"carnal me gusta el alma y con alma la carne", lezama lima

29 de febrero de 2004

La freakeidad y el itaquismo o de cómo descubrí que el hoyo negro es siempre más grande al hueco que haces cuando rascas la pared

No mamemos.
Todos somos freaks.
Chingo de cuestiones obscuras que nos ladillan inconscientemente. Pura papa caliente que lanzamos hacia el hoyo negro.
Como cuando era chiquita y desayunaba güebo a güebo. Lo que es ser principiante.
Me iba al kínder en el auto con la Tía Tita, pero ella era siempre la última en subirse al coche. Nomás lo encendía, nos subía, y regresaba a terminar de maquillarse, desayunar, hablar por teléfono, recoger los exámenes, regañar a alguien. Estaba yo esperándola con el bocado de güebo obligatorio. sin masticar y sin moverme. Calculaba los minutos, y sigilosamente lo depositaba en mi boca para despúes arrojarlo al vacío. Un hueco que había en el lado derecho –del asiento de atrás de nuestra brasilia amarilla. El güebo desaparecía. Aquello era el hoyo negro.
Nunca me enteré si me descubrieron o no, pero no recuerdo si alguna vez me regañaron. Ya más grande, descubrí que el hoyo negro nomás está en la mente. Porque la Cecilia estaba bien morrita cuando me enseñó su hoyo negro, y no es albur.
Nos orinábamos de a tiro por viaje. Nos carcajeábamos hasta las lágrimas. Pero como ya nos la tenían sentenciada sus papás, y, bueno, yo ya era más o menos mayorcita, el “ejemplo a seguir” de la primada... además de muy púdica....entonces me daba pena orinarme. Total que un de tantas nos orinamos las dos a más no poder y echamos nuestros calzones al hoyo negro del clóset, para desaparecer la evidencia del delito.
Me acuerdo que era un clóset lleno de juguetes, abajo, con sacos y vestidos de mí tía, arriba. En el fondo, junto a la cajonera, podías abrir –con muchos trabajos para pasar— (mi prima era la única que cabía) la otra puerta del clóset. Ahí no había más que oscuridad.
Un lugar perfecto para desfacer tus entuertos. De todo tirábamos ahí. Calzones, comida, adornos rotos; materia incriminadora, pues.
Los tíos lo encontraron. Y es que olía bien feo. A muerto de 6 días. Se sentaron en el piso a sacar todo. Hasta que llegaron a lo más profundo del abismo. Había ahí una casi masa de materia orgánica e inorgánica en descomposición. Fue horrible. Nos pusieron una putiza de regaño.
Entonces, a mis ocho años tuve una certeza: las cosas no desaparecen. Después relacioné eso con la idea de los hoyos negros, y tuve la certeza empírica de que no existían.
Pero.
No pasó mucho tiempo y descubrí el lugar de los hoyos negros. Tiene Usted su casa ahí en el hoyo negro, joven. Nomás que hay que llevar linterna. No es fácil adquirir una. En tiempos de escasez luminotécnica, lo que hay que hacer es aflojar y cooperar. Soltar el cuerpo, cerrar los ojos. Una vez caído en los brazos de Morfeo, y si el atracón de tacos no se puso desestabilizador, hace un silencio grave y sólido que apaga la luz. Las luciérnagas hacen una coreografía de cabaret y abren el telón. Y, de vez en cuando, aún cuando olvidamos todo al despertar, se aparecen como por arte mágico casi todas las cosas que echamos a nuestros hoyos negros personales. Hay habitamos y somos otra cosa. No estoy segura, pero creo que con lo que ahí encontramos alimentamos a nuestros licántropos, hadas, duendes, monstruos, dragones y lestrigones. No estoy segura, pero creo que somos menos bellos y cuerdos de lo que pensamos. Pero que al mismo tiempo somos seres raros, locos, obscuros, interesantes, contradictorios, olorosos... como la masa esa que salió un día, hecha de calzón, plástico, papel, arroz y moco. Alebrijes vomitando soluciones alquímicas en calles con gente. Plazas públicas de puro personaje de atar. Yo lo coloco y tú loquita. Así. Y no que no haya sentidos. No mamemos. Si la tierra es redonda o plana no importa. Hay que hacer rutas.
Construir barcos, trenes, aviones.
Ir a donde hay que ir. Recorrer ciudades invisibles.
Rapelear en las paredes resbalosas de los hoyos negros y los cenotes verdes. Y los otros senotes también.
Navegar para mover el mar. Que las ítacas signifiquen, ¡chinga!
El freak.

11 de febrero de 2004

seres en mi casa
gustan de reposar sobre la fina superficie del agua. luego, se zambullen en la profundidad. han de medir como un un centímetro de largo. son ovalados. negros. tienen buen humor. hacen formaciones en línea recta o y semicírculo. cuando se aburren de eso, se separan y cada uno explora por su lado. el mundo les resulta demasiado grande como para preocuparse por él. viven en la alberca. son cinco o seis. no sé cómo se llaman. pero creo que son mis favoritos. también hay un bicho, un conejo, unas arañas anti-escorpiónicas y unos insectos del terciario que echan líquido y te queman. a veces, también nos visitan los humanos.

9 de febrero de 2004

Noche de Tea.
Tea se quedó dormida cuando era pequeña, y la arrulló toda la noche su nana-luna;de su redondura le hizo un columpio, y la meció bajo el haz multiplicado de luces y polvo de estrellas. En ese sueño largo recobró su aliento y su materia; con la exhalación intermitente salían los restos de ceniza y piedras, con la inhalación entraba el soplo de una extraviada vida ora recuperada.
Los años se contaron de adelante pa'trás. No había testigos ni demonios ni miedos. Tea abrió los ojos sólo una vez para mirar la cara de su nana,
y ella estaba ahí, sonriente, mitad gato, mitad conejo. El vientre tan caliente del satélite le derritió los coágulos de savia y sangre. Tea se derramó en un Río de los Deseos. Ahí los suyos eran apenas una gota en el universo.

8 de febrero de 2004

SITTING IN THE MIDDLE OF NOWHERE

Hay un lugar en que el tiempo no conoce de relojes, sellos, puntualidades, líneas rectas hacia el final. Es un lugar que define, sin embargo, muy bien los límites de su grandeza o, bien, su pequeñez. Podría considerarse una ciudad, un pueblo, una playa, pero todo inmigrante tarde que temprano termina por saber que se trata de un jardín laberintíco con espacios amplios y abiertos para que quien quiera construya, pinte o perfile sus sueños.
Se ha sabido de gente que no soporta la belleza del lugar y sale huyendo. Se ha dado noticia de locos que fueron atraídos al jardín como moscos a veladora playera. Pero, recorriendo sus intestinos y recovecos puede uno toparse con sus habitantes. Seres imperfectos y callados que caminan siempre mirando un horizonte.
Tantos horizontes hay como miradas. Y quien logra posarse en alguna no necesita dar un paso más para llegar a una zona donde todo está, todo se encuentra...sin necesidad de abrir puertas y cajones. Mirar una mirada es cosa fácil. Lo difícil es integrarse a ella, al ser que la contiene. Para ello hay que integrarse también al mundo de la hormiga que carga una hoja morada de bugambilia, al olor de abedules quemándose lejos en la noche, a ríos de agua delgados que bajan del monte hasta las líneas que separan tus pies, al viento que toca todas las casas, como acariciándolas, al rayo de sol que graba su forma sobre las piedras.
Si mientras intentas aquello puedes hallarte en el silencio, una señal de tu cuerpo te dice que puedes salir de tí mismo a encontrarte con lo ajeno, pero que ya todo será tuyo y tú serás una ínfima parte de las cosas que ocurren en el jardín. Así, sales por donde no hay puertas y entras a hogares donde las ventanas sirven sólo para darse una bienvenida al atardecer.
Los rojos y rosas de los atardeceres te calientan el alma, y cualquier par de ojos se posa en tí sonriendo ya. No sé cómo, pero el tiempo se vive ahí de otra manera. Y esa otra manera es como girar sentado en una esfera inflable grande que te permite ver tu historia, tu ciudad, tu futuro de otra manera, más oscilante e inestable, pero con más emoción en los bolsillos.
Puede haber un diluvio y mariposas volando en medio de él. Puede ocurrir un incendio mientras una vendedora de tamales te convierte en su cómplice. Puede ocurrir en tu vida un vendaval, y no importa casi nada, porque eres tú ya el bálsamo de tus propios dolores.
Entonces tocas con las manos la tierra, y tienes ya un lugar para erigir un sueño abierto. El lugar no es tuyo, pero te pertenece y le perteneces ya casi inexorablemente.
Un canto femenino se oye cercano, pero alrededor no hay nadie. Son las mujeres centauro que cambian con sus crepusculares voces el sentido de las manecillas del reloj.
En ese jardín tic-tac es el ruido de las gotas del llanto emocionado de los floripondios

...tan peligrosos...

palabras clave

lichesco (116) poemas de otros (95) lichi (69) música (69) Sobre política (60) posa proética o prosa poética o puta poésica (49) adherencias y definiciones o sólo dichos que hice míos (45) andares de ojo (35) anarquía o autonomía o autogestión (34) andares imagináricos (32) Minificción (28) andares de oído (26) amariega y desamoriunda (18) fem (17) Brasil (16) textos (15) andariega lichiámbula (14) bichos en la tierra (14) Sara Hebe (13) del diario de Lichiámbula (13) feminista (13) meterse en Honduras (13) video (12) Tea Moreno (11) antes de que nos muéramos (11) fotografía (11) infrarrealismo (11) bailología (10) cabriolas y machincuepas (10) luchas (10) convocaciones e invitatorias (9) Inglés (8) Latinoamérica (8) arte (7) Argentina (6) La Lengua (6) agua (6) libertarias (6) verde (6) verdor (6) Camus (5) Cavafis o Kavafis querido Constantino (5) Jacques Ranciere (5) Novo Pírez (5) autonomía (5) fiesta (5) mestiza en proceso de descolonización (5) papá (5) Castoriadis (4) Lichfrida Carles (4) One Hellmans o J.G. (4) colores (4) danza (4) portugués (4) textos de otrxs méxico (4) voy (4) Archipiélago de Nuncajamás (3) Bolaño (3) Cardoza y Aragón (3) Ejército de Corazones Rebeldes (3) JL Borges (3) Pedro Salinas (3) creación (3) dibujos (3) francés (3) hiphop (3) memoria (3) nueva lotería cósmica (3) rap (3) soberanía alimentaria (3) son pa' llevar (3) zapas (3) Andrés Eloy Blanco (2) BRECHT VERDAD (2) Blancas (2) Bolivia (2) Café Victoria (2) Girondo girando (2) Gonzalo Rojas (2) Julito (2) R. Kipling (2) Silvia Rivera Cusicanqui (2) Simón Rodríguez (2) W. Whitman (2) animación (2) demonio (2) documental (2) ecologías (2) ensayo (2) estampas (2) historia (2) libros (2) musica (2) papasquiaro (2) preguntas (2) psique (2) recomendación (2) rock (2) tecnologías (2) utopía (2) video documental musical (2) zorra (2) zorra infrarrealismo (2) árboles (2) Aimé Césaire (1) Alan Watts (1) Aleixandre (1) Alfredo Zitarrosa (1) Asia (1) Boaventura de Sousa Santos (1) Brassai (1) Bruno Latour (1) Chinoy (1) Chris Marker (1) Efraín Bartolomé (1) Enrique Lihn (1) Europa (1) Gioconda Belli (1) Gustavo Duch (1) Inayat Khan (1) J.E. Adoum (1) Jim Jarmusch (1) John Berger (1) Juan Gelman (1) Juan Luis Martínez (1) Jung (1) Osip Mandelstam (1) Palés Matos (1) Paraná (1) Pessoa (1) Pizarnik (1) Prévert (1) Ramón Méndez (1) Ramón Vera (1) Raúl Garduño (1) Roque Dalton (1) Soares (1) SoundCloud (1) Universidad (1) Uruguay (1) William Blake (1) Zitarrosa (1) agroecología (1) apertura (1) armonía (1) audio (1) brujería (1) campañas (1) canción (1) caos (1) cartón (1) cine (1) colach (1) collage (1) copia (1) decolonialidad (1) diego villaseñor (1) diseños alterados (1) documental musical portátil (1) estudio (1) ezetaeleene (1) fanzine (1) filosofía (1) fungi (1) hidroterapia (1) http://lichiambula.tumblr.com (1) lecturas (1) lengua (1) medios libres (1) memoria del futuro (1) mountruo (1) originalidad (1) palabraristas facebook (1) piedras (1) piratería (1) poética (1) presentaciones (1) radio (1) radio regeneración (1) ratgeb (1) redes sociales (1) rogelio dueñas (1) salud (1) storify (1) sufi (1) take away shows (1) tarantela (1) tersura_de_mi_candil (1) textos de amigxs (1) textos de otrxs (1) vida (1) Àfrica (1) Élisée Reclus (1)