"carnal me gusta el alma y con alma la carne", lezama lima

25 de noviembre de 2004

QUÉ ALEGRÍA VIVIR...

Qué alegría vivir
sintiéndote vivido.
Rendirse
a la gran certidumbre, oscuramente,
de que otro ser, fuera de mí, muy lejos
me está viviendo.
Que cuando los espejos, los espías,
azogues, almas cortas, aseguran
que estoy aquí, yo, inmóvil,
con los ojos cerrados y los labios,
negándome al amor
de la luz, de la flor y de los nombres,
la verdad transmisible es que camino
sin mis pasos, con otros
allá lejos, y allí
estoy besando flores, luces, habo.
Que hay otro ser, por el que miro el mundo,
porque me está queriendo con sus ojos.
Que hay otra voz con la que digo cosas
no sospechadas por mi gran silencio;
y sé que también me quiere con su voz.
La vida - ¡qué transporte ya! -, ignorancia
de lo que son mis actos, que ella hace,
en que ella vive, doble, suya y mía.
Y cuando ella me hable
de un cielo oscuro, de un paisaje blanco,
recordaré
estrellas que no vi, que ella miraba,
y nieve que nevaba allá en su cielo.
Con la extraña delicia de acordarse
de haber tocado lo que no toqué
sino con esas manos que no alcanzo
a coger con las mías, tan distantes.
Y todo enajenado podrá el cuerpo
descansar, quieto, muerto ya. Morirse
en la alta confianza
de que este vivir mío no era sólo
mi vivir: era el nuestro. Y que me vive
otro ser de la no muerte.

Pedro Salinas

22 de noviembre de 2004

SONG OF MYSELF, Walt Whitman
1
I celebrate myself, and sing myself,
And what I assume you shall assume,
For every atom belonging to me as good belongs to you.

I loafe and invite my soul,
I lean and loafe at my ease observing a spear of summer grass.

My tongue, every atom of my blood, form'd from this soil, this air,
Born here of parents born here from parents the same, and their
parents the same,
I, now thirty-seven years old in perfect health begin,
Hoping to cease not till death.

Creeds and schools in abeyance,
Retiring back a while sufficed at what they are, but never forgotten,
I harbor for good or bad, I permit to speak at every hazard,
Nature without check with original energy.

2
Houses and rooms are full of perfumes, the shelves are crowded with
perfumes,
I breathe the fragrance myself and know it and like it,
The distillation would intoxicate me also, but I shall not let it.

The atmosphere is not a perfume, it has no taste of the
distillation, it is odorless,
It is for my mouth forever, I am in love with it,
I will go to the bank by the wood and become undisguised and naked,
I am mad for it to be in contact with me.

The smoke of my own breath,
Echoes, ripples, buzz'd whispers, love-root, silk-thread, crotch and
vine,
My respiration and inspiration, the beating of my heart, the passing
of blood and air through my lungs,
The sniff of green leaves and dry leaves, and of the shore and
dark-color'd sea-rocks, and of hay in the barn,

The sound of the belch'd words of my voice loos'd to the eddies of
the wind,
A few light kisses, a few embraces, a reaching around of arms,
The play of shine and shade on the trees as the supple boughs wag,
The delight alone or in the rush of the streets, or along the fields
and hill-sides,
The feeling of health, the full-noon trill, the song of me rising
from bed and meeting the sun.

Have you reckon'd a thousand acres much? have you reckon'd the
earth much?
Have you practis'd so long to learn to read?
Have you felt so proud to get at the meaning of poems?

Stop this day and night with me and you shall possess the origin of
all poems,
You shall possess the good of the earth and sun, (there are millions
of suns left,)
You shall no longer take things at second or third hand, nor look
through the eyes of the dead, nor feed on the spectres in
books,
You shall not look through my eyes either, nor take things from me,
You shall listen to all sides and filter them from your self.

3
I have heard what the talkers were talking, the talk of the
beginning and the end,
But I do not talk of the beginning or the end.

There was never any more inception than there is now,
Nor any more youth or age than there is now,
And will never be any more perfection than there is now,
Nor any more heaven or hell than there is now.

Urge and urge and urge,
Always the procreant urge of the world.

Out of the dimness opposite equals advance, always substance and
increase, always sex,
Always a knit of identity, always distinction, always a breed of
life.
To elaborate is no avail, learn'd and unlearn'd feel that it is so.

Sure as the most certain sure, plumb in the uprights, well
entretied, braced in the beams,
Stout as a horse, affectionate, haughty, electrical,
I and this mystery here we stand.

Clear and sweet is my soul, and clear and sweet is all that is not
my soul.

Lack one lacks both, and the unseen is proved by the seen,
Till that becomes unseen and receives proof in its turn.

Showing the best and dividing it from the worst age vexes age,
Knowing the perfect fitness and equanimity of things, while they
discuss I am silent, and go bathe and admire myself.

Welcome is every organ and attribute of me, and of any man hearty
and clean,
Not an inch nor a particle of an inch is vile, and none shall be
less familiar than the rest.

I am satisfied - I see, dance, laugh, sing;
As the hugging and loving bed-fellow sleeps at my side through the
night, and withdraws at the peep of the day with stealthy
tread,
Leaving me baskets cover'd with white towels swelling the house with
their plenty,
Shall I postpone my acceptation and realization and scream at my
eyes,
That they turn from gazing after and down the road,
And forthwith cipher and show me to a cent,
Exactly the value of one and exactly the value of two, and which is
ahead?

16 de noviembre de 2004

Ayer te besé en los labios.
Te besé en los labios. Densos, rojos.
Fue un beso tan corto,
que duró más que un relámpago,
que un milagro, más.
El tiempo después de dártelo
no lo quise para nada ya,
para nada lo había querido antes.
Se empezó, se acabó en él.

Hoy estoy besando un beso;
estoy solo con mis labios.
Los pongo no en tu boca, no, ya no...
-¿Adónde se me ha escapado?-.
Los pongo en el beso que te di ayer,
en las bocas juntas del beso que se besaron.
Y dura este beso más que el silencio, que la luz.
Porque ya no es una carne
ni una boca lo que beso,
que se escapa, que me huye.
No. Te estoy besando más lejos.

Pedro Salinas

10 de noviembre de 2004

Para el amor no hay cielo, amor, sólo este día;
este cabello triste que se cae
cuando te estás peinando ante el espejo.
Esos túneles largosque se atraviesan con jadeo y asfixia,
las paredes sin ojos,
el hueco que resuena
de alguna voz oculta y sin sentido.

Para el amor no hay tregua, amor.
La noche no se vuelve, de pronto, respirable.

Y cuando un astro rompe sus cadenas
y lo ves zigzaguear, loco, y perderse,
no por ello la ley suelta sus garfios.

El encuentro es a oscuras.
En el beso se mezcla
el sabor de las lágrimas.
Y en el abrazo ciñes
el recuerdo de aquella orfandad, de aquella muerte.

Rosario Castellanos

9 de noviembre de 2004

...tanteo fórmulas heterodoxas, busco en el lenguaje otras tantas expresiones paradojales para tratar de inventarme un fundamento para la acción, un"vínculo otro" con el mundo, o al menos un esbozo de actitud.

Barajo aleaciones retóricas que tienen más ingenio que eficacia, y así hago ambiguas referencias a un desencanto fecundo, una resignación amenazante, una sana ironía, una inconsciencia subvertida.

En fin: nada que pueda pensarse como nuevo cimiento para acciones universalizables. Puede que el escepticismo sea la dieta de la intelgencia, pero no debiera ser la inteligencia misma. Permanecer allí demasiado tiempo podría convertirse en un lamentable exceso de coherencia, una nueva forma de obesidad.

Tal vez mejor buscar otra forma de coherencia eneste temple sincrónico de la contemporaneidad donde nada es demasiado coherente. Parece una contradicción, y seguramente lo es.

Pero no se trata de renunciar a la esperanza de otra forma deintegración, ni a la posibilidad de una acción cuyo sentidotransformador refuerce nuestras fantasías de mundo, sino de reconocer, en primer lugar, que esas fantasías todavía tienen que redefinirse yque, al mismo tiempo, no podemos suspender toda acción mientras procesamos dicha redefinición.

Para ser consecuentes, tal vez haya que sumergirse en una decidida inconsecuencia: celebrar esta orfandad derelatos comprehensivos y visitar sin prejuicio algunos relatos parciales que aunque no nos convenzan del todo pueden ser parte de unitinerario cuyo destino, calro está, es incierto.

¿Porqué no explorar en los intersticios de la política, en el esoterismo y su proliferación de sentidos, en la acción simbólica, en la cultura popular, en las intuiciones sugerentes, en la revuelta espasmódica, en las economías delos desplazados, en el hermetismo de tribus vernáculas y postmodernas,en las razones de la pasión, en la conversación intimista?

¿Y porqué no hacerlo con curiosidad infantil, sin expectativas de rendimiento ni de performance, con desvergonzada vitalidad?

¿Porqué no aventurarse a hacer un poco de literatura con el entorno y con la propia biografía, aunque sólo sea para volver a barajar las cartas?

Ni apocalípticos ni integrados.

Martín Hopenhayn (1995)

4 de noviembre de 2004

Acerca de la indiferencia

Hoy se piensa poco y en muchas ocasiones se piensa mal. Pensar es un esfuerzo demasiado complejo para las masas enajenadas y difícil ejercicio para las clases pobres. Los primeros no reflexionan porque han sido consumidos por la creciente tecnología, y porque el tiempo es un valor cada vez menos entendido y cada vez más escaso. A los pobres, y a los muy pobres -lo digo, por supuesto, sin desprecio- les resulta demasiada carga confrontar el presente, por lo que cavilar puede convertirse en un lujo impensable. En nuestro medio el negocio para los fabricantes de "cultura de masas", como Televisa, es redondo: entre menos piensen sus enajenados más venden sus productos.

Pensar poco no sólo implica achatamiento neuronal. Implica acostumbrarse a que nada pasa y a que nada sucede. Permite que las riendas de los sucesos comunitarios y mundiales sean dominadas por los menos. Pensar poco no sólo es escuchar sin inmutarse las olas de telebasura, los discursos vacíos y estúpidos de los políticos o las sandeces de tantos y tantos prelados religiosos que prometen una mejor vida después de la muerte. Implica también indiferencia. Entre menos se ahonda en la realidad, y entre menos se penetra en el mundo, mayor la indiferencia.

La indiferencia es, en algunos, un síntoma; en los más afectados, una enfermedad. Enfermedad del individuo y en ocasiones de la sociedad. La indiferencia es un fantasma moderno que recorre el mundo. Que lo recorre y que lo asfixia y que ha alejado al ser humano del ser humano. La indiferencia es un estado de ánimo que implica neutralidad y por ende silencio; es un mal social porque apela a la neutralidad en tiempos donde ésta no puede existir. Es muy probable que la indiferencia social sea una de las metas fundamentales del poder, del poder. Del poder en cualquiera de sus formas.

La indiferencia se nutre de la tecnología, de muchas propagandas publicitarias, y del constante ruido al que está sometida la población que vive rodeada por algunos de los bienes de la modernidad. Al nutrirse de esas fuentes, el desapego social se incrementa al igual que el desinterés por el medio circundante. Todo un círculo: de la indiferencia, al desapego; del silencio a la injusticia. Así lo consideró Tadeusz Borowski, confinado en Auschwitz como preso político y no como judío: "Mira en qué mundo tan original vivimos: ¡qué pocos hombres quedan en Europa que no hayan matado a otros! ¡Y qué pocos hombres quedan a los que otros no quieran matar!" El mensaje es claro: la injusticia es directamente proporcional, entre otras circunstancias, al grado de indiferencia.

Borowski acabó siendo víctima de su propio compromiso hacia el otro. Fue víctima de su lucha contra la indiferencia. Se suicidó con el gas de la cocina de su casa. Se suicidó como tantos otros que finalmente son víctimas de la indiferencia. Por eso la indiferencia es una enfermedad. Permite que unos fallezcan por el silencio de otros y lleva a la muerte, o a alguna forma de patología, a quienes se comprometen y luchan contra la indiferencia.

La indiferencia puede tener muchas acepciones. Algunos la consideran como la base del libre albedrío; otros, un estado síquico que hace imposible tomar decisiones, y hay quienes consideran que lo indiferente es lo que no pertenece ni a la virtud ni al vicio. En este escrito utilizo la que dice que es un "... temple de ánimo que cubre todas las cosas con un velo que las hace aparecer iguales" (José Ferrater Mora, Diccionario de filosofía, Editorial Ariel, 1994). Iguales debe leerse como inopia.

En nuestros tiempos, esa ausencia de ánimo, esa falta de movimiento, se nutre, como ya escribí, de la parafernalia encargada de distraer al ser humano y de minimizar el poder de la voluntad. Ese enrarecimiento mental -hace muchos años me gustaba hablar de esmog mental- deviene falta de compromiso y es una de las constantes más dolorosas de nuestros tiempos. La creciente indiferencia es la madre de muchos males. La prostitución infantil, los niños y las niñas en situación de la calle, y la gente que muere en la calle son, entre otros, ejemplos de esa enfermedad que se llama indiferencia.

La indiferencia es un estado que impide pensar, que evita el compromiso, que aleja. Es una forma de despersonalización, fruto de las vías insanas que ejercen algunos medios de comunicación y del exceso de propaganda y de ruido. El suicidio de Borowski -se había decepcionado, en la posguerra, del Partido Comunista Polaco- y sus palabras son un ejemplo brutal del inmenso poder de la indiferencia. Mucho de lo que sucede actualmente en las calles del mundo es producto de esa misma indiferencia, sólo que cincuenta años más vieja.

Arnoldo Kraus

La Jornada, 3 de noviembre de 2004

2 de noviembre de 2004

Pareja humana

Hartazgo y orgasmo son dos pétalos en español de un mismo lirio tronchado

cuando piel y vértebras, olfato y frenesí tristemente tiritan

en su blancora última,

dos pétalos de nieve y lava, dos espléndidos cuerpos deseosos

y cautelosos, asustados por el asombro, ligeramente heridos

en la luz sanguinaria de los desnudos:un volcán

que empieza lentamente a hundirse.

Así el amor en el flujo espontáneo de unas venas

encendidas por el hambre de no morir, así la muerte:

la eternidad así del beso, el instante

concupiscente, la puerta de los locos,

así el así de todo después del paraíso:

-Dios, ábrenos de una vez.

Gonzalo Rojas


27 de octubre de 2004

1a.
El Ser no es un sistema,
no es un sistema de sistemas,
tampoco una gran cadena.

El Ser es abismo
o caos
o aquello que carece de fundamento.
Un caos con una estratificación irregular; es decir, con organizaciones parciales,
cada una de acuerdo a los distintos estratos que descubrimos
(descubrir/construir, descubrir/crear) en el Ser.

2a.
El Ser no es sólo en el Tiempo, sino que
es a través del (por medio del, en virtud del) Tiempo.

En esencia, el Ser es Tiempo.


3a.
O el Tiempo es nada o es creación.

Propiamente hablando, el Tiempo es impensable sin creación;
porque, de otra manera, sólo sería una superflua cuarta dimensión del espacio.

Aquí, creación significa, desde luego,
creación genuina y ontológica,
creación de nuevas formas,
de nuevos eidos, para usar el término platónico.

Casualmente, la creación como tal y en su justo sentido nunca fue tomada en cuenta por la teología. Filosóficamente hablando, la creación teológica sólo es una palabra;
un nombre equivocado para designar aquello que en realidad sólo es producción, fabricación o construcción.
La creación teológica sigue siempre (está condenada a seguir) el modelo Timeo:
Dios es un creador,
un artesano que mira los eide (las formas) preexistentes
y los usa como modelos
o paradigmas
en la materia que se forma.
Pero ni en Platón ni en ninguna otra teología racional crea Dios los ejidos.

4a.
Estos hechos fundamentales acerca del Ser, el Tiempo y la creación han sido ocultados
por la ontología tradicional (y, en sus albores, por la ciencia)
porque la ontología tiene que ver, en su corriente principal, con la hipercategoría de la determinidad
(en griego, peras y en alemán, bestimmtheit).
La determinidad conduce a negar el Tiempo,
a la atemporalidad:
si algo está verdaderamente determinado, lo está desde siempre y para siempre.
Y si cambia, ya están determinadas las maneras en las cuales puede cambiar y las formas que este cambio puede traer consigo.
Entonces, los hechos simplemente crean las leyes
y la historia no es sino el desarrollo a lo largo de la cuarta dimensión de una sucesión que,
para una mente absoluta
(o para una teoría científica comprobada),
sólo sería coexistente.
Entonces el tiempo es repetición pura, si no de los hechos, sí de los requerimientos de las leyes.
Para la ontología tradicional es un asunto de vida o muerte negar que el Tiempo es una perpetua posibilidad del surgimiento de lo Otro.
Por razones que están íntimamente ligadas al marco de la determinidad,
la ontología tradicional tiene que reducir los posibles tipos de ser a tres y sólo a tres categorías:
* las substancias (de hecho, cosas),
*los sujetos y los conceptos o ideas
*y los posibles grupos, combinaciones, sistemas y jerarquías de los grupos de substancias, sujetos e ideas.

5a.
Desde este último punto de vista, la pregunta:
"¿Qué es eso,
en qué reconocemos lo que proviene del observador
(de nosotros)
y
qué es lo que proviene
de lo que está allí?"
es, y seguirá siendo siempre, algo indeterminado.

Cornelius Castoriadis

extracto de: "El campo de lo social histórico", ESTUDIOS. filosofía-historia-letras,
Primavera 1986




26 de octubre de 2004

El hombre exitoso es
el que ha vivido bien,
ha reído con frecuencia
y ha amado mucho;
el que se ha ganado el respeto de los hombres inteligentes
y el amor de los niños;
es el que ha llenado su nicho y cumplido su faena;
el que ha dejado el mundo mejor de como lo que encontró,
ya sea con una amapola mejorada,
un poema perfecto o un alma rescatada;
aquél a quien nunca le faltó aprecio por la belleza de la tierra
ni palabra para expresarla;
es el que buscó lo mejor en los demás
y dio de sí lo mejor que tuvo.


Rudyard Kipling

25 de octubre de 2004

¿Cómo me vas a explicar, di,
la dicha de esta tarde,
si no sabemos porqué fue,
ni cómo, ni de qué ha sido,
si es pura dicha de nada?

En nuestros ojos visiones,
visiones y no miradas,
no percibían tamaños, datos, colores, distancias.

De tan desprendidamente
como estaba yo y me estabas mirando,
más que mirando,
mis miradas te soñaban,
y me soñaban las tuyas.
Palabras sueltas, palabras,
deleite en incoherencias,
no eran ya signo de cosas,
eran voces puras, voces
de su servir olvidadas.

[:::]

Y de estas nadas se ha ido fabricando,
indestructible,
nuestra dicha, nuestro amor,
nuestra tarde.

Por eso no fue nada,
sé que esta noche reclinas
lo mismo que una mejilla
sobre este blancor de plumas-almohada
que ha sido alas-tu ser,
tu memoria, todo,
y que todo te descansa,
sobre una tarde de dos,
que no es nada, nada, nada.

Pedro Salinas

21 de octubre de 2004

Resulta que...

Estaba un día sentada, desfaciendo unos entuertitos, que tenía por a'i guardados (eufemismo para: olvidados adrede en algún rincón de alguna de las cajas en las que estaba sin desempacar mi vida entera), cuando escuché un ruido estruendoso de cristales.

Me asomé por el balcón para mirar hacia la calle, pero no había ocurrido nada que me incumbiera. Luego, se me olvidó lo que estaba haciendo y me fui a colgar la ropa húmeda.

Chiflando alguna rola de mis lugares más comunes me encaminaba hacia la azotea, pero vi el ocaso del sol descender sobre el palo de lluvia de mi terraza. Descubrí que el invierno va a regalarme buenas dosis de luz crepuscular.

Tons, me acerqué más y más para ver por dónde iba entrar el susodicho durante las tardes de hibernación findesemanera, cuando me encontré con lo que produjo el estruendo aquél de hacía un rato: mi ventana se había rompido en mil pedazos con la fuerza del viento. Eso si que es una novedad. El viento pega en mi recámara, con una fuerza que no detiene nadie. No hay edificios alrededor, ni muros contenedores, ni nada por el estilo.

Bueno, el caso es que decidí, como para realizar un sortilegio, recoger un cachito de vidrio al día. Como para rearmar mi vida al tiempo que desaparece cada uno de los vidrios. No se trataba nomás de un placebo, la cosa tenía su toque mágico.


Salí en búsqueda de un vidriero, en pleno sábado. Las tres vidrierías del barrio acababan justito de cerrar.

Así como soy, tons me jui a tomar un café. Ahí me encontré con unas mujeres dialogando. Eran reteintelectuales y sabihondas, irónicas y lenguaraces. Eso fue lo que más me gustó, pero fascinada como me tenían, se me olvidó ya.


Lo que dijeron, no sobra decirlo, me ha conmovido inmensamente. Si no fuera la Kollontai el armado del rompecabezas hubiera sido más lento y doloroso.

Finalmente, también lo diré, después de escucharlas subí corriendo a mi departamento, para recoger los vidritos, todos, hasta el último. He pensado que al pensamiento mágico hay que dejarlo en impás mientras clarea.

Mientras haya luz afuera, saldré a mirar, guiándome por la claridad de lo que mire, con atención, nomás pa' desquitar el precio, porque ¡lo que una tiene que pagar por los ojos, viendo lo que se ve en este mundo tan jodido y ajado!

El diálogo, a más de uno le vendrá bien, aunque sea de lejitos:

Erica Jong: ¿Dónde estaban las mujeres que eran verdaderamente libres y que no se pasaban la vida rebotando de hombre en hombre, sintiéndose completas con o sin marido?

Alexandra Kollantai: La mujer que encuentra la voluntad de vivir, de trabajar, de crear, es la verdaderamente liberada. Para ella el mundo ya no se encierra en el círculo estrecho de las emociones amorosas.

Erica Jong: Miramos hacia nuestras heroínas en busca de ayuda y, ¡sorpresa!, he aquí que descubrimos a Simone de Beauvior, quien jamás mueve un dedo sin consultar primero a Sartre. Y a Lilian Hellman, quien se muere por parecerse a Dashiell Hammett, para que así él pueda quererla tanto como él se quiere a sí mismo. Y a Anna Wulf, la heroína de Doris Lessing, que no puede tener orgasmos si no está enamorada, lo que no le sucede muy a menudo. Y así todas las demás –las mujeres escritoras y las pintoras—casit odas tímidas, retraídas, esquizoides. Tímidas en sus vidas y valientes nada más en sus obras. Emily Dickinson, las Brontë, Virginia Wolf, Carson MacCullers… Flannery O’Connor criando pavoreales y viviendo con su madre. Sylvia Plath metiendo la cabeza en un horno ya mítico, Georgia O´Keefe sola en el desierto, presunta sobreviviente. ¡Qué grupo! Severas, suicidas, extrañas. ¿Dónde estaba la Chaucer femenina? Una sola mujer que combinase el juego, el gozo y el amor con el talento. ¿Dónde encontrar una guía? ¿Colette, con su afro gálico? ¿Safo, de quien nada se sabe? “Me matan el hambre y la pena”, dice en la traducción que tengo al alcance de la mano sobre mi escritorio. ¡Y así nos sucede a todas! Las mujeres que más admirábamos eran casi siempre solteras o suicidas. ¿Sería ese el término de nuestro camino? Por lo que reiniciamos nuestra búsqueda del hombre imposible.


Alexandra Kollontai: Nuestro error consistió en que siempre sucumbimos a la creencia de que finalmente habíamos encontrado el ideal definitivo en el hombre que amábamos, la persona con quien creíamos que podíamos fundir nuestra alma, aquella que estaba totalmente dispuesta a reconocernos como una nueva físico-espiritual. Pero una y otra vez las cosas salieron de distinto modo...

Lo demás de la Kollontai, pa' luego, que me tengo que poner a preparar un examen extraordinario de Materialismo Histórico.

19 de octubre de 2004

La invención, debe admitirse humildemente, no consiste en crear desde el vacío sino desde el caos.
Mary Shelley

15 de octubre de 2004

Raindrops on roses,
And whiskers on kittens,
Bright copper kettles
And warm woolen mittens.
Brown paper packages
Tied up with string,
These are a few
of my favorite things.
Cream colored ponies,
And crisp apple strudel.
Doorbells and sleighbells
And schnitzel with noodles,
Wild geese that fly
With the moon on their wings,
These are a few
of my favorite things.
Girls in white dresses
with blue satin sashes,
Snowflakes that stay
on my nose and eyelashes,
Silver white winters
that melt into springs
These are a few
of my favorite things.
When the dog bites,
When the bee stings,
When I'm feeling sad.
I simply remember
my favorite things,
And then I don't feel so bad!

14 de octubre de 2004

la lentitud es belleza
copio estas líneas ajenas
respiro
acepto la luz
bajo el aire ralo de noviembre
bajo la hierba sin color
bajo el cielo cascado
y gris
acepto el duelo y la fiesta
no he llegado
no llegaré jamás
en el centro de todo
esta el poema intacto
sol ineludible
noche sin volver la cabeza
merodeo su luz
su sombra animal
de palabras
husmeo su esplendor su huellas
sus restos
todo para decir que alguna vez
estuve atenta
desarmada
sola
casi en la muerte
casi en el fuego

A media voz, de Blanca Varela.

13 de octubre de 2004

emancipate yourselves
from mental slavery,
none but ourselves
can free our minds

12 de octubre de 2004

No, woman, no

No, woman, no cry;
No, woman, no cry;
No, woman, no cry;
No, woman, no cry.

Said - said - said: I remember when we used to sit
In the government yard in Trenchtown,
Oba - obaserving the 'ypocrites
As they would mingle with the good people we meet.
Good friends we have, oh, good friends we've lost
Along the way.
In this great future, you can't forget your past;
So dry your tears, I seh.

No, woman, no cry;
No, woman, no cry;
No, woman, no cry;
No, woman, no cry.

Said - said - said: I remember when-a we used to sit
In the government yard in Trenchtown.
And then Georgie would make the fire lights,
As it was logwood burnin' through the nights.
Then we would cook cornmeal porridge,
Of which I'll share with you;
My feet is my only carriage,
So I've got to push on through.
But while I'm gone, I mean:
Everything's gonna be all right!
Everything's gonna be all right!
Everything's gonna be all right!
Everything's gonna be all right!
I said, everything's gonna be all right-a!
Everything's gonna be all right!
Everything's gonna be all right, now!
Everything's gonna be all right!

So, woman, no cry;
No - no, woman - woman, no cry.
Woman, little sister, don't shed no tears;
No, woman, no cry.

I remember when we used to sit
In the government yard in Trenchtown.
And then Georgie would make the fire lights,
As it was logwood burnin' through the nights.
Then we would cook cornmeal porridge,
Of which I'll share with you;
My feet is my only carriage,
So I've got to push on through.
But while I'm gone:

No, woman, no cry;
No, woman, no cry.
Woman, little darlin', say don't shed no tears;
No, woman, no cry.

Eh! Little darlin', don't shed no tears!
No, woman, no cry.

Little sister, don't shed no tears!
No, woman, no cry.

[and so on...]

Bob Marley

11 de octubre de 2004

El mañana no cuenta. La frágil dicha
no esperes que dure en este mundo agitado,
donde todo pasa, huye, escapa
como libélula al fondo de la tarde estival.

Simónides.

8 de octubre de 2004

Llaneza

Se abre la verja del jardín
con la docilidad de una página
que una frecuente devoción interroga
y adentro las miradas
no precisan fijarse en los objetos
que ya están cabalmente en la memoria.

Conozco las costumbres y las almas
y ese dialecto de alusiones
que toda agrupación humana va urdiendo.

No necesito hablar
ni mentir privilegios,
bien me conocen quienes aquí me rodean,
bien saben mis congojas y mi flaqueza.

Eso es alcanzar lo más alto,
lo que tal vez nos dará el Cielo:
no admiraciones ni victorias
sino sencillamente ser admitidos
como parte de una Realidad innegable,
como las piedras y los árboles.

JLB

7 de octubre de 2004

Arte Poética

Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua.

Sentir que la vigilia es otro sueño
que sueña no soñar y que la muerte
que teme nuestra muerte es esa muerte
de cada noche, que se llama sueño.

Ver en el día o en el año un símbolo
de los días del hombre y de sus años,
convertir el ultraje de los años
en una música, un rumbo y un símbolo,

ver en la muerte el sueño, en el ocaso
un triste oro, tal es la poesía
que es inmortal y pobre. La poesía
vuelve como la aurora y el ocaso.

A veces en la tarde una cara
nos mira desde el fondo de un espejo,
el arte debe ser como ese espejo
que nos revela nuestra propia cara.

Cuentan que Ulises, harto de prodigios,
lloró de amor al divisar su Ítaca
verde y humilde. El arte es esa Ítaca
de verde eternidad, no de prodigios.

También es como el río interminable
que pasa y queda y es cristal de un mismo
Heráclito inconstante, que es el mismo
y es otro, como el río interminable.


JLB

1 de octubre de 2004

ESCUCHA, ESCÚCHAME...

Escucha, escúchame, nada de vidrios verdes o doscientos días
de historia, o de libros
abiertos como heridas abiertas, o de lunas de Jonia y cosas así,
sino sólo beber yedra mala, y zarzas, y erizadas anémonas
parecidas a flores.

Escucha, dime, siempre fue de este modo,
algo falta y hay que ponerle nombre,
creer en la poesía, y en la intolerancia de la poesía,
y decir niña
o decir nube, adelfa,sufrimiento,
decir desesperada vena sola, cosas así, casi reliquias, casi lejos.

Y no es únicamente por el órgano tiempo que cesa y no cesa,
por lo crecido, para lo sonriente,
para mi soledad hecha esquina, hecha torre, hecha leve notario,
hecha párvula muerta,
sino porque no hay otra forma más violenta de alejarse.

Blanca Andreu, 1980
"De una niña de provincias que se vino a vivir en un Chagall"

28 de septiembre de 2004

THE VOICE THAT BEAUTIFIES THE LAND

The voice that beautifies the land!
The voice above,
the voice of the thunder,
among the dark clouds
again and again it sounds,
the voice that beautifies the land.

The voice that beautifies the land!
The voice below,
the voice of the grasshopper,
among the flowers and grasses
again and again it sounds,
the voice that beautifies the land.

Washing on Matthews


LOVE SONG

Early I rose
in the blue morning;
my love was up before me,
it came running up to me from doorways
of the Down.

On Papago Mountain
the dying quarry
looked at me with my love’s eyes.

Mary Austin

22 de septiembre de 2004

Love Is A Parallax

'Perspective betrays with its dichotomy:
train tracks always meet, not here, but only
in the impossible mind's eye;
horizons beat a retreat as we embark
on sophist seas to overtake that mark
where wave pretends to drench real sky.'

'Well then, if we agree, it is not odd
that one man's devil is another's god
or that the solar spectrum is
a multitude of shaded grays; suspense
on the quicksands of ambivalence
is our life's whole nemesis.

So we could rave on, darling, you and I,
until the stars tick out a lullaby
about each cosmic pro and con;
nothing changes, for all the blazing of
our drastic jargon, but clock hands that move
implacably from twelve to one.

We raise our arguments like sitting ducks
to knock them down with logic or with luck
and contradict ourselves for fun;
the waitress holds our coats and we put on
the raw wind like a scarf; love is a faun
who insists his playmates run.

Now you, my intellectual leprechaun,
would have me swallow the entire sun
like an enormous oyster, down
the ocean in one gulp: you say a mark
of comet hara-kiri through the dark
should inflame the sleeping town.

So kiss: the drunks upon the curb and dames
in dubious doorways forget their monday names,
caper with candles in their heads;
the leaves applaud, and santa claus flies in
scattering candy from a zeppelin,
playing his prodigal charades.

The moon leans down to took; the tilting fish
in the rare river wink and laugh; we lavish
blessings right and left and cry
hello, and then hello again in deaf
churchyard ears until the starlit stiff
graves all carol in reply.

Now kiss again: till our strict father leans
to call for curtain on our thousand scenes;
brazen actors mock at him,
multiply pink harlequins and sing
in gay ventriloquy from wing to wing
while footlights flare and houselights dim.

Tell now, we taunq where black or white begins
and separate the flutes from violins:
the algebra of absolutes
explodes in a kaleidoscope of shapes
that jar, while each polemic jackanapes
joins his enemies' recruits.

The paradox is that 'the play's the thing':
though prima donna pouts and critic stings,
there burns throughout the line of words,
the cultivated act, a fierce brief fusion
which dreamers call real, and realists, illusion:
an insight like the flight of birds:

Arrows that lacerate the sky, while knowing
the secret of their ecstasy's in going;
some day, moving, one will drop,
and, dropping, die, to trace a wound that heals
only to reopen as flesh congeals:
cycling phoenix never stops.

So we shall walk barefoot on walnut shells
of withered worlds, and stamp out puny hells
and heavens till the spirits squeak
surrender: to build our bed as high as jack's
bold beanstalk; lie and love till sharp scythe hacks
away our rationed days and weeks.

Then jet the blue tent topple, stars rain down,
and god or void appall us till we drown
in our own tears: today we start
to pay the piper with each breath, yet love
knows not of death nor calculus above
the simple sum of heart plus heart.

Sylvia Plath

21 de septiembre de 2004

Lecturas de Tea Moreno -5-

i.
El acantilado.
Sombras de tu rostro.
Así hago mi futuro.
Mordiendo espacios y silencios.
El río se abre sobre el mar.
El rostro golpeado, voz y eco en el castillo.
Distancias, ganchos.
Pies con forma de árbol.
Senderos por donde caminan soldados.
Las sábanas un poco húmedas.
El latido.
Mi cuerpo amortajado continúa apretandolos puños.

ii.
En invierno el cielo y sus nubes
Escuchando un motor en el taller de la calle
La poesía y sus retratos

Hice trabajos peregrinos como mi
tareas casi raras en los arcos del silencio
La vida como un caracol con su casa a cuestas

Escuché portazos, nos llamaban los violentos
Ví la descomposición del cuadro de las parejas
El amor al otro lado del bosque cavaba trincheras.

Manitú, no llueve sobre este país.
No llueve sobre la sombra y el frío seco.
No alumbra la humedad el movimiento
del mar opaco, matizado en colinas móviles,
pequeñas miniaturas de la nada.
Y suavemente, no hay trabajo, no hay provisiones, no hay
fluídos retratos en el centro de esta pringadaociosidad.
Manitú, maná, mandala, me
encariño con pequeños mitos,
huellas anticipadas
del reformatorio personal de mi propia alma.


Bruno Montané, 1983.

20 de septiembre de 2004

qué tristeza nadar al fin hacia la orilla del sopor
sabiendo que el placer es ese esclavo innoble
que acepta las monedas falsas, las circula sonriendo


Julio Cronopio


en "After such Pleasures", de Salvo el crepúsculo

17 de septiembre de 2004

Cláusula II

Cada vez que el hombre y la mujer tratan de reconstruir el Arquetipo, componen un ser monstruoso: la pareja.


Juan José Arreola

15 de septiembre de 2004

¡Oh, hermano
pollito!


¡Oh,
hermano pollito! ¡Oh, hermana!
¡Oh, gracioso yo! ¡Oh, mí!
¡Esta cáscara rota fue mi casa!
¡Es obvio que fue así!
¿Pero cómo demonios habré entrado
y cómo diablos me salí?
¿Será mi vida, de ahora en adelante,
una acumulación de interrogantes?

¿Quién me explica el enigma de los huevos?
¿Qué es todo este revuelo
y todo este gorjeo & qué amerita
que tengamos todos 2 patitas?
Si no me aclaran nada, de verdad,
¿cómo evitar que yo columbre
que hemos nacido por casualidad
y viviremos en la incerthuevumbre?



Edward Lear; Holloway/1812-1844. Traducción de Mirta Rosenberg y Daniel Samoilovich
Tomado de Diario de poesía, No. 64, de mayo de 2003
www.diariodepoesia.com

14 de septiembre de 2004

Lecturas de Tea Moreno -4-

Encuentro en un elevador

Sólo nosotros dos entramos en el elevador.
Nos miramos sin pensar en nada más.
Dos vidas, un momento, plenitud, beatitud.
Ella bajó en el quinto piso y yo,
que iba más arriba,
supe que no volvería a verla jamás,
que nos habíamos encontrado en la vida sólo una vez,
que si la siguiera sería como un muerto,
y si ella volviese a mí sería del otro mundo.

Vladimir Holan - República Checa - 1905-1980 -

Considerado el gran poeta checo del siglo XX. Publicó, entre otros, Abanico en delirio (1926), El triunfo de la muerte (1930), Trueno (1940) y Soldados del Ejército Rojo (1947). Este poema pertenece al libro La gruta de las palabras (UAM, 1991; versiones de José Emilio Pacheco).

[y esto yo lo encontré en el chido sitio de poesía: www.losamigosdeloajeno.org]

13 de septiembre de 2004

COLUMPIOS -2-

Los columpios no son noticia,
son simples como un hueso
o como un horizonte,
funcionan con un cuerpo
y su manutención estriba
en una mano de pintura cada tanto,
cada generación los pinta
de un color distinto (para realzar su infancia)
pero los deja como son,
no se investigan nuevas formas de columpios,
no hay competencias de columpios,
no se dan clases de columpio,
nadie se roba los columpios,
la radio no transmite rechinidos de columpios,
cada generación los pinta
de un color distinto para acordarse de ellos,
ellos que inician a los niños en los paréntesis,
en la melancolía,
en la inutilidad de los esfuerzos para ser distintos,
donde los niños queman sus reservas de imposible,
sus últimas metamorfosis,
hasta que un día,
sin una gota de humedad,
se bajan del columpio hacia sí mismos,
hacia su nombre propio y verdadero,
hacia su muerte todavía lejana.

Fabio Morábito - Egipto/México - 1955


12 de septiembre de 2004

COLUMPIOS -1-

Después de llorar durante meses, Novo comienza a aceptar esta tristeza como un cheque en blanco que le regala la vida.

La vida le recuerda a aquella pecosa y tierna maestra que en el kínder nos limpiaba mocos y lágrimas a todos, después de habernos caído de ese paréntesis de infancia, de ese pequeño y efímero espacio de las emociones deslindadas de la tierra, intensamente sentidas en la panza, a alta o baja velocidad.

Novo, otra vez de cuatro años, camina hacia su lugar, limpiándose con las manos recién limpiecitas y la manga todavía mugrosa, el último rastro de sal en la cara, para ponerse a dibujar con las crayolas.

Está triste todavía, pero yo --que soy su compañera de banca-- lo estoy convenciendo de que se calme y me ayude terminar de colorear este horizonte.

10 de septiembre de 2004

Lecturas de Tea Moreno - 3

HOY

Hoy amanecí fuera de mí
y salí a buscarme.

Recorrí camino y veredas
hasta que me hallé

sentado sobre un borde de musgo
al pie de una cipreselada,
platicando con la neblina
y tratando de olvidar
lo que no puedo.

A mis pies,
hojas, sólo hojas.


GRILLOS

Los grillos
son los músicos más inútiles:
desde antes, mucho antes,
vienen repitiendo la misma nota
y noche a noche
dale que dale con la rascadera.


MURCIÉLAGOS

Cuando la aldea está de pie
los murciélagos están de cabeza;
cuando la aldea está de cabeza
los murciélagos están de pie.

Ellos esperan la oscuridad
para ver su camino.


Humberto Ak'abal, en la misma
La zorra vuelve al gallinero.

9 de septiembre de 2004

LECTURAS DE TEA MORENO - 2

Trovador Cátaro

A flor de pellejo
la alta luz de la luna
penetra en mi como arpón amado.
La distancia es tibia
Hay sangre en el Acto
& por tanto hay Morada
el pegaso hincado que es mi anca & mi ala
de eco me sirve: de sandía & playa
El vagabundaje del sol es mi rayo
El misterio mi espada
Cada arduo escalón al sencillo cielo
es besar poro a poro
el laúd de su llama

Mario Santiago Papasquiaro, a la memoria de Arnaut DanielEn La zorra vuelve al gallinero, Revista de arte y poesía, México, Invierno 2002, no. 3.

8 de septiembre de 2004

Lecturas de Tea Moreno - 1

Há metafísica bastante em não pensar em nada.

O que penso eu do mundo?
Sei lá o que penso do mundo!
Se eu adoecesse pensaria nisso.

Que idéia tenho eu das cousas?
Que opinião tenho sobre as causas e os efeitos?
Que tenho eu meditado sobre Deus e a alma
E sobre a criação do Mundo?

Não sei. Para mim pensar nisso é fechar os olhos
E não pensar.
É correr as cortinas
Da minha janela (mas ela não tem cortinas).

O mistério das cousas?
Sei lá o que é mistério!
O único mistério é haver quem pense no mistério.
Quem está ao sol e fecha os olhos,
Começa a não saber o que é o sol
E a pensar muitas cousas cheias de calor.
Mas abre os olhos e vê o sol,
E já não pode pensar em nada,
Porque a luz do sol vale mais que os pensamentos
De todos os filósofos e de todos os poetas.
A luz do sol não sabe o que faz
E por isso não erra e é comum e boa.

Metafísica? Que metafísica têm aquelas árvores?
A de serem verdes e copadas e de terem ramos
E a de dar fruto na sua hora, o que não nos faz pensar,
A nós, que não sabemos dar por elas.
Mas que melhor metafísica que a delas,
Que é a de não saber para que vivem
Nem saber que o não sabem?

"Constituição íntima das cousas"...
"Sentido íntimo do Universo"...
Tudo isto é falso, tudo isto não quer dizer nada.
É incrível que se possa pensar em cousas dessas.
É como pensar em razões e fins
Quando o começo da manhã está raiando, e pelos lados das árvores
Um vago ouro lustroso vai perdendo a escuridão.

Pensar no sentido íntimo das cousas
É acrescentado, como pensar na saúde
Ou levar um copo à água das fontes.

O único sentido íntimo das cousas
É elas não terem sentido íntimo nenhum.
Não acredito em Deus porque nunca o vi.
Se ele quisesse que eu acreditasse nele,
Sem dúvida que viria falar comigo
E entraria pela minha porta dentro
Dizendo-me, Aqui estou!

(Isto é talvez ridículo aos ouvidos
De quem, por não saber o que é olhar para as cousas,
Não compreende quem fala delas
Com o modo de falar que reparar para elas ensina.)

Mas se Deus é as flores e as árvores
E os montes e sol e o luar,
Então acredito nele,
Então acredito nele a toda a hora,
E a minha vida é toda uma oração e uma missa,
E uma comunhão com os olhos e pelos ouvidos.

Mas se Deus é as árvores e as flores
E os montes e o luar e o sol,
Para que lhe chamo eu Deus?
Chamo-lhe flores e árvores e montes e sol e luar;
Porque, se ele se fez, para eu o ver,
Sol e luar e flores e árvores e montes,
Se ele me aparece como sendo árvores e montes
E luar e sol e flores, É que ele quer que eu o conheça
Como árvores e montes e flores e luar e sol.

E por isso eu obedeço-lhe,
(Que mais sei eu de Deus que Deus de si próprio?).
Obedeço-lhe a viver, espontaneamente,
Como quem abre os olhos e vê,
E chamo-lhe luar e sol e flores e árvores e montes,
E amo-o sem pensar nele,
E penso-o vendo e ouvindo,
E ando com ele a toda a hora.

Alberto Caeira
De O guardador de rebanhos
1911-1912

6 de septiembre de 2004

...como el decir
siempre pospuesto


del moroso
pastor de intranquilas palabras


que no obstante
desflora la hoja en blanco


y nunca
apresará en ella el prodigio


mas no dejará
nunca concluido el suyo


el manchado
prodigio a solas de su obra


donde seguirá
siempre abierta una salida


a lo que en su
moroso camino se perdió


y así por
siempre lo que deja dicho


con la sed de
decir seguirá ardiendo.



TOMÁS SEGOVIA, de Ceremonial del moroso

ya, desengaño mío,
llegasteis al extremo
que pudo en vuestro ser
verificar el serlo.

todo lo habéis perdido;
mas no todo, pues creo
que aun a costa es de todo
barato el escarmiento.

no envidiaréis de amor
los gustos lisonjeros,
que está un escarmentado
muy remoto del riesgo.

el no esperar alguno
me sirve de consuelo,
que también es alivio el no buscar remedio.

en la pérdida misma
los alivios encuentro;
pues si perdí el tesoro
también se perdió el miedo.

no tener que perder
me sirve de sosiego,
que no teme ladrones,
desnudo, el pasajero.

ni aún la libertad misma
tenerla por bien quiero,
que luego será daño
si por tal la poseo.

no quiero más cuidados
de bienes tan inciertos
sin tener el alma
como que no la tengo.

sor juana

16 de agosto de 2004


Yo no sé de pájaros, no conozco la historia del fuego. Pero creo que mi soledad debería tener alas.

La carencia,
Alejandra Pizarnik

11 de agosto de 2004

acabo de aprender que un grupo puede ser uno
sea que no estoy tan solo como creía
que me hago compañía sin saberlo
pero mis otros yos me aburren tanto
que siempre vale más estar solo
que mal acompañado
y así volvemos otra vez a fojas uno
y de paso no violo las disposiciones
del estado de sitio en que vivimos
jorge enrique adoum

6 de agosto de 2004

20 de julio de 2004


las hojas de la mano la noche

los destajos del coraje
la vida siniestra y clandestina de la x, la k y la z
en consonancia con su dolor de muelas
... y lo frío de la noche...                  
                    azorada    
--es la palabra que me enseñó el corazón
ajado--
 
     devuélveme un minuto
 y te otorgo la madrugada entera  
demencia senil a los veintitrés antes
de que te  vengan con el cuento
de que  te dejé ahí­, así­  
aquí­ no hay nada
  aquí­ no hay nada
 --otra vez no, para que no  preguntes y no respondas--  
 
se calló la música  se cayó la gata  
dame un pañuelo
 
 se va mañana      
       y no a la playa
  y los cojines están descansos cansados
cansancio de  los dí­as buenas noches
qué llevas  
qué traes  
qué silencio te delata  
qué discurso no dicho 
¡qué control copy ni que nada!  todo se va si se cierra el programa    
--y el programa se cierra--  
y no pasa nada  
 
los musgos caminan
 en silencio por la cabeza de las  hadas
  mientras las hadas se preguntan cómo fue que pasó y que no pasó nada y todo y yo no estaba o no vi o no di o no estuve para ver que nada  
dame punterí­a para coger
la almohada en la estancia  a solas
(y sin hilo ni urdimbre ni suelo ni tierra ni nada)
 
 baje todo  
baje el frí­o de la madreada coraza  avante la x, la z, la y y la k
 que la ca carcome  y la ce no sé nada
 puta la madre que nos patrocinó el amor  
 puta la nodriza  y la nana
 
 ya valió  
siento todo tan alto
 y tan puerta que es la ventana  
que no, mejor no
  solsticio de infierno  
equinoccio de veranos imaginarios
  adiós le demos las gracias  
bien
 aventurados  
o salto del bungee jump o no,
pero no te admito un  
sí­ sin dudas,
porque ya  me desacostumbre a la costumbre
de darse sin aliento y  sin cálculo  
 
te dejo las ropas o la llave  
dispar  pareja  vale  ticket de cama  q
ue si no se me destemplan los huesos en las cuatro  de la madrugada
  que si no llueve y te mojo y te mojas  
no te mueras  
no te mueras  
no te vayas  l
 
a noche se está quedando calva  
y mi letargo pide sábana
 dale vueltas y dale ocasión y dale dale dale
no  pierdas el tino

 pero no te mueras  
que se me está aventando hacia las ansias la  pregunta de los dí­as  y
 no sé qué responderle  
porque estoy  a me
dias viva  
a me
dias muerta
  en medio de una disidencia con la música, la poseí­a  y la danza
  sin que quieran (y aunque quieran):
 viva la calavera  
de la náusea
 su bterfugio su bsidiaria su bterránea  
su manera de esa así­
 de dar así­ de ser así­  
y mi respiración                     
a tientas
 caminando en el  incendio de este miércoles                               
              casi                                                          
                       jueves aeropuerto 

Jamás he podido renunciar a la luz

" Jamás he podido renunciar a la luz, a la felicidad de existir, a la vida libre en que he crecido. Pero aunque esta nostalgia explique muchos de mis errores y de mis faltas, me ha ayudado sin duda a comprender mejor mi oficio, me sigue ayudando a mantenerme, ciegamente, junto a todos estos hombres silenciosos que no soportan la vida que se les hace en el mundo más que por el recuerdo o el refugio en el remanso de breves y libres felicidades. " Albert Camus

15 de junio de 2004

yo si pudiera me iría a vivir a un arrecife de coral, a ser musgo marino, pero

yo si pudiera me iría a vivir a un arrecife de coral, a ser musgo marino, pero

lastima esa vergüenza de antemano

ser una errática tan sin viaje
un desfondado pozo de ansiedades tan sin agua

lastima la pena de no
saber a un sabor
tener voz tenor

es decir:
no estrujar un sueño tan vehementemente
que la paciencia ingiera su sal, su pan, su vino
para detener la angustia cuando asalte

o sea:
no caminar por la floja reata
por el puritito puto miedo primigenio
de no llegar a dos patas
hasta lotrolado

o, también:

caminar acompañada de espejos jorobados
en los que la imagen del mundo
está llena de jodidos como uno
(todos los demás, los que hacen el lindo vacío, ahí no se reflejan............¿por qué?)

además,

ese pinche callo del resentimiento, en el pie izquierdo
aunado a la llaguita de la melancolía
que me duele casi todos los días.

y, para rematar el combo incluye:

una alergia cotidiana hacia mi vida
klínex llenos de moco aguado y lágrimas
estornudos nocturnos
mareos sin mar
repentinas asfixias.......

pura baba de sentimiento
y tanta violencia contra el cerebro

en resumen:
dolor que no apoquina con la circunstancia

todo lo que siento es pena ajena por la que se quedó sin ser, sin hacer, sin decir nada...

¡lo que usted me diga me sabe a grenetina!

12 de abril de 2004

De Guerrero a Garibaldi, tu moch leit

Y se va de boleto a viajar en el metro,
que es la medida exacta de la soledad
y la forma más fácil de nunca llegar
a esos tantos millones de seres urbanos
extraviando la vida por las avenidas...”

Su Mercé

Guerrero.

Las puertas se abren y sale el chorizo de gente.
Salen, salen, salen, salen (no sé cómo chingaos cabe tanta gente adentro), salen, salen...

Abarrotan el andén y las escaleras. Siete personas me piden la hora; yo sólo sé que todos vamos tarde.

Yo quiero entrar, pero no puedo.
Me tenso.
Güeyes y güeyas intentan hacer lo mismo, pero a pesar de que bajaron como tres mil quinientos no cabe uno más.
Dudo y reculo.

Demasiado tarde.
Ya la amorfa masa humana empuja hacia adelante. Una fuerza colectiva y anónima se organiza para empujar hasta que entre el último.

Aprieto mi bolsa y mi nervio angustiado contra el pecho, y aflojo, para que la cosa juncie.
"No pasa nada, no pasa nada; aquí todo mundo se dirige a la chamba", me digo, pa'livianarme. Pero no puedo evitarlo. Frunzo las nalgas. Es un movimiento automático, histórico y natural. Así apretadita me siento segurita.

Huele a vanart, a leña ahumada, a prisa revuelta con güevo, a mochila de secundaria, a crema nivea, a pedo, a almohada, a esprey güet luk, a periódicos nuevos, a humedad humana, a tamal en la panza.

Me relajo.
Todos callados y serios nos reacomodamos mientras nos escaneamos.
"No pasa nada".

Garibaldi.
Se abren las puertas.
"Antes de entrar deje salir", reza la máxima metropolitana, pero la ansiedad obnubila el pensamiento y la civilidad, y un pulpo de brazos y piernas lucha contra nosotros.

Mística y física lógica se confabulan contra la lógica: si quiere salir empuje, si quiere entrar, empuje.

Pero, al final, la masa es siempre banda. Una ñora me empuja desde adentro mientras un ñor me jala desde fuera. Yo también jalo y empujo.

Salgo mayugada, pero completa (no como ese Día de la Danza, en Bellas Artes, que con el portazo hasta perdí un diente). Quiero dar las gracias. Demasiado tarde, ya no hay a quién darlas.
Me aliso la ropa y escojo un lugar estratégico para sumarme a la marea de gente.
Subimos arriba, como quien dice, y la cosa mejora.
Los senderos se bifurcan. Cada quien a lo suyo. Yo, a La Lagunilla.

En las escaleras, ya casi llegando a la superficie de asfalto, pasa un pendejo y me agarra las nalgas. Me paralizo. Me entumo de la sopresa. El güey sale corriendo y lo reconozco (iba en mi vagón). No sé qué hacer. Me emputo y le grito "¡pendejo!". Sé que si salgo corriendo y haciendo alharaca la banda de los puestos de afuera lo alcanza y se lo putea. Pero en lo que pienso todo esto pasan 5 segundos. Demasiado tarde.

El tipo de seis zancadas llega hasta arriba y desaparece. Me quedó ora sí que anonadada.

En la esquina de Allende pido un agua de alfalfa. De nada junció fruncir el bajo ceño en el vagón. ¿Y qué hago con el empute? Me lo como con limón, y me cago de la risa.

Me voy a la chamba, que ya es demasiado tarde.

31 de marzo de 2004

Historia de un raro linaje.
El payaso enflaqueció del puro susto. La princesa se cayó a la alberca, y se convirtió en un sapo. El rey, acongojado, mandó llamar a todos los magos y hechiceras del reino para que revirtieran aquella aberrante situación. Ningún sortilegio sirvió. Todos estaban preocupados. Llegaron más brujas y alquimistas. Nada de nada. El sapo sólo croaba. Y el croar reverberaba en la cabeza colectiva, haciendo que todos vivieran sus días y noches con sorna.
El director del periódico real mandaba a sus periodistas a investigar fórmulas, a hurgar en el pasado de los reyes, a entrevistar a todos los conocedores de la magia negra, blanca y amarilla. Pero nada; la saprincesa croaba y croaba.
Un día el rey, taciturno, caminaba por los jardines de palacio. Aunque no podía dejar de pensar en la desgracia de su hija, tenía que seguir los asuntos políticos y económicos de sus territorios. Una guerra entre dos reinos lejanos, pero amigos, se sumaba a la congoja. Bueno, pues por ahí andaba cuando escuchó unos muy singulares sonidos guturales y labiodentales. El rey dio un paso, aguzó el oído, frunció el ceño y, sigilosamente, comenzó a buscar el lugar de donde provenían los ya identificados gemidos y gruñidos. Un arbusto movíase sospechosamente. El rey palideció y se paralizó antes de abrir por completo los dos ojos para horrorizarse ante la escena. Su mujer estaba haciendo el amor con un cocodrilo. El cocodrilo no mordía ni acariciaba. Estaba holgadamente atado a una roca inmensa. Y la reina hacía lo que sabía y podía.
Una vez que la escena le hizo click al rey, gritó, vociferó, aulló, lloró, tosió, escupió y siguió llorando. Seco de cara, con voz grave y pausada, mandó llamar a la guardia real. Los peones subieron a la reina, así encuerada, al calabozo de la torre. Pero ella no podía emitir palabra. Desde su nacimiento era muda, lo cual le complicaba siempre las circunstancias.
El rey comenzó a ligar cabos mientras escuchaba el croar de su hija, del otro lado. "¡imposible! ¿Con un sapo?" Subió la larga escalera que llevaba al calabozo y pidiole a la reina una explicación. Los dibujos que ella intentó hacer en la pizarra obnubilaban más las posibilidades de comprensión del rey. Sin embargo, algo pudo entender... era ella quien había sufrido un hechizo.
Al día siguiente volvieron a desfilar por los pasillos de palacio, magos, brujos, hechiceros, alquimistas y prematuros científicos. En reunión general decidieron ir a ver a la reina para inspeccionarla.
Un viejito enano y contrahecho, pero de elegante apariencia, sacó un libro de su cabellera y comenzó a buscar en él...."sexo con reptiles.....víboras, sapos, ranas, cocodrilos, lagartijas.... ¡Ajá! Lo tengo." Y pidió entrar al calabozo él solo.
Cuando salió, llevole la respuesta al rey. En un frasquito había una lagartija. El rey no podía entender lo que pasaba. Pero el viejito enano lo explicó con lujo de detalles.
Yo resumiré aquí contando la historia que pasó de generación en generación, y que me contó mi abuela: En realidad, la reina era una serpiente que apareció en la canasta de una bebé princesa, y la mató. La reina madre de la bebé sufrió tanto que le pidió a una bruja diera castigo a la serpiente. Entonces, contra su voluntad, la bruja convirtió a la serpiente en mujer, y la hizo muda. Pero la reina madre, no conforme con ello pidió que esa mujer sufriera de manera más intensa. Y fue a ella misma a quien se le ocurrió el hechizo: que la mujer muda sintiera un deseo sexual irrefrenable por cualquier reptil, y que...si tenía descendencia, que toda ella fuera reptilínea. Así satisfizo la reina madre su sed de venganza. Después mandó matar a la bruja, para que nadie supiera nunca la verdad. Pero como nunca ha sido fácil acabar con una bruja, el verdugo encargado de hacerlo hizo un pacto con ella a cambio de no morir él también en el intento. La bruja le dio el libro de sus memorias y le pidió que lo usara sólo como fuente de información, pues ninguno de los hechizos que había realizado durante sus cuatrocientos mil años de vida podría revertirse después de su muerte.
Cuando el rey escuchó toda la historia, impávido, soltó un par de lágrimas. Entonces, pidió ser convertido en cocodrilo.
Y colorín colorado.

26 de marzo de 2004

Por mí, ni un odio, hijo mío,
ni un solo rencor por mí,
no derramar ni la sangre que cabe en un colibrí,
ni andar cobrándole al hijo
la cuenta del padre ruin,
y no olvidar que las hijas
del que me hiciera sufrir
para ti han de ser sagradas
como las hijas del Cid.

Andrés Eloy Blanco (Cumaná, 1896/Cd. de México, 1995)
De "Coloquio bajo el olivo"

2 de marzo de 2004

Uno breve de hadas

No fue con un beso que se convirtió en sapo. Cuando la muchacha se desenredó el rebozo del cuerpo, desapareció el príncipe.

29 de febrero de 2004

La freakeidad y el itaquismo o de cómo descubrí que el hoyo negro es siempre más grande al hueco que haces cuando rascas la pared

No mamemos.
Todos somos freaks.
Chingo de cuestiones obscuras que nos ladillan inconscientemente. Pura papa caliente que lanzamos hacia el hoyo negro.
Como cuando era chiquita y desayunaba güebo a güebo. Lo que es ser principiante.
Me iba al kínder en el auto con la Tía Tita, pero ella era siempre la última en subirse al coche. Nomás lo encendía, nos subía, y regresaba a terminar de maquillarse, desayunar, hablar por teléfono, recoger los exámenes, regañar a alguien. Estaba yo esperándola con el bocado de güebo obligatorio. sin masticar y sin moverme. Calculaba los minutos, y sigilosamente lo depositaba en mi boca para despúes arrojarlo al vacío. Un hueco que había en el lado derecho –del asiento de atrás de nuestra brasilia amarilla. El güebo desaparecía. Aquello era el hoyo negro.
Nunca me enteré si me descubrieron o no, pero no recuerdo si alguna vez me regañaron. Ya más grande, descubrí que el hoyo negro nomás está en la mente. Porque la Cecilia estaba bien morrita cuando me enseñó su hoyo negro, y no es albur.
Nos orinábamos de a tiro por viaje. Nos carcajeábamos hasta las lágrimas. Pero como ya nos la tenían sentenciada sus papás, y, bueno, yo ya era más o menos mayorcita, el “ejemplo a seguir” de la primada... además de muy púdica....entonces me daba pena orinarme. Total que un de tantas nos orinamos las dos a más no poder y echamos nuestros calzones al hoyo negro del clóset, para desaparecer la evidencia del delito.
Me acuerdo que era un clóset lleno de juguetes, abajo, con sacos y vestidos de mí tía, arriba. En el fondo, junto a la cajonera, podías abrir –con muchos trabajos para pasar— (mi prima era la única que cabía) la otra puerta del clóset. Ahí no había más que oscuridad.
Un lugar perfecto para desfacer tus entuertos. De todo tirábamos ahí. Calzones, comida, adornos rotos; materia incriminadora, pues.
Los tíos lo encontraron. Y es que olía bien feo. A muerto de 6 días. Se sentaron en el piso a sacar todo. Hasta que llegaron a lo más profundo del abismo. Había ahí una casi masa de materia orgánica e inorgánica en descomposición. Fue horrible. Nos pusieron una putiza de regaño.
Entonces, a mis ocho años tuve una certeza: las cosas no desaparecen. Después relacioné eso con la idea de los hoyos negros, y tuve la certeza empírica de que no existían.
Pero.
No pasó mucho tiempo y descubrí el lugar de los hoyos negros. Tiene Usted su casa ahí en el hoyo negro, joven. Nomás que hay que llevar linterna. No es fácil adquirir una. En tiempos de escasez luminotécnica, lo que hay que hacer es aflojar y cooperar. Soltar el cuerpo, cerrar los ojos. Una vez caído en los brazos de Morfeo, y si el atracón de tacos no se puso desestabilizador, hace un silencio grave y sólido que apaga la luz. Las luciérnagas hacen una coreografía de cabaret y abren el telón. Y, de vez en cuando, aún cuando olvidamos todo al despertar, se aparecen como por arte mágico casi todas las cosas que echamos a nuestros hoyos negros personales. Hay habitamos y somos otra cosa. No estoy segura, pero creo que con lo que ahí encontramos alimentamos a nuestros licántropos, hadas, duendes, monstruos, dragones y lestrigones. No estoy segura, pero creo que somos menos bellos y cuerdos de lo que pensamos. Pero que al mismo tiempo somos seres raros, locos, obscuros, interesantes, contradictorios, olorosos... como la masa esa que salió un día, hecha de calzón, plástico, papel, arroz y moco. Alebrijes vomitando soluciones alquímicas en calles con gente. Plazas públicas de puro personaje de atar. Yo lo coloco y tú loquita. Así. Y no que no haya sentidos. No mamemos. Si la tierra es redonda o plana no importa. Hay que hacer rutas.
Construir barcos, trenes, aviones.
Ir a donde hay que ir. Recorrer ciudades invisibles.
Rapelear en las paredes resbalosas de los hoyos negros y los cenotes verdes. Y los otros senotes también.
Navegar para mover el mar. Que las ítacas signifiquen, ¡chinga!
El freak.

11 de febrero de 2004

seres en mi casa
gustan de reposar sobre la fina superficie del agua. luego, se zambullen en la profundidad. han de medir como un un centímetro de largo. son ovalados. negros. tienen buen humor. hacen formaciones en línea recta o y semicírculo. cuando se aburren de eso, se separan y cada uno explora por su lado. el mundo les resulta demasiado grande como para preocuparse por él. viven en la alberca. son cinco o seis. no sé cómo se llaman. pero creo que son mis favoritos. también hay un bicho, un conejo, unas arañas anti-escorpiónicas y unos insectos del terciario que echan líquido y te queman. a veces, también nos visitan los humanos.

9 de febrero de 2004

Noche de Tea.
Tea se quedó dormida cuando era pequeña, y la arrulló toda la noche su nana-luna;de su redondura le hizo un columpio, y la meció bajo el haz multiplicado de luces y polvo de estrellas. En ese sueño largo recobró su aliento y su materia; con la exhalación intermitente salían los restos de ceniza y piedras, con la inhalación entraba el soplo de una extraviada vida ora recuperada.
Los años se contaron de adelante pa'trás. No había testigos ni demonios ni miedos. Tea abrió los ojos sólo una vez para mirar la cara de su nana,
y ella estaba ahí, sonriente, mitad gato, mitad conejo. El vientre tan caliente del satélite le derritió los coágulos de savia y sangre. Tea se derramó en un Río de los Deseos. Ahí los suyos eran apenas una gota en el universo.

8 de febrero de 2004

SITTING IN THE MIDDLE OF NOWHERE

Hay un lugar en que el tiempo no conoce de relojes, sellos, puntualidades, líneas rectas hacia el final. Es un lugar que define, sin embargo, muy bien los límites de su grandeza o, bien, su pequeñez. Podría considerarse una ciudad, un pueblo, una playa, pero todo inmigrante tarde que temprano termina por saber que se trata de un jardín laberintíco con espacios amplios y abiertos para que quien quiera construya, pinte o perfile sus sueños.
Se ha sabido de gente que no soporta la belleza del lugar y sale huyendo. Se ha dado noticia de locos que fueron atraídos al jardín como moscos a veladora playera. Pero, recorriendo sus intestinos y recovecos puede uno toparse con sus habitantes. Seres imperfectos y callados que caminan siempre mirando un horizonte.
Tantos horizontes hay como miradas. Y quien logra posarse en alguna no necesita dar un paso más para llegar a una zona donde todo está, todo se encuentra...sin necesidad de abrir puertas y cajones. Mirar una mirada es cosa fácil. Lo difícil es integrarse a ella, al ser que la contiene. Para ello hay que integrarse también al mundo de la hormiga que carga una hoja morada de bugambilia, al olor de abedules quemándose lejos en la noche, a ríos de agua delgados que bajan del monte hasta las líneas que separan tus pies, al viento que toca todas las casas, como acariciándolas, al rayo de sol que graba su forma sobre las piedras.
Si mientras intentas aquello puedes hallarte en el silencio, una señal de tu cuerpo te dice que puedes salir de tí mismo a encontrarte con lo ajeno, pero que ya todo será tuyo y tú serás una ínfima parte de las cosas que ocurren en el jardín. Así, sales por donde no hay puertas y entras a hogares donde las ventanas sirven sólo para darse una bienvenida al atardecer.
Los rojos y rosas de los atardeceres te calientan el alma, y cualquier par de ojos se posa en tí sonriendo ya. No sé cómo, pero el tiempo se vive ahí de otra manera. Y esa otra manera es como girar sentado en una esfera inflable grande que te permite ver tu historia, tu ciudad, tu futuro de otra manera, más oscilante e inestable, pero con más emoción en los bolsillos.
Puede haber un diluvio y mariposas volando en medio de él. Puede ocurrir un incendio mientras una vendedora de tamales te convierte en su cómplice. Puede ocurrir en tu vida un vendaval, y no importa casi nada, porque eres tú ya el bálsamo de tus propios dolores.
Entonces tocas con las manos la tierra, y tienes ya un lugar para erigir un sueño abierto. El lugar no es tuyo, pero te pertenece y le perteneces ya casi inexorablemente.
Un canto femenino se oye cercano, pero alrededor no hay nadie. Son las mujeres centauro que cambian con sus crepusculares voces el sentido de las manecillas del reloj.
En ese jardín tic-tac es el ruido de las gotas del llanto emocionado de los floripondios

...tan peligrosos...

23 de enero de 2004

AUTOSECUESTRO 1
Por loco y reventado, Novo Pírez se sube a su taxi y se autosecuestra. Nomás que no le alcanza para el rescate. Sigue con miedo, pero conforme pasan los días se relaja. Nadie lo espera en el fondo.

15 de enero de 2004

POR LO MENOS AGUANIEVE.
Tea escucha que va a nevar. Se forra de pies a cabeza, y sale a caminar. Las calles de esa ciudad no le dicen nada. Él frío penetra la tela de los guantes, y los dedos de las manos se entumen. Así tiene entumidasl a mirada y la gana.
Un día caminó por una ruta distinta; se sentó en un diferente café, y pidió lo que no pedía. Y algo pasó. Desde entonces espera la nieve, como quien espera la vida. Su vida es un hueco de grises, un dolor de coyunturas. A veces siente que no hay regreso, que hay sólo piedras. Así que espera a que caiga, por lo menos, aguanieve. A ver si algo la mueve.

13 de enero de 2004

NO HAY ECO NI RESPUESTAS
Cierro los ojos ¿y qué ves mientras lees mis pupilas, Eduardo?
Cierro los ojos y un surco saca espuma de mi espalda. Tiemblo de fríos viejos
por más sol que me bebí, me unté, me tragué y me refregué.
Dime qué dolor tienes en las sienes, Aurora.
Si sientes las yemas si te toco, Octavio.
Regálame dos minutos para pasearme por tu lengua-anguila,
quiero cerrar los ojos en el fondo del mar, Arturo.
¿Tú a dónde te vas cuando no estás?
Sorbo un poco de café y me entristece
este bosque sin remedio, porque está hecho de purititas mentiras;
sus hojas caídas en la tierra, inasibles, como estos charcos frondosos.
¿Qué mentira estás diciendo ora que estás callando?
Abro los ojos, Jaqueline, y ¿qué ves mientras lees mi llanto?
¿O más bien estoy queriendo sonreírme?
No me digas nada. No tengo miedo.
Dejáme poner este mi dedo en tu boca violeta.
Te veo muerto. Yo no me veo.
Palíndromas

1. Al río oir. Y le doy yo. Hoy yo delirio. Oírla.
2. Hada, rózale azorada.
Hada, tósale azotada.
3. Eva se ave; Eva es ave.
4. Amarás esa rama.
5. Hola, vaca; al obsceno, no, nones. ¡Bola!, ¡acábalo!
6. PARA LA TROPA DEL EJÉRCITO DE CORAZONES REBELDES:
-¿Sed? ¡Leve, rebeldes!
7.--¿Sabes, Ema? Ana me emana...
--¡Ah!, me cebas.
8. Sereis si eres res.
Ser. Sereis si eres.
9. Abad la cal daba. Abad allá caldaba.
10. TELEFONEMA
--¿Haló?... ¿Cala-cola?...
--Aloca la casa;
-- haz acá la cola; alócala, caza;
-- ¡ah!, saca la cola
--¿Haló?... ¿Cala-cola?...
11. Oso, Roma: azaroso.
Oso, raza: amoroso.
12. Oda, zar, oca: acorazado.
13. Oda y fama: amafiado.
14. CHILANGO: > ¡eeese Niro, oríneseee!
15. Será palindroma amor d' ni la pares.
16. A Nú, drógalo; o la hago, Orduña.
17. son ese desaire/seria sed de senos
18. Sí, cómo no, ¿o no, Moquis?
19. Eso: bese, sobe, bese.
Ese bebo se sebó.
Es.
20. CARTA:
Alá gime, amiga.
¡Ah!, gima Emy.
Gala.
21. So, Memo cose. Eso comemos.
22. Honor. O dale helado. Oro no.
23. LOS CHUPACABRAS:
--¿'tá cómo taco? ¿o como cat?
--'tá como Coca; tomo Kat.
24. ¡Sopas, Esopo!, posé sapos.
25. O rama o mar a rama; amar a ramo; amarro.
26. La navaja, aja, vanal. (o La navaja aja vanal.)
27. TIEMPOS DE LIMPIEZA MILITAR: Lavan a la naval.
28. Opaco yo le sonrío. Oír; no se lo capo.
29. TRIÁNGULO AMOROSO: Amé a Ana; Ana a Ema.
30. Yo olido, o dilo hoy.
31. O dilo osado o da sólido.
32. ELEGÍA: Oso velo. Oslo vió. Oí bolso. ¡Oh!, levoso.
33. Apalabra la larva, lapa.
34. O Coloso solo o lo soso, loco.
35. A la voz sóbala.
36. ALEGRÍA DESPUÉS DEL PASÓN: ¡Eeeeeh!, mota matóme.
37. Rata a morir: ir o matar.
38. A Ema mea.
39. alicia.
laica y lacia; hacia Lía y cal
¡ay, sí, la alicia!

Autoría de exquisitez de cadáver: Rimka, Guelo y Lich.

12 de enero de 2004

BATALLAS DE NOVO Y PULPO MILENARIO.
Batalla VIII.

Acecha desde el rincón más húmedo del baño. Escucha los pasos adormilados que se acercan sin sospecha. Despliega sus tentáculos en posición de ataque.
Novo Pírez enciende la luz y observa con sorna su cara de almohadazo. Bosteza, estira los brazos.
Pulpo Milenario se contrae, conteniendo la fuerza.
Novo jala la cortina del baño, apenas un poco, y abre la llave de la regadera.
Pulpo acecha.
Sale un chorro de agua potente, pues recién ayer Novo cambió la salida de la regadera. Regresa al cuarto desvistiéndose. Se calza unas chanclas. Coge la toalla.
Pulpo Milenario se impacienta, pero sonríe de emociones.
Novo mete la mano al chorro de agua, todavía con ojos y cortina cerrados. El agua está fría. Deja correr el agua, y va corriendo a revisar el calentador.
Está apagado. Novo desiste. Regresa al baño y cierra la llave. Se lava la cara y la nuca en el lavabo. Se restriega duro la cara con la toalla. Regresa a su cuarto.
Pulpo Milenario cae rendido. ¡No puede ser!, otra batalla no librada. Ya será mañana.

11 de enero de 2004

LICHFRIDA HACE SU PLAN DE VIDA

Todo estaba guardado en bolsas de plástico y de papel de cera. Miles de bolsitas eran. Las de los tickets del OXXO (para algún dìa hacer cuentas); las de los boletos de camión y entradas a conciertos; las de las ideas nacidas de estancia en parques o estaciones de metro, las de los mensajes cotidianos del amor y la estancia acompañada. Claro, estaban también las que desbordaban teléfonos y direcciones de gente olvidada. Todo en papelitos. Todo en bolsas.

Lichfrida Carles decidió que tenía que comenzar a pensar en la mejor estrategia para organizar su vida. La decisión fue producto de una larga caminata, la lectura del diario, tres cafés americanos sin azúcar, un dolor de cabeza tremendo, y una tristeza feliz que le recorría el ojo izquierdo de cabo a rabo.

Sacó un lápiz y tomó una servilleta. Hizo la lista de cosas que tenía que hacer ese día para darle espacio, en algún momento, a la compra de una libreta y una pluma nueva. Ir a la papelería, escribió. Le gustaba ir a las papelerías; los cuadernos nuevos, las plumas fuente, los artìculos de oficina, las cajas archivadoras.

Después de un breve recorrido mental por los pasillos de la papelería, se enfiló hacia allá para hincarle el diente. En el trayecto escogió cambiar de planes. Se sentó en la banqueta, sacó la servilleta y tachó Recoger carpeta de copias en Copilco, Hablar con Juan Arnuldo Avilés, Comer con abuelitos, Comenzar traducción y escribió Organizar futuro.

Pasó a su casa, para recoger la bolsa que contenía las bolsitas varias. Se forró con guantes, mayas, gorro y bufanda. Se peinó y se embarró un poco de lápiz labial en las mejillas. Se fue a la papelería grande, a la de autoservicio.

Tomó una cartulina para el plan anual; una, para el mensual, pero de otro color. Escogió también un juego de marcadores de colores, para los subrayados de las próximas lecturas. Escogió el cuaderno más gordo, de cuadrícula grande y pasta dura, para la poesía, los apuntes, los miles de proyectos. Luego, una libreta pequeña que fungiría como agenda y directorio. Una par de plumas, desas que pintan rico. Y ya. Presta para iniciar, pagó y salió contenta. Se sentía una enjundiosa emprendedora.

Regresó al café de la glorieta; saludó de nueva cuenta al mesero y a los perros sin dueño. Con un separador y un plumón comenzó a dibujar las líneas del futuro. Luego, aparecieron los cuadritos de los días, los números que indicarían con precisión cuántos ayeres, cuántos mañanas. Lichfrida sonreía emocionada ante la vastedad del porvenir.

Enrolló los calendarios todavía calientitos. Pasó todo los telefónos de personas reconocibles al nuevo directorio. Los demás permanecieron en la bolsita que los albergaba; a Lichfrida le da un pavor terrible tirar a la basura el gesto de algún --poco, pero-- conocido.

La bolsita de tickets pudo irse enterita a la basura. Lichfrida sumó todas las cantidades, y en algún rincón de la primera página del cuaderno gordo asentó: $ 1,200.00 No sabía para qué le serviría ese dato; pero escribirlo ahí era un mínimo, pero importante, rito de paso a otra vida de la bolsa histórica de los gastos domésticos y cotidianos.

Pidió un express para comenzar a convertir las ideas de los papelitos en proyectos de futuro. Reacomodó la mesa. Se puso el suéter, porque el viento frío comenzó a arreciar. Le dió un sorbó a la taza, y escribió, con su mejor caligrafía: Proyectos para el año que entra.

Sacó los papelitos de la bolsa, y los organizó, en orden de varias importancias (profesional, amorística, vital, económica, familiar). El futuro estratégico de Lichfrida estaba ahí, en aquella mínuscula mesita circular, de aquella cafetería al aire libre. No cabìa de contenta. Sacó un cigarrito para rematar el placer del inicio, y una súbita ráfaga de viento helado voló los papelitos hacia todos lados. Algunos cayeron en el charco de la fuente.


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