trabajo que otros. Eso es mentira. A lo mejor sí hay unas que dicen que existe el trabajo individual; o sea como que las personas estuvieran desligadas, solas y se partieran su madre nomás trabajando cual caballos y eso lo ven como que muy bueno, merecedor de un chorro de premios. Bueno, básicamente de dinero. Eso no es reconocer el trabajo, sino el dinero. Eso es tasar el trabajo en purito dinero. Claro, dinero es también prestigio, estatus, poder... poder es poder acaparar más y más.

Explica un maestro de Universidad que se llama Jaime Cockcroft: "El capitalismo es el sistema económico guiado por el motivo de la ganancia individual en el que los grandes bancos, fábricas, tierras de cultivo y minas son propiedad de los grandes capitalistas".
(Esto lo escribió en la página #30 de su libro 'América Latina y Estados Unidos. Historia y política país por país', editado en México, por los Siglo XXI Editores, en el 2001... aunque él lo escribió en inglés creo que desde el 96).

Me acordé del capitalismo porque es un modo de organización muy adecuado para las formas de ser y hacer y pensar que pretenden que hay conocimiento y ganancia individual nada más, que eso es lo importante. Se olvidan que lo importante es que no nacemos solos ni hacemos solos; que ni podemos ni ocurre.

Lo que no es de uno sino de todos pues a nadie se puede entregar. Se vende, sí. Últimamente vender es entregar. Pero puede ocurrir, como si ha ocurrido muchas veces en la historia, que hay unos que dicen que venden y unos que dicen que compran; usan bala, engaño y dinero para hacer la transacción. La transa a'istá. Eso son varios, entre que tontos, ingenuos, culeros, ladrones, mercenarios. Pero están los que tienen conciencia histórica (de lo que ha pasado en la historia de la comunidad), los que saben respetar y se responsabilizan con todos. Esos, además, como saben que no se puede entregar lo que a todos sirve y de nadie es, pues esos no están de acuerdo con vender y comprar lo que no se vende y compra.

Osea de que la operación de venta y compra es también mucha ilusión, palabra, política, acuerdo entre unos, sin todos. Eso es una parte de lo que es la política: acordar entre unos poquitos, como se vende-compra lo de todos, sin consultar más que a puros acaparadores de distinto tamaño, y a ladrones profesionales, gandallas, cabrones, ingenuos y tontos.

Otra parte de lo que es la política es la de acordar entre todos los más que se puede, que no se vende-compra lo que es de todos, consultando a todos los que se pueda también, pero con conciencia y responsabilidad. Esa política es más difícil porque los acaparadores, ya lo dijimos, tienen varias formas de garantizar el éxito de sus transacciones (privacidad, secretismo, bala, engaño, traición, ilegalidad, cárcel, medios de comunicación, y mucho dinero).

Mientras que los no acaparadores tienen que hacer política así: actuando en y desde el espacio público, siendo abiertos, pacíficos, leales, honestos, legales, libres, aunque medio o muy pobres. Entonces como no hay bala, dinero ni televisión de por medio, uuuuuuta es una buena chinga, más trabajo, eso de decir ESTA AGUA Y ESTA TIERRA Y LAS PLANTAS Y LOS PLANCTONS, como el sol y como el aire, NO SE VENDEN, porque son de todos... no de nadie, ni de ustedes.

Hay mucho riesgo y cansancio en esa lucha, y no se paga, de ningún modo, ni se premia, ni se paga, ni se vive de ella. Además, hay que trabajar. Es cansado. Se gasta cuerpo y salud. A veces hay enfermedad, porque hay desvelo y hambre y sueño.

Las primeras condiciones para la resistencia, entonces son:
1. Estar vivo.
2. Estar sano.
3. Trabajar.
4. Ser consciente de que uno mismo es con y por todos, aunque para su propia libertad de ser, para su propio ser libre.
5. Actuar responsablemente con todo y con todos. (O sea, compartir, no comprar-vender).
6. Poner límite, freno, zanja a la venta-compra de lo que es de todos (Unos le llaman 'luchar', tú llámale como quieras).

Lo más probable es que el mundo que soñamos no sea posible de construir, por lo pronto. Este mundo le contiene cambio climático, enfermedad, hambre, violencia, guerra, bala, cárcel y de todo eso. Está cabrón. Pero se puede resistir, defender lo que es fuente de vida.

Importan no sólo las razones y causas de los problemas. Urgen los cómo resolverlos. Hay que hacer mucho para ello. Mucho más que sólo vender-comprar lo que no es de uno.

Lo que de por sí es de nadie, no se vende. No es de nadie la agua ni el aire ni el sol ni la tierra.

Los acaparadores necesitan límites a su codicia.

Hay que evitar, de los modos en que nos sea posible a todos y cada uno de nosotros, en nuestros tiempos, y a nuestras maneras, de que los Acaparadores Culeros y Tontos Anexos, LTD. no conviertan lo público en privado.

La Tierra es la casa de todos.

18 de septiembre de 2006

Coloquio bajo la palma

Lo que hay que ser es mejor
y no decir que se es bueno
ni que se es malo,
lo que hay que hacer es amar
lo libre en el ser humano,
lo que hay que hacer es saber,
alumbrarse ojos y manos
y corazón y cabeza
y después, ir alumbrando.

Lo que hay que hacer es dar más
sin decir lo que se ha dado,
lo que hay que dar es un modo
de no tener demasiado
y un modo de que otros tengan
su modo de tener algo,
trabajo es lo que hay que dar
y su valor al trabajo
y al que trabaja en la fábrica
y al que trabaja en el campo,
y al que trabaja en la mina
y al que trabaja en el barco,

lo que hay que dar es todo,
luz y sangre, voz y manos,
y la paz y la alegría
que han de tener aquí abajo,
que para las de allá arriba,
no hay que apurarse tanto,
si ha de ser disposición
de Dios para el hombre honrado
darle tierra al darlo a luz,
darle luz al enterrarlo.

Por eso quiero, hijo mío,
que te des a tus hermanos,
que para su bien pelees
y nunca te estés aislado;
bruto y amado del mundo
te prefiero a solo y sabio.

A Dios, que me dé tormentos,
a Dios que me dé quebrantos,
pero que no me dé un hijo
de corazón solitario.

Andrés Eloy Blanco

12 de septiembre de 2006

"No somos uno, ni somos cien;
faltan l@s pres@s...
Por la LIBERTAD INMEDIATA
de TODOS los presos políticos del país,
la CND también va, o qué? ¿o no?"

"Si los diputados y senadores del PRD
quieren que les creamos...
que cobren el salario mínimo,
para que vivan como vive la gente."

"OJO, izquierdistas:
no podemos cometer el error suicida
de ver en el amigo al enemigo."

"Otro mundo es posible,
a menos que --nos apendejemos y-- no"
Recordaron los zapatistas, en la Segunda Declaración de la Selva Lacandona:

"... no son únicamente los que portan espadas que chorrean sangre y despiden rayos fugaces de gloria militar, los escogidos a designar el personal del gobierno de un pueblo que quiere democratizarse; ese derecho lo tienen también los ciudadanos que han luchado en la prensa y en la tribuna, que están identificados con los ideales de la Revolución y han combatido al despotismo que barrena nuestras leyes; porque no es sólo disparando proyectiles en los campos de batalla como se barren las tiranías; también lanzando ideas de redención, frases de libertad y anatemas terribles contra los verdugos del pueblo, se derrumban dictaduras, se derrumban imperios (...) y si los hechos históricos nos demuestran que la demolición de toda tiranía, que el derrumbamiento de todo mal gobierno es obra conjunta de la idea con la espada, es un absurdo, es una aberración, es un despotismo inaudito querer segregar a los elementos sanos que tienen el derecho de elegir al Gobierno, porque la soberanía de un pueblo la constituyen todos los elementos sanos que tienen conciencia plena, que son conscientes de sus derechos, ya sean civiles o armados accidentalmente, pero que aman la libertad y la justicia y laboran por el bien de la Patria."


Emiliano Zapata en voz de Paulino Martínez, delegado zapatista a la Soberana Convención Revolucionaria, Aguascalientes, Ags., México, 27 de octubre de 1914.

1 de agosto de 2006

Da

gato precioso

tumbos

en la medianoche.

Se descuachalanga

sobre cuerda floja.

Corre adentro

y se descuaderna,

Se deshoja

Des-entúmese.

Pero

se aprieta

El músculo

se tensa,

La piel

se enfría.

Trémulos labios

me muerden

la maraña.

Manojo de lugares rotos

Las palabras ya no me dicen nada.

No se van

uno las abandona.

Uno no sabe a dónde

desértico hoyo negro

las pone

las guarda.

Labia contra labia

Guácala

Guácala la labia.

El poema se tira al metro

De cabeza.

Fin del badajo femenino

El poema se mata.

16 de julio de 2006

tU LuZ pUnK

Así que aún escondes tu luz punk,
según cómo enfoques tu champú
En ese club tan plus
donde la esclavitud es una virtud

Qué patatus el status de tu lentitud
que estás ahí comiendo tu yogurt
y te curas en salud
Paseando en tour por tu juventud,
con esa actitud de divertirnos
al borde del abismo.
A mí me pasa lo mismo.

Así que estás gastada de las palabras cansadas
y es por eso que te pones a tirar patadas.
Pero tienes las manos atadas
y además lo que deseabas
resulta que tampoco eran enchiladas.

Y aunque desconfiabas
de las teorías uniformadas,
con eso que creiste que volabas
pero puras habas.
Y aun así agitabas las alas.
Pero tarde despiertas y acabas sin nada,
mientras la vida pasaba zumbando tu oído.
Yo también lo he sentido.

Y aunque ahora metes los hombros
entre los escombros
y ya no te causa asombro
que sólo eres un adorno
de la publicidad porno.
Ya que el mundo es un soborno
en el que giras en torno
a un sueño falso y redondo.
Porque estás tocando fondo.
Y es que la gente que quieres
va desapareciendo de tu lado.
Yo también lo he notado.

Y es que el sopor
del confort al mejor postor
es el formol que te hace un robot
de los dueños del dinero y la razón.
Y ninguna oración te dará la salvación
que te quite esa sensación
de que todo es en vano.
- Intenta darte vuelta
El tiempo también se va de mi mano.

Arañas, tallarines, autobuses propios.
Veracruz que antiguo ceño de tu status,
mientras guiñen los cienpiés,
sin saber qué intentan la uvas.
Yo sano líder.
Tú jabón sin límites.


La Lengua

eScUcHa la RoLa eN rAdIO tORtiLLeRia: http://tortilleria.vientos.info
Ch
Chi
Chin
Chip
Chipi
Chipil
Chipilez
Chipilín
Chipilichez
Chipilichirich
Chipilichirichez
Chirrín chin chin
Chin, es chipilez
Lich está chipil
Chipilichi especial
Tamal de chipilich

15 de julio de 2006

...Independientemente de cuál sea el ropaje filosófico con el que se cubra,
una concepción meramente procedimental de la "democracia"
tiene su propio origen en la crisis
de las significaciones imaginarias que se refieren a las finalidades de la vida colectiva,
y pretende ocultar esta crisis
disociando
la "forma del régimen político"
de cualquier discusión relativa a esas finalidades, o incluso
llegando a suprimir la idea misma de éstas
...


Castoriadis

11 de julio de 2006

VOTO X VOTO

No, yo no puedo afirmar que ganó López Obrador.

No, yo no puedo afirmar que hubo fraude.

Pero me queda la duda, la sospecha, que ha ido creciendo y que se alimentó desde hace más un año:
1. El intento de desafuero.
2. El presidente participando en la campaña.
3. La campaña del "peligro para México" y "la crisis".
4. La campaña "Vota por México" del Consejo Coordinador Empresarial, en la que se podían ver escenas de violencia y se sugería que podríamos perder desda la casa hasta los pantalones.
5. El caso "Hildebrando".
6. El extraño comportamiento de los resultados del PREP.
7. El "archivo de inconsistencias" que apareció de pronto.
8. El extaño comportamiento de los resultados del Conteo Distrital.Felipe Calderón ha llamado a un gobierno de unidad, ha llamado, a los que no votamos por él, a que le demos un voto de confianza.
¿Quieren que sea un gobierno legítimo?
Que se cuente VOTO x VOTO.

(Copiado de www.kchivaches.blogspot.com, con su permisito, mi Mat)

29 de junio de 2006


Presos, campañas y elecciones

Compañeros de la Escuela Nacional de Antropología e Historia, de varios temas quiero hablar hoy con ustedes: la cárcel, la defensa de los presos de Atenco, la Sexta Declaración de la Selva Lacandona y la otra campaña, la UNAM y las inminentes elecciones nacionales.

1. La cárcel
Los compañeros presos están llevando una ardua lucha por sus derechos, por sus ideas y por su libertad. Todo apoyo externo hacia esa lucha es significativo y bienvenido, tanto para los de adentro como para los de afuera, las dos dimensiones que el mundo adquiere cuando uno está preso. Como preso político del gobierno de Gustavo Díaz Ordaz estuve seis años en la antigua cárcel de Lecumberri, entre 1966 y 1972, junto con muchos otros compañeros de organizaciones de izquierda y del movimiento de 1968. Hablo, pues, por experiencia vivida y por conocimiento recibido, desde mi primera e invariable adhesión al socialismo revolucionario, allá por 1944, el día en que el pueblo de París reconquistó, armas en mano, su ciudad sobre los invasores nazis.
Diré cinco puntos, que no por sabidos está demás repetir en estos días:

a) El primer territorio de defensa de los presos es la organización de su vida en la prisión. Es preciso ordenar la rutina de la vida cotidiana contra el mundo absurdo de la cárcel: el despertar, el dormir, el ejercicio, la conversación y la discusión, la cocina o el sencillo aderezo de la comida recibida, la convivencia, las noticias, la lectura y el estudio entre compañeros.

b) Es necesaria la relación más estable posible con los presos comunes. No puede ser una relación de intimidad, pero tampoco una de lejanía. La mayoría de ellos respeta a los presos políticos, muchos los ayudan y son solidarios. Es preciso establecer, desde el lado de acá, una relación de distancia y respeto con los guardianes: evitar entrar en conflicto, evitar entrar en confianza. Algunos de ellos pueden ser, sin demostrarlo mucho, humanos y hasta solidarios. Se trata de aprender a distinguirlos.

c) Hay que instalarse en la cárcel como en territorio propio, superar la ansiedad de esperar cada día la salida, vivir a fondo cada uno de esos días, muchos o pocos, como todos los días de la vida. Es preciso estudiar, aprender lo que otros saben y enseñar lo que uno puede. Es necesario el orden y hasta la pequeña belleza dentro de cada celda o espacio ocupado. En el año 2000, las compañeras presas del movimiento estudiantil de la UNAM hacían todo esto y habían armado unas celdas impecables, contra la dirección carcelaria que prefiere el desorden, la dejadez, la depresión. Es preciso recurrir a esa experiencia, así como a la de los compañeros del 68 y a la de tantos otros compañeros y compañeras que han pasado por cárceles mexicanas o latinoamericanas, a comenzar por los presos zapatistas.

d) El apoyo externo de familias y compañeros es indispensable e invalorable, cualquiera sea la forma que tome: visitas, libros, comidas, canciones, mensajes. La cárcel es una prueba de amistad, fraternidad y solidaridad. Junto a la lucha por la libertad, es necesaria una lucha tenaz y cotidiana por las condiciones dentro de la cárcel, la entrada y la amplitud de las visitas, el derecho a tener libros, televisores, radios, computadoras, utensilios de cocina, todo aquello que hace la vida cotidiana y que en la cárcel se comparte. Todo eso se había conquistado en la cárcel de Lecumberri ya en tiempos de Díaz Ordaz. No es posible aceptar que hoy ya no exista.

e) Ni la vida en la cárcel, ni la revolución, ni el movimiento social necesitan de héroes. El heroísmo proclamado suele ser un mecanismo de culpabilización de los demás, de quienes no somos héroes, sino nomás personas cotidianas. Los héroes verdaderos no saben que lo son y, por lo tanto, no lo andan proclamando. Entre las cosas del heroísmo inútil están las huelgas de hambre innecesarias. No tiene caso, apenas caído preso o presa, iniciar una huelga de hambre por la libertad. Existen antes otros caminos y otros métodos. La huelga de hambre es un método de lucha extremo, cuando ya no queda de otra, como los revolucionarios rusos en las infames prisiones de Stalin, los insurgentes irlandeses en las cárceles crueles de Margaret Thatcher o los presos de Bush en el espacio sin ley de Guantánamo. Como sucede con cualquier otro método de lucha, la huelga de hambre innecesaria desgasta al compañero y al movimiento y no hace mella al enemigo.

No vengo aquí a decir a nadie lo que tiene que hacer. Digo nomás que es preciso recurrir a la experiencia vivida, que entre nuestra gente mexicana las sucesivas generaciones y sus luchas han atesorado.

2. La defensa

Dos cosas aquí quiero anotar:

a) La defensa de los presos políticos es una tarea democrática. Como tal, es una tarea amplia, en la cual hay que incluir al mayor número disponible, voluntario y posible, cualesquiera sean sus ideas, creencias o posiciones sobre otros temas. Excluir de esa defensa a compañeras o compañeros porque se tienen posiciones divergentes o contrarias, o por sospechar que quieren sacar provecho de su participación, o por la diferencia política que sea, es sectarismo de lo peor. Es hacer de los presos la propiedad de cada grupo o capilla.
No estoy hablando de la situación actual, que a este respecto desconozco. Hablo de una larga experiencia nacional e internacional que una y otra vez reaparece, al igual que la grilla, al igual que las sectas, los poseídos y los iluminados. La defensa de los presos no es propiedad de nadie. Bienvenidos cuantos quieran organizarla en sus tiempos y a sus modos. Las puertas de la campaña por la libertad de los presos de Atenco están abiertas para quienquiera venga a sumarse, en lo que quiera y como pueda.

b) Los procesos contra los presos de Atenco no tienen ningún sustento jurídico. Cualquier juez honesto ya los habría puesto a todos en libertad. La tarea de los abogados es demostrarlo, y lo están haciendo. Tampoco tiene sustento jurídico la separación de los presos y el encierro de tres de ellos en una cárcel de alta seguridad. La defensa jurídica no sustituye ni perjudica a la defensa política. Una defensa legal con abogados capaces, coordinados y democráticos es indispensable para destruir en el terreno jurídico el montaje de los fiscales y los jueces. La mano que abre las puertas de las cárceles es la movilización y la defensa política, pero la llave necesaria para que esa mano lo haga es la defensa jurídica. No la descuidemos ni la menospreciemos. Respetemos a los abogados que nos defienden. También aquí en México hay una larga experiencia. Tengo entre mis recuerdos la solidaridad, la valentía y la destreza profesional de dos abogados que hace 40 años se la jugaron por nosotros: Carlos Fernández del Real y Guillermo Andrade.

Adolfo Gilly *

* Mensaje leído en la presentación de la revista Contrahistorias, en la Escuela Nacional de Antropología e Historia. Cuicuilco, 26 junio 2006.

27 de junio de 2006

pus, una sombra como de perezosa, como de miel-melaza petrificando insectos en un frasco inmenso de gueva inmensa; sombra de cotidiano espasmo; sombra de niña que soy cuando menseo la nada del ombligo y se me olvida que vengo a hacerle preguntas al mundo, a gritarle dos que tres cositas que me traigo guardadas como recados ancestrales de mis tatarabuelos, y que a ellos se les olvidó también gritar muy fuerte; sombras de fascinación en el placer absurdo; sombra de mujer que no se la cree que es; sombra de gente doliendo cochambre viejo; sombra de todo en mí, adentro; sombra de falta de carencia de escasez de abundancia inmensidad sombra de nada sombra que me camina en los pies cuando camino y que la rumba me safa....esa sombra

espero a que se me seque el pelo; espero encontrar información sobre refrigeradores en internet; espero a que vengas; espero tenerte para mí solita más que un desayuno; espero que estos días pasen más rápido de lo que vienen pasando; espero convertirme en mancha esta noche y depositarme en la almohada hasta integrarme a ella...espero que salga el reven; espero esperar menos y subirme al tren

como tú hoy, a las 5 y media de la mañana, y que haga mucho frío mientras todos caminan --somnolientos todavía algunos-- y una señora barre una calle que suena sola porque duermen los más muertos de frío y de miedo de salir a este día que es casi todavía la noche, pero que suena a hojas de árbol, eco de camiones viejos y recuerdo de olor a lluvia nueva

¿ves cuando pones los labios en una ventana dentro de un vehículo que está caliente mientras todo afuera es invierno, pero vidrio y labio constatan la vida? ahí, através de esa transparencia casi acuática, te pongo un beso
Ese, mi Rumpelstijen, qué bueno que te apersonaste en carta con preguntas. Me inquieto tanto de namás pensar en responderlas. Lo bueno es no me tengo que atormentar por el por dónde empiezo, sino que más bien así, como vas dando, doy. Y que las preguntas serias tuyas siempre impiden el recuento cronológico, porque estoy perdiendo mi memoria ya tan apenas a mis veintinueve, yo que me creíba la muy-muy, ¿te acuerdas?, que porque lo recordaba todo.

Pus, a lo que nos truje, chenchos: lo primero es no, no aprendí a tender la cama cada día, como pretendí. ¡Ay!, no lo sé todavía, pero parece que sin yo queriendo te pongo mi cuarto como me pone la choya, pero al revés. De veras. Digo yo, porque miro, que mi cama, la ropa y los accesoritos personales se desordenan cuando el corazón me quiere revolver y mi cabeza se resiste. Bien mental que me volví, carnal. Harto. Me canso, me desespero. Ora mismo, esta semana, me he chutado como 24 horas (eso sí, repartidas) de una serie bien gringota, nomás con el pretexto de parar de pensar. Y sí paro, vieras. Cuando le digo off al pagüer del devedé, mismo instante, mi cabeza se enciende. Y, no, pus fíjate que eso nostá tan mal, porque me encantó un tipo bien guapo que sale ahí, y le decía yo al rumei que nunca en mi vida había tenido un sueño sexual así con un artista de la tele que muy guapo. Pero que ese estaba retechulo. Tonces esa noche en lo que iba de la cama del Amigo Fiu-fiú a la mía, pensaba que ora que ando soltera estaría bien buenísimo cambiar el acervo de mis fantasías sexuales. Digo, nomás por renovación completa. Ya te contaré más: ando de mudanzas varias. Total que me acosté contándome la historia de que me tiraba al guapo ese, y que sueño con eso. ¡Puta!, amanecí contenta, relajada. Es que eso es bien chido. La onda de que cuando sueñas no sabes que estás soñando. Yo así ya volé, ya manejé autos, sobreviví como a 4 maremotos, visité una ciudad oscura –llena de viejos—en el fondo del mar, y todos los etcéteras del inconsciente, ese bendito hoyo nuestro de cada día. Tonces, pus, literalmente, me cogí con el guapo ese. Uno más a la lista, ¡ay!, nomás me acuerdo.

Te decía que mental. Y digresiva, como ya sabes. O sea de que pa’ qué me ando por las ramas. Es que no quiero llegar a ningún lugar, ni sé a dónde voy, ni cómo quiero ir. ¿Será por eso que no tiendo la cama? No creo, porque entonces también habría que buscarle explicaciones a cada uno de los pequeños hábitos, sencillitos de la vida, que nomás no puedo agarrar. Doblar la ropa y ponerla en su lugar. Aunque a veces sí, y eso es lo mejor. Tengo unas temporadas buenísimas en que llego exhausta a mi casa y me tiro en la cama requetefeliz porque todo está en su lugar. Pero sé que también esos han sido días, en que hay adentro una incomodidad extraña. Mi (ya te contaré de gu-él, que también te lo perdiste) diría algo así como una “incomodidad metafísica”. Me parece que a más de siete años de escucharle ese concepto, ya me acomoda para decir lo que no me sale con otras.

Por ejemplo, podría decir “espiritual”, pero no juncia. “Almal”, pero no macha. “Sentipensante”, muy mamón. No, pus ya, metafísica, cuando mi cuarto ha estado en orden yo he sentido malestar metafísico. ¡Ah! Pero, ¿qué te crees? Tampoco siempre. Es que nada es para siempre. Hay veces que sí, y veces que no.

30 de mayo de 2006

Atenco desde arriba

Empecé a mirar Atenco desde un helicóptero, desde arriba. La patada en los huevos del tira inerme me carcomió otro tanto las convicciones.

Después, más tarde, pude ver el Atenco de a pie, pero desde atrás. Atrás de los escudos, atrás de la línea policial, desde atrás del tiempo.

Desperté a Roque, y despertó recitando aquel poema de "Los policías y los guardias". Pero extrañamente lo comenzó a recitar al revés: "Que no se sorprendan y mucho menos pongan cara de ofendidos".

Esa noche ya sabía lo que vendría al amanecer. No había nada más que hacer que dormir y despertar a tiempo para la transmisión en vivo. Justo a la hora en que Roque terminaria de decir "un monton de espaldas que corrían para allá/como un campo para dejar caer con odio los garrotes". Era como mirar Atenco desde la derecha, con la Derecha en pleno gritando en televisión.

Desperté mirando Atenco desde atrás del tiempo. Los nostálgicos comenzaban la fiesta, la retahila de justificaciones, de llamados a la fuerza, a establecer el orden (el viejo o el nuevo). El miedo y el rencor una vez más estaban marcando el camino, los caminos.

Empecé a mirar Atenco desde abajo y a la izquierda cuando llegó la primer lista de detenidos, las primeras noticias de los golpeados, los correos, las llamadas, el periódico, los detalles... Nunca me ha gustado tomar postura por decreto (la razón es del débil, el mal es de los ricos, los buenos somos nosotros) porque me gusta pensarme, pensarnos, complejos, pensantes, con voluntad, intención y albedrío.

Pero que no me toquen los cojones, como diría un gachupa que conozco.

En las listas comenzaron a aparecer los nombres conocidos, en televisión sus rostros, en la memoria sus voces. Despertó también Bertold, parafraseándose: "vinieron por ellos, que eran nosotros, y tampoco dije nada".

Cuando salí a decir ya había gente en la plaza, algunos decían el viejo y conocido refrán, otros su letanía aprendida en algún catecismo partidista, otros, los menos, informaban. Empezaron los desencuentros porque justo cuando me fui a tomar un café empezó la marcha, me convertí de pronto (¿otra vez?) en un "¡esos son, esos son!". Y la lluvia, y la cita, y la chamba, y la hueva, y los alfileres y las mazas.

Seguí mirando atenco desde el puente. Ofendido, ofuscado, enojado. El cinismo y la indolencia de los encumbrados me volvió a sorprender. Alcé la voz y firmé algunos "castigo a los responsables", suscribí los retos del lobo a madrizas a muerte con los fascistas, los fascistas me asustaron una vez más, pero me senté a escuchar, a mirar, a comprender, como vil zen, y sólo dije, como antes, como siempre: "¡no pasarán!".

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